La pista azul

La controvertida pista azul ha sido la protagonista del recién finalizado Mutua Madrid Open, en su undécima edición, y casi se ha hablado y escrito más de los avatares surgidos en derredor, que de los partidos celebrados, como comentaban Ion Tiriac, dueño del torneo, y Manuel Santana, director, en la tradicional rueda de prensa, como colofón final de torneo, que se ha venido celebrando en todas las ediciones.

Es necesario aportar soluciones para los problemas planteados y sus posibles negativas consecuencias. Soluciones para una crisis.

Sobradamente conocidas son ya las opiniones de los tenistas Rafael Nadal y el serbio Kjokovic, que en resumen, se concretan en que no regresarán al torneo madrileño si no se corrigen las condiciones actuales de la pista, e incluso puede que tampoco lo haga el argentino Juan Martín del Potro, que en rueda de prensa y en las mismas condiciones que sus dos compañeros citados- los tres habían sido derrotados y abandonaban la competición- fue más comedido y reflexivo que el serbio y el español y a la pregunta de sí no volvería a jugar el Mutua Madrid Open declaró : “ya habrá tiempo para decidirlo, ahora no es el momento de hacerlo”.

Las actuales condiciones de la pistas en nada son achacables al color azul de las pistas, serían las mismas si en lugar de azul fueran rosas, por ejemplo.

El problema es otro y la solución, factible, por eso escribo este articulo.

Sin disponer de datos analíticos y aún siquiera del porcentaje de Fe2O3 -óxidos férricos- la ausencia de ellos en la composición química de la arcilla utilizada han motivado las actuales condiciones de las pistas.

Aclaremos que ha sido necesario previamente secuestrar los citados óxidos de hierro para, una vez decolorada absolutamente la arcilla, conseguir el magnifico color azul de las pistas, por este impecable procedimiento químico.

Los óxido metálicos, en general, confieren a este tipo de productos inertes, como las calizas, dolomitas y las propias arcillas, dureza, consistencia y una peculiar textura, que se ha perdido en el Mutua Madrid Open, pero que puede recuperarse enseguida.

Esta variación en la composición química repercute directamente en sus propiedades físicas, modificando la granulometría del producto, con aumento de las fracciones de tamaño más pequeño de grano y generación de polvo.

Cuando Nadal afirmaba en sus declaraciones últimas que se iba de Madrid con “la cadera cansada de rectificar los movimientos, porque no te puedes apoyar bien. Yo soy jugador que tiene los apoyos muy fuertes, y aquí no ha sido posible conseguirlo”, describe cabalmente lo anteriormente comentado.

Avalado todo ello por las informaciones y opiniones de mi buen amigo y excelente tenista, Tati Rascón, siempre muy valiosas; Tati ahora ejerce ahora funciones de comentarista en una cadena de televisión, cometido que cumple a la perfección.

Planteada así la situación sería necesario actuar ya yendo directamente al grano, y nunca mejor dicho, independientemente de otras medidas que se adopten, como la compactación de las pistas, su preparación, etc...porque como decía Rafa Nadal “yo no soy pistero”, y no voy a entrar en ello.

Además, en las condiciones que están las pistas actualmente se ha llegado al final del torneo, con los mejores jugadores del mundo, afortunadamente sin ningún lesionado, como comentaba su director, Manuel Santana. Y al tenis se juega en muchas y distintas superficies, y, que yo sepa, nadie exige un certificado de calidad de la superficie en dónde se juega.

Incluso es posible jugar a tenis en la arena de la playa como en el delicioso torneo de Luanco. Y yo pretendo aportar mi granito de arena precisamente en este asunto.

Para que no sea muy farragoso y poder explicarlo sencilla y llanamente sería necesario realizar un estudio comparativo- riguroso, serio y concienzudo , -muy interesante y apasionante por otra parte-, entre la arcilla utilizada en origen , es decir coloreada con el característico color rojo que le proporciona los óxidos de hierro, y la actualmente empleada azul.

Mediante pruebas, ensayos y exhaustivos análisis químico-físicos, en laboratorio, se deberían cuantificar las características físico- químicas de ambas arcillas, incluyendo las imprescindibles determinaciones de dureza en las distintas fracciones granulométricas de ambos productos.

Y naturalmente y requisito imprescindible para suplir la ya citada carencia de los óxidos de hierro sería adicionar otro u otros componentes a la arcilla azul para dotarla de nuevo de la textura, dureza y resistencia perdidas. Otros óxidos,- no coloreados-; silicatos; alúmina; etc. u otros. productos “endurecedores” en definitiva, podrían ser adicionados, seleccionados en función del desarrollo de la investigación, incompatibilidades, o rechazos en las reacciones químicas, etc...

En resumen, la Química auxiliaría al tenis y en muy poco tiempo, se resolvería el problema en cualquiera de los Centros de Investigación de los muchos y muy buenos que hay en nuestro país, incluida la Facultad de Ciencias Químicas de Ciudad Real, por ejemplo, dotada de personal muy cualificado y con suficientes medios técnicos. O en la de Madrid, sede del torneo.

Es fácil suponer que en un emporio empresarial como el del Señor Tiriac, propietario del torneo madrileño, habrán ya valorado desde un punto de vista químico la situación de las pistas azules, pero objetivamente cabe pensar que, en tres años, no se ha aportado ninguna solución. Y me refiero a tres años porque fue en el 2009 cuando se instaló la primera pista azul, aunque también es verdad que los problemas -que ya existían entonces- se conocen más ahora durante el desarrollo de la competición y las declaraciones de los tenistas.

En cualquier caso, lo que quería expresar, expresado queda.

El fin único de este artículo es el de colaborar en la solución del problema planteado y el fin último que se consiga un torneo con la participación de los mejores tenistas. Amén.

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