Opinión

Artículo publicado en El Emparrao

Ciclo de vida

Estamos registrando paso a paso como se forma un emparrao, la formación de las hojas, los sarmientos y el racimo. Es un viaje al ciclo de vida de la vid, al que todos estáis invitados. ¿Nos acompañarais?

José Fernando Buitrón

18/05/2017

(Última actualización: 19/05/2017 08:51)

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Este portal gastronómico nace con la imagen idílica de una velada bajo un emparrao. La filosofía que arropa esta manera de ver la gastronomía tiene una componente idealista y romántica, pero la parra protagonista es real, existe y se encuentra en pleno Campo de Calatrava. En esta página vamos a ir narrando su ciclo de vida, desde su poda, hasta su majestuosa presencia sobre nuestra mesa.

Me fascina el ciclo de la vid. Parece que jamás despertará de su periodo de letargo invernal y de buenas a primeras, empieza un festival de brotes, hojas y finalmente el preciado fruto.

La poda

Comenzamos nuestra historia con la poda de final de invierno, despojando de sarmientos y dejando listas cabezas, pulgares y puestos, para que su brotación sea ordenada según dos criterios, una buena producción de uvas y una población uniforme de hojas para asegurarnos la sombra adecuada.

Los primeros brotes

Un buen día los cortes empiezan a lagrimear y de una superficie leñosa y aparentemente muerta empiezan a brotar pequeños botones verdes. Empieza el espectáculo.

Las primeras hojas

Casi sin darnos cuenta, los botones verdes se convienen en hojas y en lo que luego serán los sarmientos.

El primer proyecto de racimo

Y entre hojas y sarmientos, una forma que ya nos da pistas de lo que quiere ser de mayor.

Unos días después la infloración sigue creciendo y las hojas van siendo mayores, teniendo como misión cubrir todo el emparrao y darnos sombra.

Un mes más tarde la infloresciencia está en plena pubertad, pronto veremos las pequeñas uvitas.

Los sarmientos se extienden por todo el armazón y las hojas ya empiezan a tapar el sol.