Cultura

Cuenta con más de 15.000 fondos de arqueología y una amplia colección de arte de 2000 obras desde el siglo XV al arte contemporáneo

Visita al Palacio de la Aduana- Museo de Málaga (con vídeo)

José Belló Aliaga

15/05/2019

(Última actualización: 16/05/2019 11:42)

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Creado en 1972 por la unión del antiguo Museo Provincial de Bellas Artes (1913) y el Museo Arqueológico Provincial (1945), el actual Museo de Málaga es uno de los 63 museos españoles de titularidad estatal y gestión autonómica, en este caso transferida a la Junta de Andalucía.

Es uno de los museos provinciales de mayor tamaño de España y de Andalucía y cuenta con más de 15.000 fondos de arqueología y una amplia colección de arte de 2000 obras desde el siglo XV al arte contemporáneo.

Visita al Palacio de la Aduana- Museo de Málaga

MUSEO PROVINCIAL DE BELLAS ARTES

El Museo Provincial de Bellas Artes se abrió al público en 1916 en cumplimiento del Real Decreto de 24 de julio de 1913. Tras su paso por un inmueble de alquiler en calle Pedro de Toledo de la capital, y de compartir sede en la Plaza de la Constitución en el antiguo Colegio de Jesuitas con la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, a finales de la década de los 50 del pasado siglo se instaló en el Palacio de los Condes de Buenavista, en la calle San Agustín, edificio que lo alojó hasta que en 1996 fue designado para sede del actual Museo Picasso Málaga.

MUSEO ARQUEOLÓGICO PROVINCIAL DE MÁLAGA

El Museo Arqueológico Provincial de Málaga se creó en 1945, a partir de una primera muestra de material arqueológico procedente de algunos hallazgos y excavaciones pero fundamentalmente de las obras de reconstrucción de la Alcazaba Malagueña donde se instaló.

Málaga ya contaba con el precedente del llamado Museo Loringiano, colección arqueológica de los Marqueses de Casa Loring en su Finca de la Concepción, que años después terminaría ingresando en el Museo, al igual que las colecciones privadas de Juan Temboury, Simeón Giménez Reyna o las de la Sociedad Malagueña de Ciencias. El Museo fue cerrado al público en 1997.

SEDES DIFERENTES

A partir de 1997 las colecciones de las sesiones de Arte y Arqueología del Museo de Málaga contaron con sedes diferentes. El año 1984 constituye una fecha clave en la historia administrativa del museo. Es entonces cuando se transfiere la gestión a la Junta de Andalucía en el marco del nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía. Entre otros cambios, esta gestión supuso el incremento de nuevas obras de arte y principalmente el museo se hizo reflejo de las actividades arqueológicas fruto de una nueva organización administrativa bajo la normativa autonómica, enriqueciéndose la colección con los frutos de las campañas sistemáticas de investigación.

La larga travesía de un museo sin sede abierta al público tuvo un momento de inflexión al año siguiente, en 2005, al decidir las Administraciones Públicas dedicar el edificio del Palacio de la Aduana a nueva sede. Esta decisión posiblemente no se hubiera nunca tomado sin la importante movilización ciudadana que la sustentó, un acontecimiento verdaderamente significativo en la historia de la democracia española expresivo del apoyo de la ciudadanía hacia un museo.

EL EDIFICIO DEL PALACIO DE LA ADUANA

El edificio conocido como Palacio de la Aduana, data de finales del siglo XVIII y es un ejemplo de la creación de inmueble para uso comercial del puerto de Málaga, auspiciado por el decreto de libre comercio de 1778 que permitiría a la ciudad comerciar con América. Un momento de esplendor de la historia local al que seguirá el creciente florecimiento de la industria en la primera mitad del siglo XIX.

HOY MUSEO DE MÁLAGA

El edificio del Palacio de la Aduana, hoy Museo de Málaga, es además la expresión más rotunda del neoclasicismo en Málaga. Su ubicación, sus proporciones y su lenguaje arquitectónico lo convierten en un hito del paisaje urbano. Proyectado en 1787 por Manuel Martín Rodríguez, sobrino y discípulo de Ventura Rodríguez, el proyecto estuvo directamente inspirado en los dibujos de Sabatini para la Aduana de Madrid. Posteriormente, P. Nolasco Ventura concluyó el trabajo, modificando parcialmente los planos originales.

Las obras comenzaron en 1791, pero salpicadas de incidentes, no concluyeron hasta 1829. Utilizado brevemente como sede de la Fábrica de Tabacos, su uso aduanero pronto alternó con el de sede de distintas administraciones públicas, principalmente del Gobierno Civil en la Ciudad, uso que mantuvo hasta 2008.

VISITA DE ISABEL II A LA CIUDAD

A mediados del siglo XIX se alteró su aspecto exterior e interior para investirse de un mayor ornato con motivo de la visita de Isabel II a la ciudad. Y, en1877 se coronó la balaustrada de la galería de su patio central con unos bustos de terracota para la visita del rey Alfonso XII que aún se mantienen, dotando al espacio de un identidad singular.

La transformación más importante fue a causa del incendio de la zona alta del edificio en 1923, una catástrofe que impactó en la vida ciudadana y que dejó al inmueble sin cubierta, coronado con una terraza plana, con una geometría muy marcada, hasta la reforma actual para Museo.

Aunque el Palacio de la Aduana tuvo una relación puntual con las colecciones del museo, al instalar en 1997 el Ministerio de Cultura en su planta alta una sala de reserva para alojar las colecciones de Bellas Artes, así como una sala expositiva en planta baja, fue la decisión de convertirse en sede del Museo de Málaga en 2005 la que marca la nueva etapa.

"LA ADUANA PARA MÁLAGA"

En 1997, más de 50 representantes de colectivos malagueños como asociaciones, fundaciones, colegios profesionales o sindicatos se suman a una movilización encabezada por la plataforma "La Aduana para Málaga", reclaman el uso museístico del Palacio de la Aduana y su transformación para ubicar las dos secciones de Arqueología y Bellas Artes del Museo de Málaga.

El 12 de diciembre de 1997 se produce la primera manifestación de la plataforma con más de 6.000 malagueños. Se suceden nuevas manifestaciones en 1998, al tiempo que se entregan 45.000 firmas pidiendo el destino museístico de la Aduana. En el 2001, más de 10.000 malagueños vuelven a salir a la calle, reclamando el uso cultural de la Aduana. Será en abril del año 2005 cuando el Gobierno anuncie, que el Palacio de la Aduana será la nueva sede del Museo de Málaga. Comenzando entonces los trabajos encaminados a rehabilitar el edificio para uso como Museo de Málaga. Un proyecto común y compartido entre la administración estatal y autonómica.

LA INSTITUCIÓN MUSEÍSTICA Y SU MISIÓN

La inauguración del Museo de Málaga en el Palacio de la Aduana supone la culminación de un ansiado proyecto, iniciado hace más de 10 años, con el fin de dotar al museo de una sede estable y representativa pero también de plantear una renovación en la presentación de sus colecciones que es fruto de una profunda investigación de sus fondos, con especial incidencia en lo que concierne a las piezas arqueológicas. Como resultado, y sirviéndose de propuestas museográficas atractivas para todo tipo de público, el Museo de Málaga se sitúa como un referente a nivel nacional.

Este avance en el campo de la gestión museográfica se asienta en un discurso expositivo que concibe el museo como un espacio de confluencia y de colaboración entre las principales instituciones dedicadas a la conservación e investigación.

RENOVACIÓN EN 2005

El Museo de Málaga en 2005 se enfrentó a su renovación, aplicando la metodología de los Planes Museológicos implantados por la Subdirección General de Museos Estatales el año anterior. Esta planificación estratégica fue engarzando programas, redactados desde el equipo del Museo con la coordinación de la Conserjería de Cultura, con los proyectos convocados y ejecutados por el Ministerio de Cultura, siempre bajo criterios técnicos compartidos, pero liderados desde el propio museo.

La intervención arquitectónica, proyectada por el equipo formado por Fernando Pardo, Bernardo García Tapia y Ángel Pérez Mora destaca por su respeto a los valores del edificio histórico, al mismo tiempo que propone la incorporación de un lenguaje arquitectónico contemporáneo, especialmente en el diseño de la cubierta, que reconstruye la imagen original del edificio con una cubierta a dos aguas, similar en volumen a la desaparecida en 1922, pero resuelta con un lenguaje arquitectónico contemporáneo. De este modo, se respeta y potencia la condición histórica del edificio, a la vez que se facilita la implantación de la institución en el monumento, proporcionando una adecuada distribución espacial, y una disposición racional de los núcleos de comunicación.

PROYECTO DE REHABILITACIÓN DEL PALACIO DE LA ADUANA

El Proyecto de Rehabilitación del Palacio de la Aduana ha puesto especial énfasis también en generar unas condiciones de conservación idóneas, tanto por espacios como por distribución de los mismos en favor de la exhibición o almacenamiento de las colecciones. El resultado es una infraestructura de excelencia como edificio sostenible.

A esta reforma ha acompañado el posterior proyecto de equipamiento, mobiliario y museografía, redactado por el equipo de Frade Arquitectos y ejecutado por la empresa Empty. La museografía del nuevo museo se muestra potente y de autor, pero respetuosa con las piezas y colecciones que acoge.

APERTURA AL PÚBLICO EN 2016

El nuevo discurso expositivo, capaz de relacionar con coherencia las colecciones de arte y arqueología y articularlas en el edificio; la decisión de completarlas con un almacén visitable o el uso de su patio como un espacio abierto a la ciudad en reconocimiento a esa reivindicación ciudadana constituyen rasgos de la personalidad actual de este nuevo museo, un museo con historia pero que desde diciembre de 2016, fecha de su apertura al público en el Palacio de la Aduana, emprende una nueva etapa.