Puertollano

Posiblemente fuera introducida por los franciscos del convento que había en la localidad

La tradición de San Antonio en Puertollano

Las celebraciones en torno a este santo adquirieron su mayor popularidad con el reparto de panecillos y la comida a los necesitados impulsada por Josito

José D. Delgado/LC

03/11/2018

(Última actualización: 05/11/2018 11:22)

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Finalizado el festivo mes de mayo, la siguiente fecha marcada en rojo en el particular calendario de Puertollano hasta no hace mucho tiempo era el 13 de junio, San Antonio de Padua. Fueron probablemente los franciscanos del convento quienes introdujeron el culto a ese santo en nuestra ciudad donde arraigó fuertemente.

Además la aldea de El Villar, donde la tradición aún pervive, lo adoptó como su patrón hace dos siglos y el 10 de diciembre de 1972 se inauguraba una parroquia bajo su advocación en Puertollano. En los años 40 se fundó en la Virgen de Gracia una Hermandad del Pan de San Antonio, que se encargó de organizar el día del santo una verbena en su glorieta en la que durante algunos años se repartieron panecillos a los necesitados de la localidad.

Desaparecida esta celebración, fue Don José Aguilar Fernández, conocido popularmente como “Josito”, el que se preocupó de que no se perdiese el culto al santo y no faltase la correspondiente verbena, pero esta vez en la calle Aprisco, donde vivía por aquel entonces, tal y como se puede ver en la fotografía del libro "José Rueda. Un fotógrafo de prensa en Puertollano) hecha el 13 de junio de 1957.

Los actos que organizaba cada 13 de junio eran una misa rezada a las 9 de la mañana, un desayuno en frío que se daba a los pobres necesitados y una comida compuesta de carne con patatas que Josito y sus hermanas, Santiaga, Marta, Leonor y Antonia, daban a esos mismos pobres en virtud de una promesa del popular minero de Puertollano. Los panecillos de San Antonio se siguieron dando durante bastantes años a las personas necesitadas, repitiendo las escenas que se habían podido ver en la celebración del Voto unas semanas antes.

Tras la desaparición de esta Hermandad se intentó recuperar la festividad en los años 90 con la constitución de la “Hermandad de San Antonio”. Así se volvieron a repartir los panecillos y a celebrarse una verbena con una falla al estilo valenciano que se quemaba durante la celebración, pero pocos años después desapreció y con ella esta tradición.