Manzanares

Fiestas patronales 2018

Un ferroviario, un contable y un policía, reconocidos como 'Manzanareños Ausentes'

El alcalde, Julián Nieva, destaca las grandes posibilidades que tiene Manzanares para que las futuras generaciones no se marchen por falta de oportunidades

La Comarca

15/09/2018

(Última actualización: 16/09/2018 11:28)

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Nacieron a mediados del siglo XX y, como otros muchos paisanos, tuvieron que salir de Manzanares para forjar su futuro. Eduardo como ferroviario, José Eugenio como contable y Ramón como Policía Nacional se establecieron en otras ciudades pero nunca se desvincularon de su pueblo ni dejaron de sentirse manzanareños. Este sábado han sido reconocidos como 'Manzanareños Ausentes 2018' en un acto celebrado en el Castillo de Pilas Bonas con motivo de las fiestas patronales. El alcalde, Julián Nieva, abogó por trabajar para que las futuras generaciones no tengan que marcharse por falta de oportunidades.

Convencido del trauma que supone marcharse de donde se nace, se crece y se tiene a los seres queridos, Nieva tuvo un reconocimiento para los cientos de personas que tuvieron que salir de esta ciudad para trabajar y formar una familia "teniendo siempre a Manzanares en el recuerdo", homenaje que personalizó en los tres 'Manzanareños Ausentes 2018' proclamados este sábado a mediodía en un sencillo acto celebrado en el patio del Castillo de Pilas Bonas y en el que Eduardo Godoy, José Eugenio García-Pozuelo y Ramón Muñoz recibieron de manos del alcalde una cerámica conmemorativa y el caluroso aplauso de sus paisanos.

Julián Nieva dijo que hoy día también tienen que salir muchos jóvenes cualificados, por lo que abogó por poner las condiciones para que quienes se vayan lo hagan por otras circunstancias, no porque aquí no tengan oportunidades. Al respecto, y agradeciendo su labor al tejido empresarial, a emprendedores, autónomos, trabajadores y a políticos actuales y pasados, Nieva dijo que Manzanares tiene hoy día enormes posibilidades "para orgullo de todos".

Así, y con datos que confirman que Manzanares es el municipio de más de 5.000 habitantes de la región con menor tasa de desempleo, de un 15% y con tendencia a la baja; con una tasa de actividad de las más altas que hace que a esta ciudad acudan a diario a trabajar cerca de 3.000 personas de otros municipios; y con importantes empresas con proyectos de ampliación inmediatos, el alcalde confió en que en uno o dos años se creen 300 nuevos empleos.

En ese llamamiento a "generar ilusión" por Manzanares, Nieva resaltó el acuerdo alcanzado hace unos días con SEPES para ampliar el Polígono Industrial en 260.000 metros cuadrados con una inversión de 11 millones de euros que permita la implantación de nuevas empresas; y que en menos de 15 meses Manzanares será "la ciudad más importante de la región en energías renovables" con las nueve plantas fotovoltaicas que hay proyectadas "y con posibilidades de ser ampliadas".

Nieva, por último, reiteró su reconocimiento a los homenajeados y agradeció a las asociaciones vecinales de la ciudad sus propuestas para este acto y su "gran trabajo de interlocución" entre la ciudadanía y el Ayuntamiento, extensible al resto de asociaciones de todo tipo, las más de 70 que trabajan en los más variados ámbitos "y hacen de Manzanares una ciudad cada vez más viva".

Perfiles biográficos

Eduardo Godoy Ramírez nació en la calle Lope de Vega hace 71 años. Hijo de Dolores y Antonio, y hermano de Manuel, vivió en su pueblo hasta que con 15 años ingresó en la escuela de Renfe en Madrid. Luego, tras una etapa en la que estuvo trasladado en Granada, volvió a Madrid, donde se casó en 1975 con Magdalena, también manzanareña. Sus hijos María Dolores y Eduardo les han dado cuatro nietos que también disfrutan de Manzanares algunos días al año. Eduardo Godoy no ha dejado de visitar con frecuencia su ciudad en todos estos años.

El más veterano de los homenajeados, propuesto por la Asociación de Vecinos Nuevo Manzanares, y particularmente por Fernando Sánchez-Migallón, con emoción en sus palabras tuvo un recuerdo para el resto de manzanareños ausentes que ya no están entre nosotros y para todas las familias "que se tuvieron que ausentar" de Manzanares en los años 50 y 60 del pasado siglo.

José Eugenio García-Pozuelo Ballesteros, propuesto por la Asociación de Vecinos Barrio del Río, nació en la calle Churruca en enero de 1950. Es el menor de tres hermanos. Su padre era carretero, de la familia 'los Alicos', y su madre era de los Ballesteros, dedicados a la exportación de vinos. Fue al colegio de 'La Milagrosa', a 'Don Cristóbal' y al Instituto Laboral. Trabajó como administrativo y contable en diversas empresas. Al acabar la mili, salió de Manzanares a buscar un empleo. Se casó y fijó su residencia en Torrejón de Ardoz, donde tiene tres hijos y cinco nietos. Trabajó, siempre como administrativo-contable en empresas de rotulación y cerámica. Tras un tiempo en paro a principios de los 80, trabajó en una notaría hasta que se jubiló en 2015. Nunca se ha desligado de Manzanares, donde tiene vivienda y regresa a menudo, principalmente en las fiestas patronales.

El tercer reconocimiento, a propuesta de la Asociación de Vecinos San Blas, fue para Ramón Muñoz Sánchez-Gil. Nació en la calle de las Monjas en febrero de 1952 en el seno de una familia humilde. Hijo de Alfonso, jornalero, y Josefa, ama de casa, hizo estudios primarios en las escuelas de San Juan. Con 13 años trabajó de aprendiz de fontanero hasta que se fue a la mili. Ya entonces había conocido a Pepi, con la que se casó en 1975 tras aprobar una oposición de Policía Armada y ser destinado a Bilbao en unos años tan complicados. Allí estuvo hasta que en 1979 fue trasladado a Leganés. Se establecieron en Fuenlabrada y tuvieron a sus hijos, David y Noelia. Ramón Muñoz, que trabajó 30 años como policía judicial de sus 43 años de servicio, vivió episodios como el de los islamistas que se inmolaron en Leganés tras el 11-M, donde un compañero murió y él resultó herido cuando se disponían a detener a los autores de los atentados.

El emotivo acto de homenaje, conducido por Juan Pedro Araque, contó con la destacada participación musical de un quinteto de viento de la Asociación Músico Cultural 'Julián Sánchez-Maroto', de Manzanares, formado por Rosario Guerra (flauta travesera), Luis Cordero (oboe), Marina Díaz-Peñalver (trompa), Celia Sánchez-Montañez (fagot) y Celia Molina (clarinete).

Adjuntos

Eduardo, Eugenio y Ramón:

Julián Nieva: