Ecologistas en Acción celebra "el cierre del almacén y de la planta de tratamiento de mercurio de 'Las Cuevas' en Almadén"

Vista general de Almadén
"El historial de irregularidades administrativas y de falta de información pública en la gestión del mercurio por parte de MAYASA es un continuo que continúa produciéndose y que genera una gran desconfianza", afirman

Ecologistas en Acción ha celebrado en un comunicado "el cierre del almacén y de la planta de tratamiento de mercurio de 'Las Cuevas' en Almadén". Según este colectivo ecologista, "el historial de irregularidades administrativas y de falta de información pública en la gestión del mercurio por parte de MAYASA es un continuo que continúa produciéndose y que genera una gran desconfianza", afirman.

Comunicado completo

Ecologistas en Acción de Ciudad Real celebramos el cierre del almacén y planta de tratamiento de mercurio por el riesgo de contaminación que suponía la gestión de estas instalaciones por MAYASA. El tratamiento del mercurio en la planta de las Cuevas habría supuesto, según nuestros cálculos, un incremento de la contaminación por mercurio en el ambiente de la comarca equivalente al de una gran cementera, debido a la dispersión de mercurio gaseoso desde la chimenea de la planta.

En los últimos años, Ecologistas en Acción ha realizado un seguimiento de la gestión del mercurio, solicitando información a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM) y presentando alegaciones en los procesos de participación pública, culminando con una reunión celebrada con los máximos responsables político y técnico de MAYASA, el pasado 1 de julio, un año después de haber sido solicitada y retrasada varias veces. En este tiempo se han pedido explicaciones y documentación sobre los cambios en la gestión del mercurio de los últimos años, cuyas conclusiones resumimos a continuación poniendo el énfasis en las prácticas inadecuadas que hemos detectado y las incógnitas que aún tenemos, que suponen un riesgo para la salud pública y medioambiental.

Fruto del Convenio de Minamata, la producción, venta y uso de mercurio fue cesando desde 2001; con el proyecto Life Mersade en Almadén se construyó un almacén y se patentó un método de tratamiento y una planta para este proceso previo al depósito definitivo, con el que se pretendía tratar 300 toneladas de mercurio metálico al año. Pero, en febrero de 2019, en las primeras pruebas a escala industrial se produjo un incidente, cuyas características no se han hecho públicas. Este hecho fue denunciado por Ecologistas y desmentido por la empresa de la SEPI pero, finalmente dio al traste con estos proyectos.

El día siguiente al incidente, ocurrido el 18-2-2019, fue enviado a la Consejería de Medio Ambiente el Plan de Vigilancia y Prevención Ambiental de la planta, según consta en la modificación de la Autorización Ambiental Integrada (AAI) de 2019, en la que se amplió el plazo de almacenamiento a la fecha límite para almacenar mercurio que era el 31-12-2022 y se describieron los depósitos de almacenamiento, ¡cosa que no se había hecho todavía!, pese a que la AAI de la planta databa de 2015 y el inicio de actividad fue en 2018.

Tras la inspección a la planta en marzo de 2019 se abrieron varios expedientes sancionadores por parte de la Consejería de Desarrollo Sostenible a MAYASA, unos de los cuales inexplicablemente no concluyó hasta la Resolución de 4-2-2025, por “medidas de control de los riesgos inherentes a accidentes graves en que intervengan sustancias peligrosas” y, posiblemente exista otra sanción de industria por las deficiencias en las instalaciones. Ninguna de estas dos últimas sanciones aparecen en el Boletín Oficial de CLM. Otros expedientes sancionadores por parte de Medio Natural fueron anulados pero se mantuvieron “medidas complementarias” que tampoco se nos han concretado. También existe una demanda de MAYASA a los contratistas de la planta, que no consiguieron ponerla en marcha, pendiente de sentencia.

El traslado de mercurio se realizó entre julio de 2022 y julio de 2023, por lo que fue necesario otra ampliación del plazo de almacenamiento, precisando incluso un decreto de la Unión Europea y presupuestar 1,5 millones de euros para ello; sin embargo, el transporte se hizo en secreto sin que se haya hecho pública ninguna orden de evacuación o clausura ni ningún estudio técnico de la situación previa de la planta.

Según la Documentación de Identificación de Residuos (DI) que consta en el Expediente de la JCCM, se efectuaron 18 traslados de mercurio almacenado a un gestor autorizado en Zaragoza de 378.674 kg que presumiblemente se transportaron al destino final en Suiza. Ni la JCCM ni MAYASA ofrecen ninguna prueba de esto, al salir de la Comunidad Autónoma se desentienden de su gestión. Se nos informa de que el destino del mercurio es un depósito de BATREC, filial de VEOLIA, en una mina de Sal en Suiza, sin ninguna documentación de nada de lo solicitado, salvo lo ya expuesto en la web sobre contratos de MAYASA.

Los cambios en la gestión del mercurio se han realizado sin un plan previo y, además, las resoluciones administrativas y decretos de la JCCM relacionados se han realizado posteriormente a una reunión y solicitud de información que tuvimos con la Dirección General de Calidad Ambiental y Economía Circular JCCM en noviembre de 2024. Por ejemplo, el plan de cierre es de marzo de 2024, pero el traslado del mercurio ocurrió entre 2022 y 2023, y la aprobación del plan por la JCCM se realizó en 2025. La resolución del Expediente sancionador a MAYASA data de 2025 cuando los hechos ocurrieron en 2019. Estas incongruencias no muestran sino un descontrol en el proceso administrativo y la mano libre que posee MAYASA para actuar.

El peso del mercurio a la salida de la planta de las Cuevas fue estimado al alza con una diferencia unos 18.000 kg superior, unos 1.000 kg de más en cada traslado. Aunque no exista legalmente la obligación de medir con exactitud el mercurio en el centro de origen del residuo, esto supone un riesgo de pérdida o descontrol en el camino o en la planta receptora. Igualmente hemos constatado discrepancias en las fechas y orden de numeración de las declaraciones de impacto que aún quedan sin explicación, demostrando la falta de rigor en el control del mercurio que es la sustancia química más peligrosa después de las radiactivas. De la trazabilidad de todo el proceso se nos remite a solicitarla al Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, pero no se nos proporciona ninguna prueba del etiquetaje e identificación de los bidones con mercurio.

El coste del tratamiento y traslado del mercurio de Almadén ha sido de 1,5 millones de € (a 4 €/kg de mercurio) la mitad del presupuesto de la planta de tratamiento (3 millones €). Ahora queda por ver qué cantidad se recuperará en el litigio existente con la empresa adjudicataria del montaje de la planta, pero creemos que lo correcto es emplearlo en programas de descontaminación. Apoyamos este tipo de inversiones siempre que sirvan a su verdadera finalidad y no se desarrollen con falta de rigor.

En definitiva, nos alegramos de que el mercurio almacenado ya no esté en Almadén y esperamos que la nueva etapa de MAYASA se enfoque en el estudio de las repercusiones en la salud de la población, ampliando los planes de descontaminación en curso y difundiendo la información disponible como los mapas de contaminación de la comarca.