La encina milenaria agoniza herida de muerte en el Valle de Alcudia

La imagen de la encina milenaria rota entre el verdor primaveral del Valle de Alcudia corre como un reguero de pólvora por las redes sociales y aunque Luisa Gallardo, la persona que ha difundido esta desconsoladora imagen en Internet, ha escrito junto a la foto “hoy perdemos el alma del Valle de Alcudia. Duelo por la encina totémica”, lo cierto es que el mítico quercus se desplomó malherido hace unos quince días, posiblemente como consecuencia del inusual viento del sureste que en estas fechas está azotando el Valle de Alcudia provocando daños también en otros árboles como los olivos” tal y como nos ha confirmado el alcalde de Cabezarrubias del Puerto, Antonio Moreno.

Por otra parte, fuentes de la Consejería de Medio Ambiente han explicado a nuestro digital que se trata de “un árbol muy viejo con alguna poda un poquito mala en el pasado, una copa muy desequilibrada con muchísimo peso, y además afectada por distintas plagas desde hace tiempo” y que como cualquier ser vivo por muy longevo que sea no puede ser eterno y algún día, tarde o temprano, le llega la muerte.

Pero desde la Consejería también apuntan a los vientos del sureste que están azotando a este paraje natural, cuando lo normal son que provengan del suroeste y en invierno algunas veces del norte. “Esos son los vientos dominantes y el árbol estaba acostumbrado a esa tensión. Pero en el momento en que ha soplado de manera distinta, y mecánicamente no estaba muy fuerte porque era un árbol viejísimo, pues al final ha terminado de vencer. No creo que principalmente haya habido otras causas más que los vientos y la edad”.

En el momento en el que el director del parque, Juan Ruiz de Castañeda, supo de lo sucedido recomendó al propietario de la finca donde está la encina “que echara tierra para tapar las raíces descubiertas y así tratar de retrasar su muerte definitiva ya que, aunque se ha tumbado, no tenía por qué ser fulminante, y además que la cerrara para que las vacas no ramoneen las hojas de la encina que están a su alcance y que la gente se suba encima para hacerse fotografías”.

Pero la situación es irreversible y no cabe recuperación alguna por lo que esas medidas son una especie de “cuidados paliativos” y desde la consejería señalan que “la encina está tumbada, está tocada y se está muriendo. Aunque la palabra exacta sería desarraigada porque al tumbarse la mitad de las raíces se han roto por tracción y la otra mitad que queda por debajo de la tierra probablemente se hayan flexionado tanto que están rotas también, con lo que podemos darla por muerte”.

Con la muerte de esta encina milenaria no solo hemos perdido un valor ecológico sino un icono turístico importante.

Comentarios