Cultura

Un icono de la cultura en Puertollano. Fue director, actor y productor del grupo de teatro Enea

Pablo Céspedes Prado se despide en Puertollano y lleva su teatro al cielo

Ha fallecido este miércoles en el Hospital Santa Bárbara y ahora sus restos mortales reposan en la sala 3 del Tanatorio Crematorio Puertollano. El sepelio se celebrará mañana jueves, a las 16 horas, en la Parroquia María Auxiliadora, en los Salesianos

La Comarca

17/04/2019

(Última actualización: 17/04/2019 22:20)

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Esta misma mañana Pablo Céspedes Prado, director, creador, representante, actor y hasta productor del grupo de teatro Enea rompía sus vínculos terrenales para partir desde el hospital de Puertollano hacia el firmamento, donde a buen seguro montará un nuevo grupo de teatro Enea junto a sus amigos Fiti y Charli, entre tantos otros que le estaban esperando allí sin prisa por su llegada pero convencidos de que solo era cuestión de tiempo como para cualquier ser terrenal.

Ahora sus restos mortales reposan en la sala 3 del Tanatorio Crematorio Puertollano. El sepelio se celebrará mañana jueves, a las 16 horas, en la Parroquia María Auxiliadora, en los Salesianos.

Se nos va un auténtico icono de la cultura y del teatro en Puertollano que tuvo un entrañable y merecido homenaje hace ya siete años, cuarenta años después del nacimiento del grupo de teatro Enea que fundó junto a Chema Torres Fabero. Un acto “de cariño, de amor y de justicia" tal y como lo definió Eduardo Egido en la presentación del mismo, “para una de las personas que más han trabajado por el teatro en Puertollano y Castilla-La Mancha", como ha dicho el mismo Fabero.

Pablo Céspedes tomó la palabra en este acto y, con su humor y fina ironía, comenzó afirmando que "como el teatro siempre estuvo en crisis, esto nos parece una chuminá, como se dice por aquí" para después perder la memoria y quedarse en blanco durante unos instantes al intentar recordar un fragmento de la obra "la pancarta". Pero lo solucionó con un espontáneo y natural "ya no me acuerdo, se me ha ido la cosa" que arrancó las risas y el aplauso de gran parte de los asistentes. Volvió después la memoria y con una voz "de teatro" que recordó los tiempos en los que aún se subía al escenario sentenció: "En momentos difíciles como éste, solo un ser inspirado por el espíritu de sacrificio puede salvar la situación, cuando ya nadie confía en la eficacia del sistema". La frase arrancó nuevamente el aplauso del público y ya con un tono más "familiar" Pablo Céspedes expresaba su agradecimiento con estas palabras: "Quiero que sepáis la alegría que me habéis dado y, sobre todo, la alegría de la gente que ha participado del grupo y que creo que lo pasamos bien. Hicimos las cosas a nuestra manera sin dejar que nadie tampoco interviniera demasiado y esa es la satisfacción y el orgullo que me queda de veras aquí a todos vosotros, nada más. Los consejos, la mitad en metálico".

Hemos rememorado este momento de su homenaje porque con él se puede intuir como era Pablo Céspedes para quien no tuvo la suerte de haberlo conocido. Una persona generosa y comprometida que dedicó su vida al teatro, la cultura, amigos e hijos y que ahora descansa en paz en el gran teatro del fin de la vida.

Grupo de teatro Enea

La historia de Enea se inició en 1972 con un homenaje a Blas de Otero celebrado en el antiguo Gimnasio Municipal de Puertollano y a partir de ese momento el grupo puso en escena todos los géneros teatrales hasta su desaparición en 1987. Desde el teatro popular al teatro de vanguardia o de barricada, como lo calificaba Céspedes. Desde los clásicos griegos a autores más contemporáneos como Alfonso Sastre a Bertolt Brecht en unos tiempos de autosuficiencia para las compañías en los que el teatro no se hacía golpe de talón y subvención, sino por convicción.

El grupo de teatro Enea abanderó además la Movida Manchega que surgió en Puertollano. Enea tuvo el honor de ser pionero, la punta de lanza de un movimiento creativo que durante los 80 logró que Puertollano fuera el motor del vanguardismo, una réplica a escala manchega de la “movida” que se estaba gestando en Madrid.

La compañía irrumpió en el tardofranquismo y dio sus últimos estertores en 1987. En toda esa franja de tiempo se atrevieron a escenificar textos de los clásicos, llevaron a cabo montajes de teatro popular y también de corte vanguardista. Labor singular en unos tiempos mucho más difíciles que ahora, época en la que no existían subvenciones y donde vivir del teatro era poco menos que una proeza.

Puertollano despedirá así a una parte transcendental de su historia cultural. Desde hoy mismo, la voz áspera y grave de Céspedes resonará en el firmamento, a donde se trasladará, para quedarse durante toda la eternidad.

Homenaje a Pablo de Julián Gómez

El director de este periódico, Julián Gómez, escribía un texto para aquel homenaje del 2012 que a continuación reproducimos por su validez para este momento:

Mi relación con Pablo Céspedes viene de los años 70, cuando Enea era el grupo de teatro de referencia en Puertollano. Los últimos días de la dictadura traían a España nuevos aires de libertad y, después, con la muerte de Franco, la transición y la llegada de la democracia, todo lo que habíamos soñado parecía tomar visos de realidad.

En esos momentos conocí a Pablo Céspedes, fuera del escenario, gracias a nuestro amigo común y gran guitarrista, Paco Manzano. Con él empecé a visitar su casa, en el poblado de Repsol, y a descubrir con su ayuda la de cosas que se podían hacer movidos, sobre todo, por una juventud que corría a borbotones por nuestras venas empujándonos a hacer cosas nuevas, a buscar, a indagar, a hablar y a escribir, sin trabas, ahora que se podía.

Recuerdo como un amigo, que ahora es juez, definía a esa generación como la "verdaderamente sacrificada" en la transición por el aluvión de libertad que se nos vino encima y que supimos encajar como pudimos dejando a grandes personas en el camino como, por citar un ejemplo, Paco Zúñiga.

Por aquellos entonces, en casa de Pablo se respiraba libertad, se hablaba de todo y se escuchaba música de manos de un privilegiado de la guitarra como era Paco Manzano o de Febo, uno de los grupos más carismáticos de entonces, que aún subsiste. Recuerdo como Pablo se sumaba a la fiesta musical tratando de aprender a tocar la flauta y, con algunas notas desafinadas, acompañar también al grupo FEBO formado, entonces y ahora, por Víctor Manuel Gutiérrez y Jose Manuel Ñúñez porque, y escribo esto desde un punto de vista puramente musical, metía la flauta donde podía. A estas “visitas” a casa de Pablo también se unían muchos otros como Rufino Gil Ruiz, ahora residente en Benalmádena, o el mago Prextiman que en la actualidad ejerce su profesión en la capital de Castilla- La Mancha. A propósito de Toledo, allí reside ahora una persona de la que guardo un recuerdo muy especial, me refiero a Mayte Gónzalez-Mozos, Nana, excompañera de Pablo Céspedes y madre de sus hijos: Pablo y Blanca, que supo sobre todo sufrir, y al mismo tiempo disfrutar, de estas reuniones en su hogar con las que, atraído como tantos otros por el magnetismo de su director, pasé a formar parte de Enea. Pero fue por poco tiempo, porque mi trabajo como locutor había viciado mi voz y me resultaba muy difícil cambiar el chip en el escenario. Por este motivo decidimos aprovechar mi trabajo en la radio, y la posibilidad de disponer de un estudio de grabación gracias al director entonces de la COPE en Puertollano, el también desaparecido Santos Alonso, comenzando a realizar adaptaciones radiofónicas de obras de teatro para su emisión en el programa “La siestecilla rockera” que entonces realizaba junto al hoy director de Radio 3, Tomás Fernando Flores.

Aquello era imposible, pero semana a semana se hacía realidad. Meter a 5, 10 o 15 personas en un diminuto estudio de radio, con 2 o 3 metros cuadrados de superficie, para grabar una obra de teatro no era tarea fácil porque, además, por aquellos entonces se fumaba y se bebía en todas partes. No obstante, de aquellas largas noches de grabación salió una producción radiofónica, hoy desgraciadamente perdida, que tuvo su audiencia en Puertollano porque supuso una buena fórmula de llevar el teatro a mucha más gente de la que podía asistir a las representaciones.

Eran otros tiempos y no eran fáciles, pero el grupo de teatro perduró, aunque no algunos de sus componentes como “Charly”, que era sobre todo una gran persona y por eso quiero recordarle aquí, y el técnico de sonido de la COPE, Bibiano, además de Cesáreo y el gran Fiti. Y es que el cáncer también quiso tener su maldito protagonismo en este grupo de amantes del teatro.

Ahora, con el paso del tiempo, vemos que con la desaparición de Enea el teatro se quedó huérfano en Puertollano y nunca más ha habido un grupo juvenil multidisciplinar con tanta fuerza en nuestra ciudad, o al menos yo no lo he conocido: Teatro, Música, Literatura y sobre todo comunicación para llegar hasta donde nadie había llegado entonces. Todo de la mano del “abuelo” como le llamamos cariñosamente a sabiendas de que, en el fondo, en muchos momentos, él ha sido como un padre para muchos de nosotros.

Gracias Pablo