Puertollano

Concentración en la plaza de la Constitución

Voz de mujer en una reivindicativa jornada por la igualdad social y laboral en Puertollano

Ha reunido a estudiantes, representantes sindicales, colectivos y políticos y mujeres anónimas que han alzado la voz

La Comarca

08/03/2018

(Última actualización: 10/03/2018 13:50)

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Puertollano ha respondido al grito de la igualdad y de la equiparación salarial en una masiva concentración en la plaza de la Constitución que ha reunido a estudiantes, representantes sindicales, colectivos y políticos y mujeres anónimas que han alzado la voz.

Alumnas del Instituto Dámaso Alonso portaban reivindicativas pancartas contra el llamado techo de cristal en la que se podía leer “Mi género y mi sexualidad no definen mi capacidad” o en la que constataban también las mujeres son libres, juntas y diversas.

Las estudiantes de este centro estuvieron muy activas durante esta movilización y desplegaron una amplia cartelería con un amplio ramillete de mensajes “Quien ama no mata, ni humilla ni maltrata”, “detrás de un mujer poderosa se encuentra ella misma luchando cada día contra todo”, “el feminismo es la idea radical de que las mujeres somos personas”o “no quiero tu piropo quiero tu respeto”.

Manifiestos en una marea de pancartas

La concejal de igualdad, Gloria Mohedano, en nombre del Consejo Local de la Mujer, recalcaba que estábamos ante un día lúdico, festivo, pero también de denuncia y reivindicativo. Un día para recordar las mujeres que precedieron en su lucha en abrir caminos en diversos ámbitos normativos, sociales o culturales, pero también para avanzar hacia un mundo más justo.

A los pies del edificio consistorial, entre una marea de pancartas y paraguas, en un día lluvioso, también se escuchó la voz de las representantes sindicales de UGT y Comisiones Obreras, Paqui Moreno y María del Mar Palomo, contra la desigualdad, discriminación, precariedad y brecha salarial.

Manifiesto del Consejo de la Mujer

Hoy es un día también para escenificar la lucha porque ya estamos cansadas, muy cansadas…

– De tener miedo cuando regresamos a casa por las noches.

– De ser agredidas física y sexualmente.

– De convertir después nuestras vidas en un escaparate para ser juzgadas.

– De ver como nuestros cuerpos son bienes de consumo.

– De ser el soporte de los cuidados en los hogares, renunciando a nuestros intereses.

– De ser consideradas propiedad privada de nuestras parejas.

– De ser asesinadas cuando decidimos terminar con las relaciones.

– De ser víctimas de una moda que esclaviza nuestras vidas y modifica nuestros cuerpos, en ocasiones de manera insana.

– De que nuestra sexualidad se mida con otra vara diferente a la de nuestras parejas.

– De la violencia obstétrica.

– De no ser consideradas como líderes, sino como mandonas.

– De que nos llamen histéricas cuando mostramos nuestro desacuerdo.

– De ser consideradas egoístas por no querer tener hijos.

– De que nos llamen la atención por tener más hijos de los que la sociedad considera.

– De ser borradas de los libros de historia.

– De ser juzgadas por nuestro aspecto físico.

– De tener que escuchar a hombres decir “yo soy defensor de la mujer” cuando no necesitamos que nos defiendan, solo que permanezcan a nuestro lado en esta lucha.

El 8 de marzo es una fecha para manifestar nuestras denuncias:

– Denunciamos la precariedad laboral, la temporalidad en el empleo, los bajos salarios,

las jornadas parciales, la feminización del desempleo (3 de cada 4 personas desempleadas son mujeres, la mayoría sin prestación).

– Denunciamos la brecha salarial, que hace que las mujeres cobremos hasta un 30% menos que los hombres.

– Denunciamos las agresiones y la violencia machista cotidiana, la que se ve y la que permanece.

– Denunciamos que ser mujer es la principal causa de pobreza en nuestro país.

– Denunciamos la existencia de techos de cristal que a día de hoy parecen irrompibles.

– Denunciamos la tremenda dificultad de conciliación familiar, siempre somos nosotras las que conciliamos.

– Exigimos cobrar pensiones dignas, queremos que el tiempo dedicado a las tareas de cuidado que hemos desarrollado toda la vida sean reconocidas como derecho en el cálculo de las pensiones.

– Exigimos finalmente la verdadera igualdad que se traduce en mismos derechos y mismas oportunidades.

– Nadie debería verse obligado a reclamar lo evidente que por derecho le corresponde por ser ciudadanas de un estado democrático.

– Queremos y exigimos que los próximos 8 de marzo sean solamente festivos.