Captadas y premiadas las caricias durante lo peor de la pandemia en la residencia Albertia de Puertollano
El Colegio Oficial de Trabajo Social de Castilla-La Mancha ha otorgado el premio a la mejor colección de fotografía a Cristina Navarro, trabajadora social de la residencia de mayores Albertia de Puertollano, por el trabajo ‘Acaríciame. Con la mirada, con el gesto, con el alma’.
Este premio, dotado con 300 euros, reconoce las instantáneas tomadas por Cristina Navarro durante los meses de confinamiento en la residencia de mayores, con las que destaca la importancia del trabajo desarrollado por el equipo profesional acompañando a las personas mayores en esta situación, aportando calidad humana y cercanía.
La pandemia por COVID-19 ha tenido especial incidencia en las residencias de mayores, que se han convertido en focos vulnerables de contagios que han requerido de medidas especiales de prevención. Las visitas de familiares, de hecho, fueron restringidas hasta la Fase 3 de la desescalada. Se estima que han muerto más de 20.800 personas mayores por COVID-19 o síntomas compatibles en residencias de mayores a nivel nacional, mientras que en Castilla-La Mancha se han notificado 2.595 muertos con coronavirus o síntomas compatibles en residencias desde el inicio del brote. Esta cifra representa un 79,19% del total de fallecidos en la comunidad autónoma.
Los Premios de Fotografía Social de Castilla La Mancha que otorga anualmente el Colegio Oficial de Trabajo Social de la región están patrocinados por Globalcaja y [[enlace="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/"]][[/enlace]], y cuentan con la colaboración de Amnistía Internacional-CLM y EAPN-Red de Lucha Contra la Pobreza en la región.
En su cuarta edición han participado quince profesionales del Trabajo Social de la región y las fotografías presentadas han estado relacionadas con el trabajo realizado durante los meses de confinamiento, destacando la importancia de la profesión en la lucha contra las consecuencias de la pandemia por COVID-19, que ha conllevado que los Servicios Sociales sean declarados como esenciales durante el estado de alarma.
La colección premiada muestra cinco instantáneas tomadas durante los meses de confinamiento en la Residencia de Mayores de Puertollano. Manos que acarician a través de cristaleras, despedidas con mascarillas o torpes letras llenas de sentimiento son el fiel reflejo de lo acontecido en estos meses tan duros de este nefasto año 2020, son algunas de ellas.
La autora ha destacado la importancia del trabajo desarrollado por el equipo profesional acompañando a las personas mayores en esta situación, aportando calidad humana y cercanía con su trabajo. "Las trabajadores sociales día tras día tenemos el fin de pilotar el barco con amor y justicia social y posiblemente eso sea lo que a mí personalmente me haya llevado a captar estas fotografías y cada una de las que tengo afincadas en la carpeta de mis recuerdos" señala Cristina.
Ganar este premio ha sido el bautismo de fuego para Cristina ya que hasta ahora nunca se había presentado a concurso alguno aunque siempre ha sido una apasionada de la fotografía hasta el extremo de pensar estudiar Bellas Artes en alguna ocasión, según ha declarado a La Comarca. Pero por el momento sigue haciendo fotos por lo que ya tiene material para volver a presentarse a otro concurso aunque lo ve “como muy extraño” porque curiosamente no tiene cámara y usa un “móvil que tiene la pantalla rota” lo que deja muy claro que en este premio han influido más sus cualidades innatas para la fotografía que los medios que hasta ahora posee.
“Llevo haciendo fotos dentro de la Residencia, pero para que se quedarán en mi baúl de los recuerdos, desde que empezó la pandemia y cuando vi el concurso me presenté, pero sin pensar ni mucho menos que iba a ganar, solo porque al convocarlo el colegio de Trabajo Social lo vi más como un modo de visibilizar en parte la situación que los mayores estaban viviendo y al final me he llevado la sorpresa de que he ganado el concurso, con lo que a su vez es un homenaje que se le ha rendido a los mayores porque así lo siento “.
Todas las fotos que ha presentado tienen su intrahistoria pero sus preferidas son tres, la primera es la de un anciano que está saludando desde la puerta de su habitación postrado en una silla de ruedas “y yo la hice para enseñársela a la familia porque durante el Covid nosotros hemos sido como el vínculo entre la familia y los residentes”. Las otras dos, también de indudable belleza y significado, están protagonizadas por manos, “una de ellas es la de una señora muy mayor que oye muy poquito y habla muy poquito y la única forma de sentir a su nieta y de acariciar a su familia es ese, acercar la mano, y por medio del gesto visual por eso el título de esta colección "Acaríciame, con el gesto, con el alma".
Cristina también reconoce que, al mismo tiempo, ha sido muy complicado el hecho de tener que enfrentarse a una situación que nunca antes habían imaginado siquiera. Además, han tenido que despedirse de muchos de sus mayores convirtiéndose en el único apoyo que han tenido en los últimos días de su vida, porque sus familias no tenían acceso a la residencia ante las restricciones de la pandemia que aún hoy prevalecen.
“Para nosotros ha sido muy duro, nuestros mayores al final forman ya parte de nuestra propia familia porque llevamos muchos años con ellos. Ha sido muy complicado porque hemos tenido que despedir a muchas personas tratando al mismo tiempo de tener informados a sus familiares y manteniendo con ellos la máxima relación posible. Y lo hemos hecho no porque nos tocara sino porque ha salido lo mejor de nosotros, o al menos esa es la sensación que yo tengo, la vocación real de la que muchas veces hablamos de boquilla pero que no sabemos si es real o no, en este caso si ha salido, ha salido la vocació0n y el fondo de cada uno de nosotros” concluye.