Antonio León Tirado será este año el pregonero de la Feria de Almodóvar

Antonio León y José Lozano, departiendo esta semana en el despacho de alcaldía
Fue alcalde de la localidad durante doce años

Quien hace un cuarto de siglo hizo posible que fueran los propios almodovareños los que tuviesen el privilegio único de protagonizar uno de los momentos del calendario local más señalados, si no el que más, el de pregonar sus queridas Feria y Fiestas de Septiembre, el exalcalde Antonio León Tirado, tendrá este año esa misma oportunidad.

Así lo será por decisión de quien hoy ostenta la Alcaldía, José Lozano, quien entiende que “durante todos estos años hemos tenido la posibilidad de escuchar a vecinos o paisanos que viven fuera, o incluso a quienes no siendo de Almodóvar se sienten como uno más de nosotros, que destacan en diversos campos, profesionales, sociales o culturales, pero nunca antes se había tenido esa deferencia con alguien que se hubiera encargado de organizar desde dentro unas celebraciones que tanto nos identifican como pueblo”.

Por tanto, abunda Lozano García, “éste es un muy buen momento para rendir homenaje y poner en valor la labor de vecinos que un día decidieron implicarse, asumir el mandato de las urnas y tomar las riendas del municipio, buscando siempre lo mejor para su realidad y mejores oportunidades de futuro, algo que Antonio encarnó a la perfección”.

León Tirado fue alcalde entre los años 1991 y 2003, tres legislaturas que dieron mucho de sí por cuanto, durante su gestión, tuvo la ocasión de dotar al municipio de equipamientos y servicios públicos básicos, carentes en aquel entonces. Y, desde un anecdótico punto de vista de siglas políticas, también dio tiempo a que uno y otro alcalde fueran adversarios.

Ahora, tantos años después alejado de la política municipal, León Tirado ha recibido el encargo con una “total sorpresa”, reconoce. Tanta, que le llevó en un primer momento a no tenerlo claro pero que, tras valorar los motivos expuestos por Lozano García, y consultarlo con su familia, ha acabado aceptando dicha encomienda.

“Creo que esto es una cosa meritoria para ambas partes; José, por acordarse de un rival contrario que estuvo conmigo desde la oposición; y yo hacia él por poder reconocerme parte de la labor que yo hice por Almodóvar del Campo”, explica el exregidor, hoy centrado en atender a su esposa y seguir ejerciendo de ejemplar padre y abuelo.

60 años de afectuosa raigambre

El romance del próximo pregonero con Almodóvar del Campo es una historia de arraigo fraguada en varias etapas. Mayor de siete hermanos y natural de Ciudad Real, sus primeros vínculos con el municipio fueron, ciertamente casuales, por cuanto un hermano de su padre ejerció como teniente de la Guardia Civil en la localidad durante años.

Antonio recuerda cómo, atraído por el ambiente de aquellas celebraciones, venía ya de niño para pernoctar en el cuartel y, así, no perderse los festejos. “De muy pequeño ya dormía en el cuartel porque me gustaban mucho las fiestas de la juventud”, señala, sin desdeñar el nocturno baile de ‘La Rosaleda’.

Y fue en este emplazamiento donde sellaría su destino definitivo, en aquel septiembre de 1966. “Vine con unos amigos y me acerqué a la barra a pedir una bebida. Al salir, vi una chica sentada, sola, me acerqué y le dije: ‘¿Bailas?’. Me miró de arriba abajo y me dijo: ‘Vale’. Y desde entonces, desde aquellas fiestas hasta ahora mismo”, relata sobre el inicio de su unión vital con Mari Carmen Baos, sumando así ya 60 años de vida en el pueblo.

Ahora, a sus 79 años, tras una amplia vida profesional en el complejo petroquímico de Repsol en Puertollano y no menor trayectoria también en la almazara familiar Aceites Baos, santo y seña del oro líquido que se produce en Almodóvar del Campo, este veterano ingeniero técnico de Minas que un día tuvo la oportunidad de dirigir los designios de su venerada Almodóvar del Campo de adopción, sigue defendiendo la política municipal como la forma más pura de servicio público.

La satisfacción del deber cumplido

Para León Tirado, haber sido elegido por sus vecinos representa “la máxima aspiración que puede tener un político”, un compromiso que le llevó a priorizar la gestión local frente a propuestas de cargos en la administración regional o nacional.

Durante sus doce años al frente del Ayuntamiento, su labor se centró en dotar a Almodóvar de infraestructuras básicas en un contexto de recursos económicos más que limitados. Bajo su mandato se ejecutaron, entre otros proyectos esenciales de los que carecía la localidad, el pabellón cubierto, la piscina, el campo de fútbol o la rehabilitación de la Casa de la Marquesa para fines culturales y de la Universidad Popular.

Uno de los hitos que recuerda con mayor satisfacción fue la salvación del colegio de los Padres Carmelitas. Ante el inminente cierre del centro, Antonio impulsó la creación de una cooperativa de trabajadores, docentes de la localidad, que garantizó la continuidad de la enseñanza en el Colegio ‘Maestro Ávila y Santa Teresa’. “Logramos evitar la clausura y convertirlo en un proyecto gestionado por personas del propio pueblo”, señala.

Por otro lado, su gestión buscó evitar que el municipio fuese “satélite” de otros de alrededor, impulsando las mancomunidades del Valle de Alcudia y Mancha Industrial, hoy extintas. Asimismo, la suya fue una etapa clave para el asentamiento de los fondos europeos a través del entonces PRODER, el actual LEADER que sigue gestionando la Asociación para el Desarrollo Sostenible (ADS) Valle de Alcudia.

Esta etapa coincidió, además, tal y como recuerda Antonio, con el auge de la por entonces llamada ‘movida de Almodóvar’ que, de la mano de hosteleros y locales de ocio nocturno, supuso para la localidad un contante movimiento de gente durante no pocos veranos.

Su filosofía, como alcalde que fue, es “defender ante cualquier institución el proyecto de desarrollo que quiere para su pueblo, sin importar el color político”. Manteniendo una visión constructiva de la política municipal, huyendo de la polarización general imperante, sostiene que “el ‘no por el no’ no es lógico; si un proyecto es bueno para el pueblo, la oposición debe defenderlo y proponer cómo mejorarlo”, reflexiona.

Los Encierros, la ‘piedra de toque’ organizativa

Respecto al ciclo septembrino que este año pregonará, más allá de ser precursor de la ya tradicional elección de pregoneros que son testimonio de gran cercanía, frente a esas afamadas personalidades que antes pasaban por mero interés crematístico, reconoce de los Encierros que su visión cambió drásticamente al asumir el bastón de mando.

“De gustarme, pasé a tenerles miedo. Yo los pasaba casi siempre en la alcaldía, temiendo un incidente, porque si pasa algo se te han fastidiado las fiestas totalmente”, admite.

Más gratamente revive la estrecha colaboración con el Club Taurino que, encabezado entonces por quien también ha sido alcalde de la localidad, Vicente de Gregorio, pudo gestionar con eficacia la organización de los festejos en una época en la que el Ayuntamiento actuaba como empresa taurina con todas las de la ley.

Antonio León Tirado, quien tiene claro que para su pregón destinará los últimos quince días antes de pronunciarlo, el sábado 12 de septiembre próximo, para que así “ya no tenga tiempo para darle vueltas y cambiar cosas que ya tenga escritas”, cree que este discurso es, sencillamente, “recordar historias del pueblo y contar anécdotas”.

“Yo he sido 12 años parte de la historia de Almodóvar y tengo mi propia historia dentro de él”, concluye, mostrando una muy especial gratitud por poder hacer realidad el deseo de que, tantos años después, pueda dirigirse de nuevo a sus vecinos desde el afecto y la experiencia compartida de quien dedicó parte de su vida al servicio de éste, su pueblo.

Los alcaldes, en el Salón de Plenos del edificio consistorial almodovareño