Cultura

Un nuevo poemario de Manuel Quiroga Clérigo

“Alrededor”, grueso tomo de versos y recuerdos publicado por Ediciones Vitruvio

Contiene los versos de una serie de viajes por el mundo, evocaciones afectivas, recuerdos, instantáneas de paisajes, vivencias, suculencias eróticas, frustraciones, alegrías, soledades

La Comarca

17/01/2019

(Última actualización: 17/01/2019 23:09)

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“Alrededor” es un grueso poemario que contiene los versos de una serie de viajes por el mundo, evocaciones afectivas, recuerdos, instantáneas de paisajes, vivencias, suculencias eróticas, frustraciones, alegrías, soledades.

Así el autor, Manuel Quiroga Clérigo, igual rememora un paseo por Jerusalém o un baño a la luz de la luna en el Lago de Tiberiades, un itinerario israelí por la Tierra Prometida y determinadas zonas palestinas, como Maghar de Galilea, los Altos del Golán y la admiración por mujeres, monumentos, historia al tiempo que describe con entusiasmo y una pizca de clandestinidad esos “Días de vodka y versos en Yasnaia Polyana” cerca de la sombra de Tolstoi y todo el recorrido por un Moscú repleto de incógnitas, mujeres hermosas y actos literarios u observa con pasión y algo de nocturnidad, en unión de otros poetas como Pedro J. de la Peña, también compañero en Rusia, y Jaime Rosa, acompañante asimismo en Israel, el “Mundo mudo” de Manila, esos entrañables paisajes y gentes de un país al que le queda todavía algunos rasgos españoles y muchos yanquis.

Vive también la apoteosis del Río de la Plata y sus cercanías, de Uruguay, el paisito del mate y la amabilidad, recorriéndole de norte a Sur, de este a oeste y penetrando en Brasil con todas sus geografías extraordinarias y sus cercanías. Visita “los viñedos de Gabriela Mistral” con recuerdo de afectos inquietantes y momentos de ilusionada poesía, rememora los varios episodios ocurridos en Manhattan o Harlem y Río de Janeiro, se distrae en esos “trozos de Italia” o penetra en las profundidades urbanas y misteriosas, con música en las iglesias, de Praga, los paseos por Túnez y los momentos en la playa Hammamet y en los trayectos por el desierto del Sahara, en los confines argelinos, la oscuridad de Nairobi en escala hacia las Islas Seychelles, la alegría lírica y humana de París, las amistades de Belgrado, la pasión por los prados y monumentos de Galicia, la llegada a esos esos largos hemisferios que terminan en un “Tren a Mataespesa” tras reflejar la “Languidez” , esa juventud casi acompañada, de medio siglo atrás o la apacible serenidad del Cantábrico en San Vicente de la Barquera: “Hoy miro tu figura/de sándalo y retama…”.