Cultura

En el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa de Madrid

“Lalibela, cerca del cielo”, la nueva exposición de Cristina García Rodero

Expresa la fascinación de la fotógrafa puertollanense por esta ciudad, situada en el corazón de las montañas de Etiopía

José Belló Aliaga

01/06/2017

(Última actualización: 02/06/2017 08:13)

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En la vigésima edición de PHotoEspaña, se presenta la exposición de Cristina García Rodero “Lalibela, cerca del cielo”, en la que expresa, a través de sus fotografías, la fascinación de la fotógrafa puertollanense por esta ciudad, situada en el corazón de las montañas de Etiopía.

La exposición se podrá visitar desde el día 1 de junio hasta el 31 de julio.

El 20 Aniversario es para PHotoESPAÑA una gran oportunidad para dar un nuevo paso adelante, 20 años después de su nacimiento. En estos años la fotografía ha tenido un enorme desarrollo. El mundo digital ha dado una nueva dimensión tanto al arte como a la forma de comunicarlo y de representarse en la sociedad. En su vigésima edición PHotoESPAÑA mira al pasado, presente y a lo que se perfila como el futuro.

El Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa se une a esta celebración acogiendo en su Sala de Exposiciones la muestra de Cristina García Rodero.

La exposición

Como explica Oliva María Rubio, Comisaria de la exposición, entre 2000 y 2009, Cristina García Rodero hizo varios viajes a Etiopía. Un proyecto el de Etiopía que aún sigue en curso y será motivo de otros viajes, de otras imágenes. Dentro de ese país, Cristina quedó especialmente fascinada con la ciudad de Lalibela.

Esta ciudad, situada en el corazón de las montañas de Etiopía, a 2.600 metros de altitud, es considerada como sagrada por los etíopes. Antiguamente llamada Roha, recibió su nombre actual del rey Gebra Maskal Lalibela, que gobernó entre 1172 y 1212. Este rey quiso hacer de la ciudad una Nueva Jerusalén, en respuesta a la conquista de Tierra Santa por los musulmanes. Para ello mandó construir once iglesias medievales, excavadas y esculpidas en la roca, desde arriba hacia debajo de manera que el techo quedaba a la altura de la superficie del terreno, algunas de ellas a más de 15 metros de profundidad.

Lugar sagrado

De esta manera, convirtió Lalibela en un lugar sagrado para la cristiandad etíope, único país del África negra donde el cristianismo se extendió directamente desde Tierra Santa, y en un centro de devoción y peregrinación para los cristianos ortodoxos etíopes que representan aproximadamente las tres cuartas partes de su población.

Lalibela, con una población de unos 15.000 habitantes, es hoy en día la segunda ciudad santa del país, después de Aksum y sus impresionantes once iglesias medievales fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1978. Allí acuden cada año numerosos peregrinos, especialmente coincidiendo con la fiesta del Timkat, la Epifanía, la ceremonia más importante del año para la iglesia ortodoxa del país, que conmemora no la visita de los Reyes Magos sino el Bautismo de Jesús en el rio Jordán. La fiesta tiene lugar entre el 18 y 20 de enero y allí acuden los peregrinos para venerar los tabot (cofres que encierran una copia de la sagrada Arca de la Alianza) y para ungirse con el agua bendita. Asimismo, en su recorrido ritual de una a otra iglesia, acostumbran a representar dogmas del cristianismo, como la Natividad, la Pasión, el Bautismo o la Resurrección.

Imágenes de Cristina García Rodero

En las imágenes de Cristina García Rodero podemos observar tanto la belleza y peculiaridad de las iglesias medievales, el paisaje y las rocas como la riqueza de las ceremonias y los ritos que allí se celebran. Sus fotografías nos introducen en un viaje simbólico por esa tierra santa, esa ciudad bíblica, a miles de kilómetros de Jerusalén, donde resuenan escenas como sacadas directamente del Antiguo Testamento: personas rezando, otras descansando, en solitario o en grupo, o participando en rituales como el de la inmersión en la piscina sagrada.

Los sacerdotes portan grandes cruces griegas y, dependiendo de la jerarquía, visten con mantos blancos subrayados de bordados de colores intensos, capas negras, casullas de múltiples colores ricamente ornamentadas, vistosos turbantes blancos y tiaras. Algunos portan cetros.

En una de las fotografías los peregrinos con sus túnicas blancas, acurrucados o de pie, rodean en una especie de semicírculo, la Iglesia de Biet Ghiorgis (San Jorge) que con su forma de cruz es una de las más emblemáticas de este conjunto monumental y primero de los once templos que visitan los peregrinos en su recorrido simbólico por esta tierra santa etíope.

Otra fotografía nos remite a las imágenes que guardamos en nuestra memoria de Jesús predicando en el desierto rodeado de sus apóstoles.

Bellísimas y sorprendentes

Bellísimas y sorprendentes son las imágenes de los fieles que surgen de los vanos de las iglesias con sus túnicas blancas, algunos recogidos en solitario leyendo sus libros sagrados o se encierran en los huecos de las rocas. En otra, un peregrino con su túnica desplegada surge de un vano como si de un ángel se tratara. Asimismo, impresionan los retratos en los que sobresale la dignidad de los retratados: unos con sus rostros surcados de arrugas, otros con una mirada que sorprende por su dulzura y bondad. Son muchas las imágenes de personas individuales que caminan entre las rocas, aunque la fotógrafa también ha sabido captar la intimidad en medio de la multitud.

En esta exposición, García Rodero nos transporta a esa ciudad, Lalibela, en la que el tiempo parece haberse detenido para sumergirnos con sus ritos y ceremonias en un tiempo bíblico, que creíamos perdido.