Opinión

Bajo el lema "sin campo no hay vida"

Movilizaciones en el campo

UJCE en Castilla-La Mancha

07/04/2017

(Última actualización: 07/04/2017 22:45)

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Esta semana hemos visto que se han impulsado movilizaciones del sector agrario en nuestra región, con convocatorias realizadas por ASAJA (sin apoyo de otras organizaciones), bajo el lema, "sin campo no hay vida".

Asombra observar que la mayoría de las reivindicaciones que esta organización presenta para conseguir que el medio rural y el sector primario tenga futuro, precisamente son redundar en las causas que nos han llevado a esta situación, como su decidida y enconada apuesta por el regadío como única solución a la agricultura regional, no querer respetar las restricciones al cultivo en las ZEPA (Zonas Especiales de Protección de Aves (ZEPA), seguir confiando el futuro a las políticas de la UE a través de la PAC (Política Agraria Común) o la necesidad de mayor agilización en los trámites administrativos, sin cuestionar el fondo de las políticas agrarias .

Desde la UJCE en Castilla-La Mancha estamos de acuerdo en que la movilización (y también la lucha y empoderamiento) de la clase obrera y campesina son el único camino, pero con unas reivindicaciones para nuestros campos y nuestros pueblos muy diferentes de los que se han planteado.

En primer lugar hay que hablar de la dificultad de los y, sobre todo, las jóvenes para poder desarrollar su actividad profesional en este sector, algo que no se soluciona con las ayudas a incorporación que convoca la Junta de Comunidades, ni tampoco con su agilización. Ya que el problema principal al que nos enfrentamos es el acceso a la propiedad de la tierra y la necesidad de explotaciones cada vez más grandes.

Otro de los principales problemas que existe en el sector, es la especulación de grandes corporaciones con los precios de los productos y las materias primas, recibiendo las y los productores precios que rozan, o incluso en ocasiones están por debajo del coste de producción. La respuesta que se lleva ofreciendo desde la UE a través de la PAC, los diferentes gobiernos y organizaciones a su servicio como ASAJA, es que se produzca más y cada vez haya explotaciones de mayor tamaño, lo que incrementa la dificultad para el acceso de nuevas personas al sector. Como ejemplo se puede observar que el campo, en lugar de ser una salida laboral para gente que trabaje la tierra y pueda conseguir que éste sea su medio de vida, se está convirtiendo en nido de especuladores, ajenos al mundo rural, en busca de beneficios en cultivos que están teniendo mucho auge en los últimos años (como el almendro o el pistacho).

La apuesta por aumentar la producción a toda costa, cuando no tenemos un problema de escasez de productos, sino una mala distribución de los mismos, provoca un mayor deterioro medioambiental, al necesitar mayor uso de productos químicos y recursos hídricos (el secano sí es viable, pero con precios justos), una disminución de las personas necesarias para realizar ese trabajo, con el consecuente abandono de nuestros pueblos y menor redistribución de la renta. Todo esto responde a la lógica capitalista de crecimiento infinito y acumulación de recursos en cada vez menos manos, que es la que nos ha traído a esta situación.

La alternativa que proponemos es detenerse y analizar qué, cómo y cuánto necesitamos producir, dejando de lado la mano invisible y el oscurantismo en la toma de decisiones que se llevan a cabo en despachos de Bruselas, Madrid o Toledo junto a grandes multinacionales. Para pasar a planificar la economía, tomando las decisiones democráticamente con la participación de la clase trabajadora, para que esté al servicio de las personas, obteniendo alimentos sanos y respetuosos con el medio (impulso real a la agricultura ecológica), producciones ajustadas a la demanda, con precios justos y creando nuevas oportunidades laborales y vitales en el medio rural.

Llama especialmente la atención que en una movilización en defensa del campo, el CETA no sea uno de los principales asuntos encima de la mesa, por las nefastas consecuencias que puede tener sobre la agricultura y la soberanía alimentaria ante la desregulación y el aumento de poder de las grandes multinacionales.

Por último, en un sector como éste, además del trabajo que se puede generar directamente, también se pueden crear muchos puestos de investigación, a los que accedan jóvenes obligados a emigrar actualmente, siempre y cuando desde el sector público se invierta en la investigación relacionada con el sector primario (formas de producción, sistemas de riego, abonado ecológico, recopilación y multiplicación de semillas tradicionales, investigación de nuevas variedades, conservación y utilización de los recursos forestales, etc.) y se pongan los resultados a disposición de las y los agricultores, en vez de tener que estar sometidos a los deseos de las grandes multinacionales encabezadas por Bayer y Monsanto.

UJCE en Castilla-La Mancha