Puertollano

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La patrona de Puertollano y el Calvo Sotelo (1977-1983)

Eduardo Carrero Fernández

15/05/2018

(Última actualización: 15/05/2018 21:40)

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Chema llegó a Puertollano en el verano de1977 procedente del Real Oviedo. Unos meses antes (13-2-77) ya se enfrentó al Calvo Sotelo en el Carlos Tartiere, cuando comenzada la 2ª parte sustituyó a su compañero Francisco Galán por lesión (hasta final de temporada alternó la titularidad con la suplencia). Del Calvo Sotelo se dijo que: ”fue un equipo muy difícil y que con ciertos marcajes había desorganizado al Oviedo” aunque se perdiera (1-0). Rafa, nuestro míster, criticó duramente al colegiado.

Una vez que fichó por los de Puertollano y hasta que se instaló definitivamente, Chema (José María González) estuvo acompañado por sus padres.

En los entrenamientos de pretemporada (Lalo preparaba ahora al club), Chema tenía a un espectador de excepción, su padre, sentado en aquellas sillas altas de chapa que había en la tribuna del Cerrú. Mi amigo Pepe Barbado y un servidor conversábamos con él, de los nuevos fichajes y de la historia de la entidad sin saber quién era. Una mañana nos preguntó si lo conocíamos:”soy el padre de Chema, nos contestó, y hemos venido al Calvo Sotelo por ser un club serio y que paga puntualmente”. Nos llenó de satisfacción. Chema enseguida se hizo con la titularidad de la banda izquierda y que ya no abandonaría. Tras los primeros partidos y que después se repetiría cada domingo, un 20-9-77 se dijo lo siguiente:”Chema cortó un balón en su demarcación y visto y no visto avanzó hasta centrar muy largo a los pies de Nuevo, quien marcó”: Fueron seis años entre nosotros de este buen profesional y mejor persona que siempre nos saludábamos al cruzarnos por la calle. Su último partido con el Calvo Sotelo en él Cerrú fue un 12-6-83 frente al Granada, en el choque de ida de la Copa de la Liga, en el que Chema precisamente marcó el primer gol de tiro raso que rozó el poste.

Una calurosa tarde de finales de junio de 1983 tenía su coche aparcado junto a la VIRGEN de GRACIA con la baca repleta de maletas. Abandonaba Puertollano y no quiso partir sin despedirse de quien durante esos años fue su patrona. Por simple coincidencia lo vi salir de la iglesia y no pude por menos que acercarme a despedirme: ”a mi padre y a mí nos caíste muy bien”, me dijo, a lo que le contesté que me alegraba muchísimo de haberlos conocido, mientras nos dábamos un fuerte apretón de manos deseándonos suerte en el futuro. La patrona desde el altar seguro que también se la deseó. Probablemente la Virgen sí que le habría renovado.

Las reacciones a su carta de libertad no se hicieron esperar. El 18-6-83, el diario Lanza publicó: ”algunos aficionados hasta se han enfadado con la decisión del club. Chema siempre defendió con la máxima honradez la camiseta azul además de ser una excelente persona que se ha amoldado perfectamente a esta tierra”.

Eduardo Carrero Fernández, socio 118