Cultura

Ediciones Vitruvio, colección Baños del Carmen, Madrid, 2017

Isla/Pais de Colobríes, el nuevo libro de poemas de Manuel Quiroga

Con el mismo arrebato y asombro de los españoles que descubrieron América, así seguimos viajando los poetas descubridores del Siglo XXI

María Antonia García de León

07/12/2017

(Última actualización: 07/12/2017 21:33)

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A la larga hilera de entusiasmo y suspiros por el Nuevo Mundo de Bernal Díaz del Castillo, Bernardino de Sahagún y tantos otros de siglos pasados, se suman los innumerables nuestros, poetas de hoy. Este es el caso del autor que reseño, Quiroga Clérigo, y este es también mi caso. Ambos hemos dedicado poemas a lugares tan emblemáticos de nuestro imaginario cultural como son Cuba y México. De ahí que este libro de poemas, resuene de un modo especial para mí. Y también, debe de hacerlo para sus futuros lectores, dada su calidad.

Hará bien el viajero que vaya a estos países hermosos de la América Española, como la llamaba con afecto nuestro-universal Rubén Dario, de meter en la mochila este libro de poemas, Isla.

¿Qué respira en estos poemas? La Madre Natura, la Pacha Mama tan poderosa, tan embriagadora en estas latitudes. Es el corazón ubérrimo de aquellas tierras feraces el que late, y el que enamora a los españoles llegados al desde la reseca piel de toro de nuestra Iberia. Para trasmitir ese enamoramiento, se requiere un lenguaje selvático, tropical, desbordante como el que emplea el autor de esta obra; un lenguaje que pende extasiado de un flamboyán, un lenguaje que se columpia en lo alto de un ahuehuete, este árbol tan especial que aún podemos contemplar por un verdadero milagro, en el parque de El Retiro de Madrid, como ejemplar único.

Sin embargo, esa poderosa naturaleza cantada en los poemas, pese a su fuerza, no está sola; pues también es potente el piélago cultural que nos nutre, otra forma de naturaleza nuestra. Así, llama notablemente la atención, la presencia de los trenes que recorren este poemario; quizás se oigan los corridos de La Revolución, que inmortalizaron los hombres de Pancho Villa. Sin duda, el tren que silva, que pasa al amanecer.., ha sido un elemento poético importante en la literatura española, desde Antonio Machado, a Agustín García Calvo, Carmen Laforet.., hasta nuestro autor, por citar algunos nombres.

El poeta Manuel Quiroga es poeta de largo recorrido viajero, así cantó también con acierto otras latitudes, como las de Chile, en su obra Crónica de Aves, (Biblioteca C y H, Barcelona 2006).

Aún más potencia que todos los temas cantados que he ido mencionando, esta el gran tema para Quiroga: el amor a sus nietas Claudia y Martina, corazones tiernos, siempre presentes en la obra (y en la dedicatoria).Aquí aparece un nuevo registro del autor y su lenguaje: el uso de un verbo contenido, lo cual sin duda es un acierto y añade belleza y contraste al lenguaje desbordante que le ha requerido describir poéticamente la naturaleza del Trópico. De este modo, escribe lacónicamente, embridando su yo lírico, en Guanajuato: “Por la tarde, Martina, se agita el limonero” (pág.111) “Niñas, os recordamos lejos donde los colibríes llegan a los jardines y hay trenes como lluvia flotando por las nubes” (pág.153) canta desde Chapultepec. Y desde La Habana: “Seguimos cerca, Claudia, el rumor de tu almohada” (pág.37).

Este libro de poemas deberá encontrar un amplio círculo de lectores, además de los lectores viajeros ya señalados, los lectores que están saboreando las mieles de un especial y nuevo afecto: el de sus nietas, gozándose en “los paramos repletos de luz y miel antigua” (pág.18).

Claudia nunca podrá olvidar esta obra, ni la mano que la escribió para ella, y en el halo de la empatía humana, escrita está para un mundo nuevo, de gente generosa. ¡Auguri!

María Antonia García de León Álvarez (Moral de Calatrava)

Profesora Titular de Sociología. UCM

Escritora y poeta