Opinión

Artículo de opinión del economista de Puertollano Félix Calle

Pláticas con Cai (IX)

Félix Calle

04/02/2019

(Última actualización: 04/02/2019 22:09)

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Exponía un ministro en el Congreso de los Diputados, allá por el año 2017, que lo que realmente importaba era la Macroeconomía y no la Microeconomía y se preguntaba qué era eso de la “economía con alma” (término plagiado de una famosa consigna del presidente Bush), para intentar justificar a través de semejante proclama las políticas del gobierno para reactivar el crecimiento económico, por supuesto a costa de imponer sacrificios al ciudadano de a pié, o dicho de manera clara implantar un modelo de desigualdades.

Mandarlo a la universidad para que comenzara a estudiar Economía y así tener claro los conceptos básicos ya iba siendo un poco tarde, entre otras cosas porque el tiempo disponible lo empleará para “actividades” más lucrativas.

Pero como siempre he destilado cierta dosis de atrevimiento le voy a facilitar algunos apuntes, eso sí, sin cobrarle un chavo. Existe una manifiesta vinculación entre crecimiento económico y desigualdades, algo que la mayoría de los economistas ya no discuten, es decir, a mayor nivel de desigualdades menor crecimiento, por la lógica consecuencia de la falta de consumo; incluso cada vez lo discuten menos aquellos otros que defienden el modelo universal de economía neoliberal encabezada por el Capital especulativo, que no han tenido más remedio que asumir que la realidad se ha impuesto a las zarandajas de sus teorías, que no obstante insisten en seguir poniendo en práctica obedeciendo con pleitesía y hasta nocturnidad los dictámenes del poder económico, oligarquías en forma de entidades bancarias o energéticas, que da lo mismo.

El progreso en general y el económico en particular, es sinónimo de fortalecer al débil y pasa ineludiblemente por salvaguardar el Estado del Bienestar, empezando por la MUNICIPALIDAD, a quien posiblemente se le haya dado el tiro de gracia con la Reforma de la Administración Local (2013), poniendo en peligro los derechos de los ciudadanos, asfixiando financieramente a las localidades y convirtiendo a los gestores municipales en prestadores de servicios, no de todos los servicios, pues gran parte de ellos se muestran obligados a cederlos a empresas privadas. Es decir, han perdido competencias y autonomía. ¿Entienden ahora ése invento del techo de gasto del susodicho ministro? ¿Acaso no se incentiva la desigualdad, principalmente a nivel ayuntamientos, con políticas económicas coercitivas? ¿Acaso los municipios no son también Estado y, por consiguiente, la reactivación económica se nos antoja mucho más compleja al dejarlos varados en un camino lleno de dificultades?

Dado que el Consistorio es el lugar donde se reivindica con más frecuencia y exigencia la solución de problemas, sería importante realizar un ejercicio de implicación de los ciudadanos explicándoles hasta el hartazgo, si fuera necesario, el por qué resulta a veces muy complicado satisfacer sus necesidades y derechos, que no es otra cosa que las consecuencias derivadas de la aplicación de los Planes Financieros impuestas por el “ideólogo” Sr. Montoro (¡vaya hombre, ya lo dije sin querer!). En justa correspondencia, a los gobiernos municipales se les va a exigir una gestión eficaz, que no es poco, y que igualmente tendrán que exponer con asiduidad haciendo gala de la mayor transparencia posible. Lo que se viene llamando en el argot empresarial “COGESTIÓN”; en éste caso, municipal.

Pues aunque parezca una historia medieval, todo esto ocurre en el Siglo XXI, Cai.

Félix Calle –Economista-