(NOTA. El 11 de septiembre de 1973 el infame Augusto Pinochet capitaneó a un grupo importante de militares chilenos. Bajo los clásicos pretextos de salvar a la Patria y similares dieron un Golpe de Estado que derribó el Gobierno de Salvador Allende, y provocó la muerte al propio Presidente. Recluido en su casa, enfermo de cáncer de próstata, Pablo Neruda falleció, dicen que de pena unida ésta a su dolencia, el 23 de septiembre del mismo año. Poco antes yo había escrito un libro de versos basado en los poemas de “Tentativa del hombre infinito”, original del bautizado como Neftalí Reyes. Había enviado el libro a un editor que me habían recomendado, de Bilbao, y éste me escribió urgentemente para decirme que publicaría mi poemario inmediatamente si le permitía titularle “Homenaje a Neruda”, no “Apertura hacia nunca”, que era la primitiva denominación. Y que si era así, si permitía el cambio de título, tenía además que enviarle un prólogo de persona adecuada. Con frecuencia tomaba café con el Director de Cine Manuel Mur Oti, persona amable, de una gran cultura y con excelente pasado no sólo como autor y guionista de buenas cintas y hasta serie de televisión sino, también, por haber vivido en Cuba donde estudió Derecho y Literatura y en la llamada Meca del Cine, Hollywood, donde, me contaba, había tenido como alumno, entre otros notables actores, directores y actrices, al ya entonces célebre Clint Eastwood. Fui enseguida a ver a Mur Oti, a su casa de la Calle de Santa Engracia de Madrid que entonces se llamaba Joaquín García Morato, le conté la historia, le llevé el original y en unos días escribió el prólogo, que va a continuación. Mur Oti había nacido el 25 de octubre de 1908 en ¨Vigo y falleció el 5 de agosto de 2003. Unos meses antes de ésta última fecha, es decir treinta años después de haber escrito el prólogo que aparece a continuación acudí a su casa con objeto de entregarle dedicado un nuevo libro, pero ya no me conoció, fallecería unos meses después. En el momento de su muerte un periodista escribiío “Ha fallecido un genio que siempre anduvo suelto”. Se le había concedido un Goya de Honor a toda su carrera como cineasta, poco reconocido, sin embargo, antes y después, o sea ahora mismo.
En el caso de mi poemario “Homenaje a Neruda”, debo decir que una vez publicado el libro, que había sido bien recibido, sobre todo por amigos y familiares lógicamente, la policía franquista prohibió taxativamente que hiciéramos el recital-presentación convocado precisamente para el 13 de marzo de 1974 en la Casa do Brasil, de la Ciudad Universitaria de Madrid, al lado de la Facultad de Ciencias Politicas y Sociología donde yo mismo estudiaba mi carrera en la Primera Promocion (1972-1977) enviando incluso apresuradamente a un esbirro para que se cumpliría tan rotunda y extraña prohibición con el simple argumento de que Pablo Neruda era, además de un comunista muy malo, un gran enemigo de España. Pero esto ya es otra historia. M.Q.C.)