La Mesa del Cambio Climático de Daimiel ha lanzado una propuesta para que el Ayuntamiento impulse una ordenanza municipal que prepare al municipio ante crisis futuras como la del apagón vivida el pasado 28 de abril. En un comunicado, denuncia la falta de previsión y de respuesta institucional, y plantea medidas como protocolos de actuación vecinal, creación de refugios climáticos o planes de emergencia para proteger a la población más vulnerable ante fenómenos extremos cada vez más frecuentes.
Comunicado completo
Dice el alcalde de Daimiel, a propósito del apagón del 28 de abril: “vivimos tiempos excepcionales...”, pero olvida lo más importante: se requieren medidas excepcionales.
La pandemia de 2020 , la guerra de Ucrania y el genocidio de Gaza, la DANA del 28 de octubre, los aranceles y agresividad de Trump, desinformación, el gran apagón del día 28… nos sitúan ante acontecimientos impensables, ante los que debemos actuar con anticipación y eficacia.
La DANA en la comunidad valenciana es significativa: dejación de funciones, pasividad y mentiras de las autoridades valencianas responsables, con consecuencias mortales, su ausencia de transparencia, la falta de asunción de responsabilidades políticas... Y frente a ello, iniciativas de Alcaldes, Diputación o Universidad que evitaron muertes y sufrimiento: el factor humano local marcó diferencias ante la ineptitud y desaparición del sr. Mazón.
Como vimos en Valencia, las autoridades locales pueden intentar afrontar esos nuevos tiempos, con respuestas satisfactorias ante lo excepcional.
Así, vamos a proponer al Equipo de Gobierno la creación de una ordenanza municipal ante eventos o situaciones excepcionales que prepare al municipio para la mejor respuesta posible y proteja a personas, economía, medio natural y bienes, bajo criterios de anticipación, rigor técnico y científico, principio de precaución o cobertura, especialmente, a los más vulnerables, o priorización del gasto, entre otros.
Es necesario ampliar y mejorar los planes ante contingencias y emergencias, crear protocolos destinados a los vecinos para que sepan cómo actuar, la participación y escucha activa de la ciudadanía, realización de simulacros ante, por ejemplo, olas de calor, creación de refugios climáticos, fomentar la inteligencia colectiva… en suma, la instauración de una “cultura local de respuesta eficaz ante lo extraordinario”.
La radio municipal, sin ir más lejos, de haber estado preparada convenientemente podría haber prestado un gran servicio informativo a los vecinos durante el apagón del día 28 de abril.
En un futuro a corto/medio plazo nos van a impactar gravemente, entre otros, eventos climáticos extremos como:
Sequías prolongadas, olas de calor más largas e intensas, aumentos peligrosos de las temperaturas, lluvias torrenciales, caída de sistemas vitales (energía, agua, etc.), posibles inundaciones, impactos graves en la vida de personas vulnerables como empobrecidos, ancianos, niños, enfermos, mujeres embarazadas, etc.
Lo impensable sucede y volverá a suceder. Está en la mano de el Equipo de Gobierno intentar prepararnos para esos episodios. ¿Estará a la altura? Somos pesimistas.