Puertollano

Con la exposición 'Rituales de Haití'

La apertura del Museo Cristina García Rodero, todo un acontecimiento social en Puertollano

Por las salas del museo se pudo ver al actor Gabino Diego, al coleccionista Adolfo Autric, al expresidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, al decano de la Facultad de Letras, Matías Barchino, o a los profesores universitarios Isidro Sánchez, Félix Pillet y Angel Ramón del Valle

La Comarca

12/09/2018

(Última actualización: 13/09/2018 07:52)

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La apertura del Museo Cristina García Rodero se ha convertido en el gran acontecimiento cultural del año en Puertollano que ha reunido a una amplia representación de todos los sectores sociales de la ciudad, a muchos amigos y familiares de la propia fotógrafa y también a representantes de empresa, del mundo universitario e institucional.

Entre las salas del Museo se pudo ver al actor Gabino Diego, gran seguidor de la propia García Rodero y coleccionista de arte fotográfico; a Adolfo Autric, que ha cedido algunas de las obras de su colección personal; al expresidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda; al decano de la Facultad de Letras, Matías Barchino; a los profesores universitarios Isidro Sánchez Sánchez, Félix Pillet y Angel Ramón del Valle, etc.

También acudieron a la apertura el presidente de la Diputación Provincial, José Manuel Caballero; el consejero de cultura, Angel Felpeto; la diputada socialista, Isabel Rodríguez; el diputado regional, Miguel Angel González, representantes de Repsol, Fertiberia, el presidente de la Federación de Empresarios, entidades bancarias como Globalcaja, representantes vecinales y de colectivos entre otros.

El museo

La obra de Cristina García Rodero ha llenado por completo las tres plantas de un museo que abre sus puertas con una sala permanente con obras adquiridas por el Ayuntamiento, Colección Autric-Tamayo y la colección de la propia artista.

'Rituales en Haití'

Además, desde el jueves se puede visitar la exposición monográfica 'Rituales en Haití'. Es el viaje que nos propone García Rodero por el vudú en un país de desigualdades, contrastes y espiritualidad. De la esclavitud a la libertad, de la clandestinidad a una identidad propia y una fuente de inspiración para artistas, música y danza.

Brazos en alto a la caída del agua divina de la cascada Saut d,Eau, espacio de culto y sagrado en el que se busca el deseado milagro al igual que en la Planicie del Norte en la que se respiran aires de independencia en un lugar de ofrendas y sacrificios.

Un itinerario que también nos lleva al juego entre la vida y la muerte en el día de los difuntos en Puerto Príncipe, con insinuantes danzas y el singular respeto y a la vez burla por los que ya se fueron.

Un camino por el vudú de ceremonias, trances, divinidades, leyendas, maleficios, animales degollados, ojos blancos y leyendas.

La pureza en el fervor por los gemelos, el colorido e imaginación en uno de los carnavales más singulares del mundo, el de Jacmel, en el que todos viven la fiesta por igual sea del estrato social del que provengas hasta descubrir la estrecha relación del vudú con el catolicismo, que cobra mayor firmeza durante la Cuaresma y Semana Santa, tiempo en el que se busca desde el amor a acabar con la mala suerte en el calvario de los milagros de Ganthier durante el Viernes Santo.

Las bandas de los “Rara” que siguen los pasos marcados por los dioses a las ceremonias del Domingo de Pascua en Souvenance, uno de los centros de vudú más conocidos, como un claro ejemplo de la herencia de los indios taínos y los esclavos africanos.

Una exposición cargada de misterio, misticismo, lamentos, angustia, miradas, religiosidad y la esperanza de que el pueblo haitiano salvaguarda su legado y sueña por una vida mejor.