La fría navidad del año 1970 en Puertollano

Aquellas fiestas transcurrieron en medio de un ambiente gélido. El hecho, en sí, no causaba sorpresa, pues es lo que correspondía en nuestra provincia a la estación de invierno en que se acababa de entrar. Lo llamativo era que, desde poco antes de mediar el mes de diciembre, las temperaturas se situaron en valores muy bajos, con mínimas que llegaron a 7 y 8 grados bajo cero y así siguieron, sin apenas dar tregua, durante las siguientes semanas. A ese fenómeno adverso de continuas heladas se sumaba que en el otoño apenas había llovido.

Durante tales fechas, dos temas destacaban sobre los demás. A nivel local, el ya irreversible cierre de las minas de carbón anunciado en el Consejo de Ministros del 27 de noviembre. A nivel nacional, el desarrollo y desenlace del juicio que, el 3 de diciembre, había dado inicio en Burgos contra dieciséis miembros de la banda terrorista ETA.

Respecto al primer asunto, de honda preocupación en la ciudad, el Plan de Estabilización de 1959 había supuesto el inicio del declinar de la minería, ya que, en las industrias, el uso del carbón estaba siendo desplazado por los derivados del petróleo. De ese modo, y a pesar de que la producción mantenía unos valores elevados, en lo que tenía que ver el mayor grado de mecanización, la demanda disminuyó y surgieron problemas de mercado.

La grave situación y los despidos de trabajadores en la Sociedad Minero Metalúrgica Peñarroya (SMMP) se mantuvieron en el tramo final de los años sesenta. Además, el 30 de junio de 1969, dicha Compañía creó Hullera del Centro, S.A. (HUCESA) y desligó la explotación del carbón del resto de su patrimonio industrial y metalúrgico.

El 10 de marzo del año siguiente se confirmó lo que ya desde un tiempo atrás se venía temiendo: la directiva anunció al Jurado de Empresa que el día 31 de ese mes promovería expediente de crisis por motivaciones económicas, con vistas al cierre total de sus minas e instalaciones en Puertollano. La medida afectaría a 2.500 trabajadores.

De inmediato, la Corporación Municipal y el Consejo Local del Movimiento enviaron telegramas a distintos Ministerios, en tanto que los obreros, acompañados por sus mujeres e hijos, se manifestaron los días 15 y 16. La fuerza pública cargó contra los asistentes, produciéndose varias detenciones y heridos.

El 17, las autoridades y el jurado de empresa se entrevistaron en Madrid con el ministro de Industria, José María López de Letona; de Trabajo, Licinio de la Fuente, y de la Organización Sindical, Enrique García Ramal, regresando con la promesa de que, al menos, el 31 de marzo, y a requerimiento del Gobierno, las minas continuarían en explotación. También de que en la reunión de la Comisión Interministerial del día 1 de abril, a la que asistirían el vicepresidente, Luis Carrero Blanco, y el propio Franco, "se iba a tratar de definir el enfoque de este grave problema". Todo ello abrió un margen de esperanza.

Sin embargo, el 21 de mayo, la Corporación Municipal se reunió de urgencia y con carácter extraordinario, ya que había rumores, no desmentidos oficialmente, de que la citada Comisión Interministerial había recomendado sustituir la actual explotación por otra a cielo abierto. La propuesta, además de dificultades de orden técnico, suponía la reducción de la plantilla de la empresa en un noventa por ciento, solución que, en absoluto, se consideraba satisfactoria.

Dos fechas más tarde, el sábado 23, el movimiento alternativo en que parecía haber entrado la cuestión, pues tan pronto iba en un sentido como en otro, ofreció una nueva cara. Ese día, en una abarrotada Casa Sindical, el gobernador civil, José María Roger Amat, afirmó tajantemente que las minas no se cerrarían.

"He venido a traeros la seguridad en vuestro trabajo y la tranquilidad y el sosiego para vuestras familias”. “Puertollano es una obra del régimen y lo seguirá siendo”. “Este emporio de riqueza no podrá ser elemento transitorio para una generación, sino del futuro, como lo quiso Franco”. “En una palabra, no habrá crisis en Hucesa. Las soluciones definitivas a este caso serán las más convenientes”. “Os vuelvo a dar mi palabra, empezando porque las minas continuarán abiertas y, por tanto, deben desaparecer los temores”. “Podéis tener seguridad absoluta y pensad que no he venido a que soñéis". Estas fueron algunas de las frases que pronunció el mandatario provincial, acogidas con una gran ovación por los asistentes al acto.

Pero todo fue inútil, porque la decisión, en realidad, estaba tomada desde hacía tiempo. Los ceses de trabajadores continuaron en la empresa y la crisis se decidió, finalmente, con el cierre escalonado y en cinco años de todas las instalaciones de HUCESA, dispuesto por el mencionado Consejo de Ministros del 27 de noviembre de 1970. Ya al acabar ese año, y como anticipo de lo que habría de venir, la cifra de parados que aparecía en la ciudad era de 1.324.

El otro asunto, el Consejo de Guerra de Burgos, fue un juicio desarrollado en esa población, entre el 3 y el 9 de diciembre, contra dieciséis miembros de la organización terrorista ETA a los que se acusaba de tres asesinatos.

A su vez, y poco antes de iniciarse, el día 1, la banda secuestró a Eugen Beilh, cónsul honorario de Alemania Federal en San Sebastián, vinculando su suerte a la de los encausados, aunque éstos condenaron el hecho.

Como protesta por el proceso, hubo paros de trabajadores y huelgas estudiantiles en algunos lugares de nuestro país, sobre todo en Vascongadas, Navarra, Madrid y Barcelona. De igual modo, en varias ciudades europeas y Estados Unidos se organizaron actos contra la dictadura franquista y ataques a delegaciones diplomáticas españolas.

Ante esa coyuntura, el día 14, el régimen declaró el estado de excepción en todo el territorio nacional y dispuso movilizaciones en las grandes ciudades "para condenar las injerencias de Estados en el nuestro y expresar el apoyo a Franco y al Ejército".

De ese modo, el 17, se celebró una manifestación en la Plaza de Oriente de Madrid, mientras que en Puertollano lo fue el domingo 20, a mediodía. Partió de la Glorieta Virgen de Gracia, continuando por las entonces avenida José Antonio y calle Generalísimo, hasta el Ayuntamiento. Los asistentes portaron banderas nacionales y pancartas alusivas a la unidad de España, a la paz existente en el país y de condena a la intromisión extranjera. Desde el balcón de la Casa Consistorial, el alcalde, Millán Aguilar Mazarro, y el gobernador civil, José María Roger Amat, se dirigieron a los congregados, exaltando los valores patrióticos.

Asimismo, y como prueba de los tensos momentos que se vivían, estaba previsto que la noche del 24 la red de Eurovisión retrasmitiese la Misa del Gallo

desde la catedral de Ávila, pero varios países se negaron y sólo Irlanda y Portugal conectaron con Televisión Española.

El día 25, ETA liberó al cónsul y, el 28, el Tribunal Militar anunció, además de otras sanciones de cárcel y multas, la pena de muerte para seis juzgados, lo que hizo aumentar la tirantez y la incertidumbre ante lo que podría suceder a continuación. No obstante, dos días más tarde, el Consejo de Ministros acordó conmutarlas por otras de reclusión. Parece ser que el Gobierno alemán había garantizado a la banda terrorista, a cambio de la liberación del cónsul, la no ejecución de los procesados. En caso contrario, se comprometía a romper las relaciones económicas con el Gobierno de Franco, que ya tenía 78 años y su salud se deterioraba a grandes pasos.

Al margen de todo lo anterior, el Municipio de Puertollano contaba, en 1970, con 53.001 habitantes. De ellos, 50.609 vivían en la ciudad propiamente dicha, 559 en El Villar, 797 en Asdrúbal, 340 en el Río Ojailén, 486 en el Muelle María Isabel y 210 en La Nava. Asimismo, hubo 1.227 nacimientos, 369 defunciones y se celebraron 390 matrimonios.

Incluyendo a la población de 10 y más años, sabía leer y escribir un 85 por ciento, pero resultaba significativo que de los 6.247 analfabetos existentes el 23 por ciento eran hombres y el 77 por ciento mujeres, efecto aún de la mentalidad de épocas anteriores.

Asuntos reseñables de aquel año fueron el fallecimiento en Córdoba, el 3 de enero, del obispo de aquella diócesis, Manuel Fernández-Conde y García de Rebollar, puertollanense de nacimiento y que ocupaba dicho cargo desde 1959; la detección, a comienzos de febrero, de varios casos de fiebres tifoideas en la Barriada San Sebastián, achacados, en un principio, a la contaminación del agua potable, lo que desmintió la Jefatura Provincial de Sanidad; la entrada en servicio de los microbuses urbanos; la inauguración de la Cafetería Pop´s, que se convirtió en uno de los lugares más concurridos por los jóvenes de la localidad; el uso, con carácter definitivo, del escudo de la Casa de Austria, que Felipe II había concedido a la entonces Villa, y el cierre, el 1 de agosto, por su escasa rentabilidad, del ferrocarril eléctrico de vía estrecha entre Peñarroya y Puertollano, mes en que, a su vez, se establecieron trenes TER en la línea a Badajoz y Madrid y cuando ya circulaban los TAF hasta la capital de España.

Por su parte, el Presupuesto Municipal Ordinario elaborado por el Ayuntamiento llegó a 65.853.829 pesetas (395.789 euros), en tanto que las atracciones de la Feria de Mayo, que cumplió su 75 Aniversario, se instalaron en el segundo tramo del Paseo San Gregorio, es decir, entre el cruce que comunicaba ambas calzadas y la iglesia de la Virgen de Gracia, a excepción del circo, que lo hizo en la Barriada 630. Mientras, la Cuerda se ubicaba en El Charcón, junto a la carretera de Ciudad Real.

La principal fuente económica sobre la que se asentó la ciudad, ante el declive definitivo de las minas de carbón, procedió de las Compañías establecidas en el Complejo Industrial. Además de la Empresa Nacional Calvo Sotelo, otras entidades allí instaladas eran Alcudia, Calatrava, Paular, Butano, Campsa, Montajes Basauri e Ibérica de Montajes Metálicos, en la que hubo paros por mejoras salariales entre el 10 y el 12 de agosto.

Los datos de población activa dieron la cifra de 15.493 personas, si bien muy desigualmente repartida en cuanto a sexos, ya que había 14.128 varones, el 91'2 por ciento, y únicamente 1.365 mujeres, el 8'8. El sector que más empleos proporcionó fue el de la industria, seguido de la construcción, que creció en gran medida, y del minero, aunque éste, por el contrario, se encontraba en pleno retroceso.

Finalmente, hay que señalar que, entre los meses de agosto y octubre, fueron detenidos cuarenta y cinco militantes del Partido Comunista y Comisiones Obreras, acusados de "repartir propaganda ilegal, realizar pintadas con letreros subversivos, colocar banderas rojas e instigar a los conflictos sociales". Los principales dirigentes fueron identificados, pero lograron salir de la ciudad, trasladándose a la capital de España para vivir en la clandestinidad y, de ahí, pasar a Francia.