Cultura

En el Museo Sorolla

Exposición: “Cazando impresiones. Sorolla en pequeño formato”

Del 12 de febrero al 29 de septiembre

José Belló Aliaga

11/02/2019

(Última actualización: 11/02/2019 22:20)

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El Museo Sorolla ha inaugurado hoy la exposición temporal ‘Cazando impresiones. Sorolla en pequeño formato’ compuesta por un total de 227 óleos del pintor valenciano Joaquín Sorolla en pequeño formato sobre tabla, cartón u otros materiales.

La muestra permanecerá abierta al público hasta el 29 de septiembre y está organizada por el Museo Sorolla y la Fundación Museo Sorolla. Las obras expuestas pertenecen en su mayoría a la colección del Museo Sorolla, pero con la participación de un total de 44 obras de colección particular, casi todas inéditas.

La exposición está comisariada por María López Fernández, Consuelo Luca de Tena y Blanca Pons-Sorolla

Joaquín Sorolla

A lo largo de su vida, Joaquín Sorolla llegó a pintar cerca de dos mil óleos sobre cartones o tabillas de muy pequeño tamaño. Los llamaba “apuntes”, “manchas”, o “notas de color”. Este formato fue cada vez más utilizado a lo largo del siglo XIX por los grandes artistas, pues permitía recoger con rapidez ideas o impresiones de cosas vistas en obras independientes que iban más allá de un simple boceto. Consideradas en un principio obras íntimas, productos inacabados del trabajo del pintor, pronto se apreció en ellas su libertad creativa, y empezaron a exponerse y a cotizarse como muestras de lo más personal y original del artista.

Sorolla las utilizó a veces para ensayar composiciones, pero a menudo como mero ejercicio. Las conservaba en su estudio, sujetas con alfileres cubriendo con ellas paredes enteras, pero pronto empezó a enmarcarlas, y en todas sus exposiciones estos cuadritos tuvieron una presencia abundante y destacada.

Formación y consolidación, 1880- 1903

Después de sus años de formación en Valencia, Sorolla se establece en Roma como pensionado (1885-1889), y desde allí viaja a París, donde queda deslumbrado por el panorama artístico.

A partir de los años de 1890, instalado en Madrid con su mujer, empieza a presentarse a grandes certámenes en España y el extranjero. En 1903, cuando termina el gran cuadro Sol de tarde, Sorolla considera que ha encontrado definitivamente su estilo.

Sus primeros apuntes muestran la influencia de Fortuny y los italianos, tanto en su composición como en su manera de utilizar expresivamente las zonas de la madera que deja sin pintar.

Las obras de pequeño formato le sirven como preparación para composiciones más ambiciosas pero paulatinamente cobran independencia respecto a las obras de envergadura: Sorolla las usa como instrumento paralelo, experimental y, sobre todo, como una manera de mirar y convertir en pintura la esencia de esa mirada.

La madurez artística de Sorolla (1904- 1911)

1. La exposición en la galería Georges Petit, París, 1906

En 1906 Sorolla presentó su primera exposición monográfica en París, en la moderna y prestigiosa galería Georges Petit. Para entonces ya ha dado un giro decisivo hacia los temas que le ofrecen mayores seducciones y desafíos visuales: las variaciones de la luz a lo largo del día y de las estaciones, el color de las sombras, los reflejos y transparencias del agua, los contraluces, las audacias cromáticas. Y ha encontrado en los amplios espacios del mar y de las playas el escenario más rico.

En aquella exposición hubo una abundante representación de sus pequeños formatos, que adquieren una enorme importancia como soporte de su avidez de experimentación en estos años.

Después de la exposición, Sorolla pasa unas semanas en Biarritz, donde las escenas del ocio de los elegantes en las playas le proporcionan nuevos estímulos. Su paleta se aclara y se refresca, y sus encuadres adquieren un máximo de instantaneidad fotográfica.

2. Las exposiciones americanas

En 1907-1911 Sorolla realizará numerosas exposiciones individuales: tres en Alemania en 1907, una en Londres de 1908, y en 1909 la gran exposición de la Hispanic Society de Nueva York. Después vinieron otras en Estados Unidos: ese mismo año en la Fine Arts Academy de Buffalo y la Copley Society de Boston; y en 1911, en el Art Institute de Chicago y en el City Art Museum de St. Louis, y además en la Exposición Internacional de Roma. El estallido de la Guerra Mundial puso fin a este movimiento.

En estas exposiciones, Sorolla presentó sus notas de color enmarcadas individualmente y les dio un gran protagonismo, mostrando la importancia que él mismo les concedía como obras autónomas e independientes. Pero abastecer todas estas exposiciones obligó a Sorolla a trabajar intensamente en formatos medianos, por lo que paulatinamente decreció su producción de “notas de color”.

Desde 1912, el gran encargo de los murales para la Biblioteca de la Hispanic Society consume la mayor parte de su tiempo. Cuando no está pintando para el proyecto, pinta para sí, sin la presión de las exposiciones. Cultiva los íntimos y

silenciosos cuadros de jardín y pinta algunas de las más hermosas y logradas escenas de playa. Cada vez más, la rapidez, destreza y ligereza que había aplicado en sus apuntes se reflejan en sus obras de mayor envergadura.

En sus últimos años, los apuntes que pinta en las playas del norte, especialmente en San Sebastián, muestran su incansable afán de experimentación y una ejecución cada vez más abreviada. Un Sorolla esencial que sigue investigando, a través de sus “pequeños formatos”, en la síntesis visual de las formas al aire libre.

José Belló Aliaga