Cultura

Cata de queso manchego con cerebro

La cultura del vino

J. Fernando Buitrón Gijón

20/03/2017

(Última actualización: 20/03/2017 20:01)

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En torno a 17 litros por habitante al año como cifra bochornosamente baja para ser uno de los tres países con mayor producción del mundo. A partir de esta reflexión se debe empezar a buscar causas y proponer soluciones para que uno de nuestros alimentos más destacados se empiece a consumir moderadamente y en consecuencia se valore en su justa medida.

No consideramos que exista un único motivo. Podemos enumerar los primeros argumentos que se esgrimen cuando sale a debate este tema. Su precio es más elevado que otras alternativas, al tener más alcohol no se puede alternar tanto, es una bebida para elitistas, no lo sirven bien, no está tan bueno, es más difícil de entender, no sabemos qué pedir, solo es para los días especiales y alguna más que en estos momentos no recordamos. Lo cierto es que cada una de ellas es fácilmente rebatible, pero no es menos cierto que no hemos sabido hacerlo, pues la cifra de consumo ha ido cayendo año tras año. Hay otras fuentes que argumentan que aunque el volumen que se bebe en la actualidad es más bajo, la calidad del vino que se compra es mayor. Quizás hemos encorsetado el consumo de vino para una ocasión especial, merecedora de pagar un precio excepcional, en vez de integrarlo en nuestra dieta de forma moderada, sabiendo que estamos en una tierra tan privilegiada que por pocos euros ya podemos disfrutar de un gran producto.

En líneas generales sí parece necesario profundizar un poquito más en las causas raíz y empezar a proponer iniciativas que cambien esta descendente tendencia. Uno de los objetivos básicos es integrar la cultura del vino en nuestra sociedad. Es triste comprobar como los mitos están más arraigados que el conocimiento, llegando a pensar que la frontera del saber sobre vino se resume en dos frases: “blanco pescado y tinto carne” y “el tinto del tiempo, siempre”. Por tanto, deberíamos empezar a ver campañas que nos informen y nos propongan alternativas, toparnos con ellas en el supermercado o en nuestro bar de barrio. Que al salir de trabajar sea tan frecuente escuchar: “Nos tomamos unas cañas”, como: “Nos tomamos unos vinos”.

Imaginamos que todas estas ideas, pero con algún dato más, son las que han llevado a la Diputación Provincial de Ciudad Real a promover una iniciativa llamada La cultura del vino. Se ha establecido un calendario de actividades donde se incluyen catas, espectáculos, conferencias, distinción de locales, visitas a museos, pases de moda y concursos. No sabemos si son eventos más o menos acertados para divulgar el consumo moderado de vino, entendemos que están fundamentados y que como todo proyecto estratégico detrás habrá un seguimiento y análisis, siendo este el que refleje resultados y nos lleve a conclusiones. Lo que nos parece esencial es que todos aquellos que ponemos un granito de arena en la divulgación de la cultura del vino, nos alineemos detrás de estas iniciativas, con el objetivo único de voltear el ridículo número que no nos otorga ni la mayoría de edad.