Aldea del Rey

En el pregón de las fiestas patronales en honor a la Virgen del Valle

Herminio Sobrino hilvana el hilo de sus recuerdos con la memoria colectiva de Aldea del Rey (pregón)

El puertollanense Herminio Sobrino López protagonizaba el pasado 7 de septiembre el pregón de las fiestas patronales de Aldea del Rey y que a continuación les ofrecemos en su totalidad, junto a las fotos del acto realizadas por Ángel Valbuena y las imágenes del el powerpoint utilizadas por el pregonero durante el acto

La Comarca

12/09/2016

(Última actualización: 14/09/2016 19:19)

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Ilustrísimo. Señor alcalde.

Señores concejales, Hermano mayor, cofrades de la Hermandad de Nª Sª del Valle, Autoridades y convecinos. Amigos todos.

Queridos Aldeanos. Para mí, nada puede ser más grato que compartir con vosotros estos momentos tan especiales, cuando se reúnen las familias y se da el pistoletazo de salida a nuestras Fiestas Patronales.

Hace meses, Luis Mª me propuso ser pregonero de las fiestas de la Virgen del Valle 2016, y en ese mismo momento se me vinieron a la cabeza un montón de recuerdos. ¡Qué no habrían dado, mi madre, mis abuelos: Herminio y Paula y a mis tíos/as: Heliodora, Agustín, Emilia y Consuelo por verme hablando de su pueblo, al que tanto amaron. Por todo ello, agradezco muy sinceramente al Sr. Alcalde la confianza depositada en mí. Espero estar a la altura de este gesto tan maravilloso que me honra.

Estimados Paisanos. Aunque nací en la pedanía de El Villar de Puertollano, me siento Aldeano por los cuatro costados. Cuando mis padres se casaron vivían en Aldea del Rey (su pueblo), pero por motivos de trabajo se desplazaron al Villar; allí mi madre se puso de parto y allí me parió, si bien más tarde regresamos al pueblo y estuvimos viviendo varios años en Aldea.

Además, toda mi familia es aldeana y por línea paterna, aquí residen todavía Domingo (mi padre), y mis tíos Inmaculada y Ramón (“Ministro”). También por línea materna eran del pueblo.

Tengo muchísimos recuerdos de nuestro Pueblo, así como de sus pregoneros: “El Serenillo”, Sergio, Bernardo, “Salustriano”, etc.

Igual que el pregonero gritaba por las calles los principales acontecimientos que afectaban a sus vecinos, así vengo aquí a proclamar mi cariño hacia sus gentes y a rememorar los encantos de esta villa; además de recodar la tradicional devoción de nuestros antepasados y de nosotros mismos a la Virgen del Valle, reina y señora, madre amorosa de Aldea del Rey, como canta su himno.

Tampoco puedo dejar de citar otros eventos no menos importantes de nuestra querida Aldea: El Cristo del Consuelo, San Jorge (del que, por cierto, mi padre es el decano de su cofradía) o la propia Semana Santa, pieza clave de la Ruta de la Pasión Calatrava (declarada Fiesta de Interés Turístico Regional). En definitiva en esto consiste este viejo oficio de pregonero.

Si nos remontamos a la época en que fue Alcalde D. Valentín Villalón, los serenos cantaban las horas diciendo la siguiente estrofa: Ave María Purísima, son las 11:00, el día está: Sereno – Lloviendo – Nublado.

Estimados paisanos! cuando me invitaron a pronunciar este pregón, la primera idea que se me vino a la cabeza es tratar de entender qué significan estas fiestas para nosotros los Aldeanos; un pueblo de trabajadores, mayoritariamente agricultores y ganaderos, muy apegados a su tierra y a sus orígenes, que hacen de sus fiestas locales los momentos más entrañables del año.

Desde luego, las fiestas no sólo eran la diversión de los jóvenes, sino que también tenían y tienen un profundo sentimiento religioso. En todo caso, era el momento de lucir nuestras mejores galas, de estrenar la ropa y de hacer gala de nuestro fervor a nuestra querida Virgen del Valle.

Hace más de 50 años, Luis Martínez Gutiérrez en unos de sus discursos pronunciados en Aldea (1962) proclamaba “Que recordar es volver a vivir el pasado, a resucitar nostalgias, pero yo creo que debo hacerlo”. Y así lo haré yo.

RECUERDOS INFANTILES

Dicen que la infancia es la verdadera patria de los hombres y a ella me dirijo para compartirla con todos ustedes.

De pequeño fui a la “Escuela de Cagones” de la Señora Sabina. Anclado en mi memoria tengo su botijo nuevo, curado con bolitas de anís para quitarle el sabor a barro. Su dulzor me encandilaba y no parábamos de beber agua a todas horas, con la consiguiente reprimenda de la maestra.

Cuando apenas tenía 4 ó 5 años solía ir a menudo a la Estación de ferrocarril Hernán Muñoz (Valdepeñas-Puertollano), acompañado de mi tía Francisca y una amiga, hija del jefe de estación. Nos encantaba montar en el “cangrejo” que así le llamaban a una batea donde íbamos y veníamos por la vía.

Con 8 años, me quedé huérfano de madre y la vida me dio un vuelco. Por entonces me internaron en la Escuela Hogar del Villar del Pozo, junto a mis primos Juan Pedro y Saturnino, donde coincidí con varios aldeanos: Santiago y Aquilino Ciudad, Miguel, Norberto, Saturnino Real, etc. En esa época yo vivía con mi tía Heliodora y sus hijos en la finca de Cervera. También compartí estos años de vida con mi queridísima tía Consuelo, cargada con 5 hijos, quien además de atender a su repostería, regentaba el bar de la Piscina Municipal (construida en 1969), organizaba bodas y llevaba El Cine San Antonio ¡Cuánto trabajó aquella mujer!

Precisamente en este cine se vivieron algunos de mis momentos más entrañables. Los chicos solíamos esperar con expectación al autobús/la camioneta para ver descargar aquellos rollos de celuloide que venían en latas y los programas de mano de la película que daban ese día. Era todo un espectáculo ver a todos los chiquillos puestos frente a la pared (frente al Bar Sanz) viendo la cartelera/secuencia de esa película. Como mi tía Consuelo regentaba el Cine de verano “San Antonio”, mis primos y yo íbamos a regar todas las tardes el suelo del local, colocábamos las sillas y preparábamos las “gaseosejas” para la función. ¡Qué recuerdos me traen aquellas películas! El árbol del ahorcado, Un dólar agujereado, El cristo de los faroles, El Zorro, Los siete Magníficos, El derecho de nacer (que se proyectó 8 veces), etc.

A los 10 años me trasladé a Puertollano e ingresé en el Colegio Salesiano San Juan Bosco donde recibí una educación que me marcó para toda mi vida.

Sin embargo, nunca dejé de venir a Aldea a visitar a mi familia y pasar aquí las fiestas de nuestra Virgen del Valle. En particular no se me olvida el puesto de “Cofrades” que nos “deleitaba” con manjares tales como garbanzos, habas y pitos tostados; así como esas rifas tan peculiares efectuadas con las cartas de la baraja… Y lo mejor es que los premios iban en consonancia con aquel ingenuo despliegue de medios.

No puedo olvidarme de la fábrica de berenjenas que inició su andadura en los años 60, ¡cuántos atracones! nos dimos de ese rico manjar, ni de aquella Jarra de Agua agria que siempre tenía mi tía Heliodora encima de la mesa, procedente de las fuentes de la finca de Cervera o de “El Diejo” (antiguo santuario Santa María del Yezgo).

Otras fuentes muy visitadas son las del “Chorrillo”, la “pisá la vaca” y los “Baños del Barranco”, este último con propiedades beneficiosas para la salud, donde las personas mayores hacían uso de sus aguas curativas, sobre todo para la enfermedad de los huesos.

De mis años de juventud, recuerdo los establecimientos del pueblo, la tienda de Luis Patrón, cuanto chocolate “Nieto” ó “Pérez” pudimos comer de esa tienda, Vda. de Pedro Alcaide, Tía Eleonor (Antonio Caballero), Benito Alcaide, Jerónimo Alcaide, Tundique, Aurelio Barba, La Gila, etc., eran establecimientos donde despachaban, Tejidos, zapatos, vinos y demás enseres para el hogar, los aperitivos que entonces creíamos que eran inigualables del: Bar Fernández, Bar Alegría, Bar Metro, Bar Vázquez, Bar Sanz, Bar Andaluz y por supuesto, el propio Casino, decano de todos ellos.

Fue pasando el tiempo, compartía los estudios con el deporte. El fútbol era mi pasión; jugué en el Juvenil del Calvo Sotelo y después de pasar por otros equipos de la provincia, Teodosio Pardo, Presidente por entonces del equipo de Aldea del Rey, me propuso jugar en nuestro pueblo. Acepté con todo el cariño del mundo, recuperando a muchos amigos de la infancia.

Luego compartí el servicio militar con algunos paisanos nuestros y hemos celebrado algún año “Los Quintos del 77”.

CANTO A UN PUEBLO

De las tradiciones y encantos de este pueblo ¿qué decir?

-En su término municipal hay importantes yacimientos prehistóricos (desde lugares arqueológicos a pinturas rupestres);

-Así como importantes espacios naturales vinculados a zonas volcánicas o hábitat de especies protegidas (águila imperial, cigüeñas, buitres negros y el lince ibérico).

-El Sacro Convento de Calatrava la Nueva corona el Cerro del “Alacranejo” desde el siglo XIII, protegiendo sus caballeros a toda la comarca y luego sirviendo de seminario para los párrocos de todos los contornos. Constituye una de las mejores construcciones Militares de la Edad Media, hasta el siglo XIX fue la capital espiritual de la Orden de Calatrava, freiles lucharon en la Reconquista y forjaron luego el imperio de Austrias y Borbones. En fecha mucho más reciente, como es 1958 ya se destinaron nada menos que 99.056 pts para su rehabilitación, aunque posteriormente ha sido cuando se ha restaurado sus dependencias más emblemáticas.

-El Palacio de la Clavería, sede de unos de los cargos más importantes de la Orden de Calatrava (que custodiaba las llaves del convento calatravo) y donde se almacenaba todo lo recaudado en sus posesiones repartidas por todo el Campo de Calatrava (de ahí sus imponentes rejas). Su edificio fue adecentado en época de Felipe II, en el siglo XVI, y en 1599 fue asaltado por los vecinos, víctima de una hambruna, para desvalijar sus graneros.

-De sus canteras se extrajeron los adoquines que sirvieron para pavimentar muchos pueblos y ciudades comarcanas.

-La mismísima Virgen del Valle llevó una vida azarosa. Encontrada en el llamado Valle de Padilla, el maestre Garcí de Padilla que en cuyo tiempos se halló (s. XIV) la hizo llevar a Aldea del Rey. Siglos después, esta antigua talla fue tomada por los vecinos de Calzada (de donde viene el ancestral pique entre ambos pueblos), haciéndose una réplica para que quedase en Aldea. De todos modos, poco les duró su alegría, porque a fines del siglo XVI (1587), viendo que su culto estaba en declive, la talla de la Virgen del Valle fue robada por un párroco rabanero y conducida a su patria chica, Argamasilla de Cva., donde pasó a ser conocida como Virgen del Socorro. De todos modos, unas y otras imágenes fueron destruidas durante la Guerra Civil.

EFEMÉRIDES

Muchas cosas han cambiado, por fortuna, desde entonces.

En los años 30, mi abuelo Herminio inició la construcción de una fábrica de Alcohol de Romero, antes de la guerra civil se hicieron las pruebas y mi padre recuerda que en su casa llegaron a tener en un “puchero” con un poco de ese líquido producido por esta factoría. A esta construcción le sacaron unos cantares que decían:

La fábrica de “cemento” se está haciendo en Juan Díaz, para que la gente diga que la Aldea está “perdía”.

Por esa misma época y cuando llegó la luz eléctrica al pueblo también cantaban:

La Aldea ya no es la Aldea, es un segundo Madrid, ¿Cuándo se ha visto en Aldea la luz eléctrica lucir?

Volviendo a estas coplillas Manchegas, siendo Alcalde Venancio Pardo (1929), encontramos en el archivo de la Biblioteca de Castilla la Mancha, otros cantares de Aldea del Rey, escritos por Eusebio Vasco que decían:

- Eres de Aldea nueva,

pasaste por el Rincón,

y has venido golpeada

como el agua de Aragón.

- A la entrada de la Aldea

lo primero que se ve,

es la tienda de Francisco

y la fragua de Manuel.

El popularmente conocido como Trenillo de la Calzada que unía Valdepeñas-Puertollano, empezó a funcionar en el 1895 siendo su primer trayecto Valdepeñas-Calzada y en 1902 se amplió hasta Puertollano. En 1936, todos los Alcaldes de los Ayuntamientos de la comarca, hacían asambleas para exponerle al ministro de Obras Públicas la transformación del ancho de la vía estrecha por la normal, importante para mejorar la situación económica de la zona.

Hacia 1943, la prensa se hacía eco de la prosperidad que volvía a reinar en nuestra villa. Sus bodegas almacenaban más de 700 toneladas de vino; la población contaba con 3 almazaras de aceite que producían 90.000 kilos al año; Eso sí, el presupuesto del Ayuntamiento del Pueblo “ascendía” a 186.100 pts. (Poco más de 1.000 €). De esa época nos llama la atención la participación de la mujer en las faenas agrícolas; así como la espléndida banda de música que tanta fama llegó a tener en la comarca, bajo la dirección de Antonio Vallejo. Ese año, el pregonero de las fiestas fue el sacerdote aldeano Félix Alañón y no faltaron besamanos a las autoridades, banda municipal y procesión. Pese a la modestia de muchos de estos festejos, lo cierto era que concitaban la adhesión de todos, y la alegría imperaba por todo el pueblo, no faltando las proyecciones cinematográficas en plena plaza.

Diez años después, en 1953, siendo Alcalde José Pinaglia Villalón, se inaugura la Biblioteca Municipal (Una de las mejores dotadas de la provincia). Se hace entrega a la banda de música del Frente de Juventudes del premio conseguido en la concentración de Madrid en la festividad de San Isidro. Y en el cine Imperial se ofrece un concierto de la banda interpretando piezas tan célebres como: El barbero de Sevilla, Carmen Granadino, Danzas Húngaras, Airiños Aires. Por entonces, se inaugura la Ermita de Nuestra Señora del Valle y con motivo de la parcelación de la finca Hernán Muñoz, se celebra la festividad de San Isidro. No olvidemos que al año siguiente, los fuegos artificiales del Día del Cristo prenden fuego a la torre de la iglesia, que hacía poco tiempo había sido restaurada, desluciéndose el toro de fuego que ha llamado la atención ese año por su novedad.

Pero no es éste momento de amarguras, sino de recordar acontecimientos gozosos y anécdotas jugosas.

En las fiestas de Septiembre 1954, como novedad y debido a la gran afición que había al ciclismo, se celebra una carrera ciclista con un recorrido de 110 Km. Corredores locales se midieron a figuras de talla provincial y hasta nacional y no les fueron a la zaga.

En Octubre del 1956 se inaugura un magnífico grupo escolar con 8 secciones dedicado al maestro Navas, todo un personaje que con sus nuevos métodos (entonces desconocidos) se educaron muchas generaciones de aldeanos, destacando su enorme generosidad para con sus paisanos y condiscípulos.

Un año después, es curioso comprobar como en la Calle Calvo Sotelo se instaló un importante almacén de algodón en nuestro pueblo, toda una novedad en La Mancha.

A finales de los años 50 (1959), y hasta 1967, desarrolló su labor el alcalde Marcelino Sánchez, quien se preocupó por modernizar nuestra localidad, en asuntos tan vitales como la vía férrea, la acometida del agua, la construcción de un lavadero público, casas para sanitarios y maestros, servicio de pompas fúnebres, un depósito de trigo, un campo de deportes, etc. Desde luego, querido Luis María, tu padre te dejó el listón muy alto. Eran años duros de emigración del campo a las grandes ciudades en busca de un futuro mejor.

Echando un vistazo al Lanza de los años 40 también reclama nuestra atención la existencia de obras de teatro interpretadas por lugareños al calor del párroco D. Pablo Martín Romo, que representaron algunas obras como “Gitana Azucena” y “El asistente del Coronel” , destacando las actuaciones de Sergia Ruiz, Gloria Ciudad, Etelvina Alcaide, Justa Flox, Aurora Zamora y tantos otros. Una afición de la que volvemos a tener noticia en 1969, cuando los Planteles de Captación Agraria organizaron una velada artística; presentó el acto Alejandro Molina Romero que hizo gala de cómico, el joven Anastasio Molina Moya habló del modo en que surgió el Plantel local. Jesús Moreno Villanueva declamó una poesía y se escenificó las obras “Se vende un burro” y “Quien no te conozca que te compre”. También intervinieron: Anastasio Molina Moya, Luis Alcaide Molina, Pablo Sanz Acevedo y Teodosio Molina González. Cerró el acto el niño Pablo Sanz con una actuación de flamenco. En 1971, con motivo de la clausura del curso que imparte el PPO a la Mujer Campesina, se programa otra representación de teatro, en la que participan: Mary coello, Dominga Fernández, Benita Acevedo, Rafael Gijón y Víctor García.

A título anecdótico señalar también la presencia de algún torero local, como fue Jacinto López “El Rerre”, que tomó la alternativa en la plaza de toros de Piedrabuena, el Día del Cristo de 1969.

No quiero pasar por alto este pequeño detalle: En el año 1931 le fue otorgado un premio al niño de 12 años de Aldea del Rey, Isidro Romero por la realización de un cuento llamado: “El niño que maltrataba a los animales”.

Por otra parte, nuestra localidad también cuenta con grandes pintores, escultores y poetas de cierta fama, son los casos de Daniel Ciudad, Esteban López Morena, Francisca Benítez y los más actuales, Feliciano Moya y Valentín Villalón.

EL VILLAR/ALDEA DEL REY

Por último, no quería terminar mi intervención sin recordar la estrecha relación entre las dos localidades donde mis lazos afectivos han sido más estrechos a lo largo de toda mi vida: El Villar de Puertollano y Aldea del Rey.

Ya en las fiestas de San Antonio de Padua, patrón del Villar, del año 1753 entre las autoridades y festejantes que asisten a las mismas hay vecinos de Aldea del Rey.

Si me centro en mi propia familia. Mi bisabuelo José López Mora (Aldea del Rey, 1872), desde su juventud estuvo vinculado a su paisano Francisco García. Este fabricante de harina contrajo matrimonio con Alfonsa Zamora de Villar, emparentada en El Villar de Puertollano. A fines del siglo XIX instalaron una panadería en esta pedanía y se dedicaron también a la agricultura. De este matrimonio nacieron dos hijos (Emilia y Benigno García Zamora) que se casaron en Aldea del Rey, Emilia con su primo hermano Lupicinio Barba García (quien luego fue alcalde de la pedanía durante 30 años), mientras que el hijo se casó con Piedad Benítez, que fijaron su residencia en El Villar. Al quedarse viuda Alfonsa Zamora, contrató como criado a Áuro Villanueva, también aldeano, quien terminó afincándose en El Villar.

Volviendo a mi bisabuelo), con 19 años emigró a esta pedanía, contratado por Francisco García para que asistiese en la tahona de pan. Todavía joven se casó con Eustaquia Pradas, su convecina, pasando como criado de labor de la Quintería del Ladrón de Guevara. Tratante de tierras, emprende la aventura de montar un negocio propio: una tienda-taberna. En plena ebullición económica del Puertollano minero, vende alimentos, vinos, telas, alpargatas de cáñamo, cebada y toda clase de géneros. Sin embargo, nunca olvidó sus orígenes y siguió cultivando la tierra hasta su muerte, siendo la mano derecha y mayoral de Manuel Aranda del Forcallo, uno de los mayores terratenientes de la zona y natural de Moral de Calatrava.

De José y Eustaquia nacieron tres hijos: dos chicas y un chico, Ángel López Pradas (V) se casó con Felicidad De la Morena (mis abuelos), de ellos nacieron mis tíos maternales: Natividad, Luciana José, Severiana (mi madre), Eustaquia, Visitación y Francisca. En total tuvieron 13 hijos, aunque no sobrevivieron más que los anteriormente citados. Severiana se casó con Domingo Sobrino de Aldea del Rey (mis padres).

Me hacía mucha ilusión cuando veía en el Villar a paisanos Aldeanos, sobre todo aquellos que iban a vender sus hortalizas al pueblo, siempre me daban un tomate de aquellos entonces que sabían a gloria, atravesaban con sus burros cargados la sierra que separaba a los dos pueblos , un trabajo muy sacrificado con poca recompensa. En sus caras se reflejaba esa vida tan sacrificada de trabajo, pero tenían una gran bondad y paciencia, me refiero a:

- Pito, Isidoro, Bolondro, Facundo, Aquilino, Pedro, etc.

CONCLUSIÓN

En fin, en este acto, tan solemne como festivo, mi intención ha sido hilvanar el hilo de mi memoria personal con la memoria colectiva de unas gentes sencillas que por estas fechas, siempre han hecho un paréntesis en sus vidas y se han dedicado a honrar a Nuestra Señora la Virgen del Valle y a pasar unas jornadas festivas con sus parientes y amigos.

Agradezco de nuevo a la corporación municipal el haber confiado en mí para un acto de tanta trascendencia para todos nosotros y espero que mi pregón no se recuerde como uno de los más aburridos de la historia.

Gracias a todos ustedes por su presencia y recuerden:

¡Viva Aldea del Rey!

¡Viva la Virgen del Valle!