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Se trata de Karina, su hermano y su madre, que llegarán a España la próxima semana tras huir de la guerra

Almodóvar: Alfredo y Noelia, a la espera de una familia ucraniana que ha alcanzado ya Polonia

Almodóvar del Campo expresó el pasado miércoles por la tarde públicamente su repulsa por la invasión bélica que injustificadamente está sufriendo por parte de Rusia y el sometimiento a su población civil, sean víctimas o refugiados, ciudades, servicios e infraestructuras.

La localidad secundó así una concentración silenciosa de cinco minutos en la plaza Mayor, ante la fachada consistorial y en presencia de una gran bandera ucraniana que fue portada por varios niños en deseo de paz.

La cita fue justificada al inicio por Carmen Santos, concejala de Infancia y Solidaridad, mostrando “nuestro rechazo a la invasión de este país y al sufrimiento, dolor y destrucción que está ocasionando, así como al éxodo forzado de millones de personas”.

Éxodo forzado para salvar la vida, como la de la familia de Karina quien, junto a su hermano pequeño y su madre, afortunadamente se les espera recibir con los brazos abiertos en Almodóvar del Campo la próxima semana y convivir junto a Alfredo y Noelia.

Este matrimonio almodovareño tuvo a bien comunicar a las personas presentes, tras los respetuosos cinco minutos de silencio, la feliz noticia de que su hija ucraniana a la que hasta ahora daban acogida temporal, se encontraba a salvo desde ayer en Polonia.

Ampliar la familia de cinco a ocho componentes

Hasta ahora porque ella, su hermano y su madre residirán a partir de su llegada a España en Almodóvar del Campo, a la espera de cómo puedan evolucionar los acontecimientos en Ucrania y el padre, que queda allí ante el posible llamamiento a combatir, pueda venir.

La familia de Karina tenía hasta el estallido de la guerra su residencia habitual en la localidad de Ivánkiv, al norte de Ucrania y muy cerca de Chernóbil, donde se encuentra la tristemente célebre central nuclear donde aconteció el dramático accidente radiactivo.

Fue el hostigamiento bélico y bombardeo a la central lo que les conminó a dejar atrás su domicilio, encaminándose a un distrito de la capital Kiev para protegerse en un sótano, que hacía las veces de búnker, propiedad de los abuelos paternos.

En ese recinto habían permanecido al resguardo desde que llegaron en su huida, salvo para aprovisionarse de manera rápida de alimentos, hasta que el intenso cerco ruso a esta zona no les dejó otra escapatoria que envalentonarse para ir hasta la estación de tren.

Así lo hacen el martes, echándose a la calle y, esquivando los puntos más peligrosos, no sin cierta incertidumbre, caminan desde el barrio periférico donde estaban a resguardo hasta el centro de la capital ucraniana, donde se encuentra la terminal ferroviaria.

Habiendo podido entrar a este convoy, junto a tantos cientos de refugiados, los tres acabarían llegando a Iviv, a unos cien kilómetros de la frontera polaca, donde al recalar el hambre hacía mella en los niños y, todavía peor, sin posibilidades de poder apaciguarla.

En su huida retomaron viaje a pie, hasta que un autobús que iba precisamente hasta Polonia, les paró y madre, que tiene 25 años, e hijos, de 9 Karina y de 7 su hermano, pudieron ingresar en el país fronterizo ayer miércoles por la mañana.

Allí pudieron comer, recibir ropa de abrigo y dormir en camas. El siguiente punto de esta larga travesía será Cracovia el sábado, cuando por la noche partirá hacia España el autobús fletado por la ONG Infancia de Nad, de la que Noelia y Alfredo son partícipes.

Ambos van el lunes a Madrid a recoger sus tres nuevos familiares ucranianos y arreglar los papeles que sea preciso para formalizar una estancia en nuestro país para Karina, su hermano y su madre, a falta del padre aún, pero en la idea de que sea su residencia final.

Perspectivas para una nueva vida a “empezar de cero”

Noelia, que así daba cuenta de este relato estremecedor, tras varios días en vilo en casa, se mostraba tranquila y feliz por un desenlace que va a hacer que “nuestra familia se amplía la familia de cinco a ocho”.

El horizonte a futuro pasará más adelante por que la madre de Karina aprenda español, encuentre un trabajo y se haga al modo de vida en nuestra sociedad, que “es muy diferente” a la que se ven obligados a dejar atrás.

Y poco a poco lograr su propio espacio, en algún piso de alquiler al que también puedan contribuir familias de la localidad como la propia de Noelia y Alfredo, pasando así a “empezar de cero” una vez el marido pueda incorporarse a España y también trabajar.

Campaña de ayuda humanitaria

Por último, también estos paisanos dieron su más sincero agradecimiento por la extraordinaria respuesta de Almodóvar del Campo a la campaña de ayuda humanitaria que se iniciaba fechas atrás, articulada por el Ayuntamiento en colaboración con esta familia y la ONG Infancia de Nad.

“Estamos recibiendo muchísima comida, muchísimas cosas de higiene, ropa, mantas, de todo, así como cajas para empaquetar y todo el mundo llamando”, refería Noelia, horas antes de que este viernes se introduzca en un tráiler con destino a la ingente cantidad de refugiados ucranianos que sigue llegando cada día a las fronteras polacas.

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