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Desde el año 2005, ópticos-optometristas voluntarios viajan a la comarca de la ciudad de Mbour, cerca de Dakar, donde sostienen un proyecto de revisiones visuales periódicas en colaboración con la ONG PUSE (Por una sonrisa en Africa)

La Fundación Cione Ruta de la Luz continúa su proyecto de salud visual en Senegal

La Comarca

20/04/2017

(Última actualización: 20/04/2017 21:46)

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Dos ópticas-optometristas voluntarias, la toledana Beatriz Jimenez y la madrileña Lorena García, regresaron recientemente de Mbour, en Senegal, donde la Fundación de Cione mantiene desde el año 2005 un proyecto cuya esencia es llevar a cabo revisiones visuales a niños y niñas en el área de influencia de aquella ciudad.

Su centro neurálgico está en la escuela primaria que ha instaurado allí la ONG PUSE (Por una Sonrisa en Africa). Esta organización es, además, la contraparte local que coordina el trabajo de nuestros cooperantes cuando llegan, enviándolos allí donde su labor es más efectiva.

En cada una de las misiones –la Ruta viaja a Mbour cada dos años- nuestros voluntarios atienden a los alumnos de la escuela de primaria, a la que asisten diariamente cerca de 400 alumnos de entre 6 y 12 años. En torno a un centenar más viven en él, en régimen de internado.

Además de con PUSE, la Ruta de la Luz ha colaborado con otras dos Fundaciones más en la última misión a Senegal, la Fundación Repsol y la Fundación Barraquer. La primera aportó la logística y capacidad de desplazamiento de las dos ópticas-optometristas, mientras que los médicos voluntarios de Barraquer prestaron asistencia en el campo de la Oftalmología.

Además de en el propio centro referencia de Mbour, las revisiones se llevaron a cabo en varios colegios más de la comarca. La población beneficiaria fue esencialmente de niños, pero las voluntarias también examinaron a algunos adultos seleccionados por PUSE.

“Las optometristas nos dedicábamos a revisar a los niños de los colegios de la zona por la mañana, mientras que por la tarde atendíamos a las personas de la residencia de Mbour, junto a los oftalmólogos. Revisábamos a todas aquellas personas que asistían a consulta con problemas, pero que no tenían cataratas operables, que era lo que nuestros compañeros buscaban”, describe Lorena.

Beatriz y Lorena revisaron la vista de 398 personas, prescribiendo algo más de cien gafas. Además, entregaron allí mismo algunas premotadas con las graduaciones más habituales, solucionando así los casos frecuentes de presbicia.

Además, nuestras voluntarias encontraron problemas de fotofobia, tanto en niños como adultos, por lo que Beatriz y Lorena repartieron gafas de sol a quien las necesitó. “El número de casos fue mayor de lo esperado, por lo que agotamos las existencias que teníamos disponibles. Por eso recabamos los datos de todas aquellas personas a quienes no pudimos entregarles la protección en aquel momento, para enviársela posteriormente junto con las gafas graduadas”, añade Lorena.

Nuestras profesionales se encontraron graduaciones relativamente altas en niños, que pueden interferir en el proceso de aprendizaje de los niños y en su correcto desarrollo. Para el futuro de estos alumnos, la llegada de sus gafas graduadas va a tener un valor inestimable. En estos días los talleres solidarios de la Ruta de la Luz están terminando de montarlas.

Desde el punto de vista personal, el viaje a Senegal ha sido “una experiencia muy gratificante ya que, además de conocer otra cultura, me ha dado la posibilidad de ayudar a personas sin recursos que gracias a la Fundación tendrán la posibilidad de ver bien, poder estudiar y desarrollarse intelectualmente”, dice Lorena.

Beatriz no puede olvidar el caso de un niño de 14 años, al que revisó el último día, antes de regresar a España. “Parecía ciego, andaba torpemente, cuando lo que en realidad tenía era una hipermetropía de seis dioptrías, con cilindro. Estoy segura de que cuando le llegue su gafita, podrá recuperar la movilidad y será otro. Ese caso, especialmente, me hizo sentir cómo mi profesión puede ayudar a los demás”, termina.