Puertollano

Según anuncia la Protectora Huella en su perfil de Facebook

Dos nuevos casos de abandono y maltrato animal en Puertollano

Un cachorro de apenas cuatro meses era abandonado a las puertas de la protectora metido en una bolsa de plástico y una gata era atropellada y dejada a su suerte. Ambos estaban agonizando y nada se pudo hacer por sus vidas

La Comarca

19/07/2016

(Última actualización: 19/07/2016 21:03)

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Desgraciadamente cuando llega la época estival muchos son los animales que son abandonados por sus dueños a la deriva, sin importar mucho lo que suceda después. Un hecho que hace que los albergues, protectoras y perreras estén altamente saturadas con un número de entradas muy elevado al día.

Y Puertollano esta vez no sólo ha sido el escenario de ese abandono, sino que además no ha tenido el final deseado. De esta manera, el pasado lunes, 18 de julios, a las puertas de las instalaciones de la Protectora de Plantas y Animales Huellas abandonaban un cachorro de apenas cuatro meses agonizando, metido en una bolsa de plástico, “como un desecho, como basura”, mientras lamentan “¡hasta dónde puede llegar la crueldad humana!”.

El pequeño perro fue encontrado a las 8 horas de la mañana, con una temperatura de 35 grados, estaba agonizando, apenas tenía sangre, frío y con las mucosas completamente blancas, por lo que “no se ha podido hacer nada por su vida, lo único ahorrarle más sufrimiento”, aseguran desde Huellas.

Una gata atropellada y dejada a su suerte

Y por si este caso no fuera suficiente, Huellas recibía ese mismo día una llamada para recoger una gata agonizante también, que probablemente hubiera sido atropellada y llevase horas de dolor y sufrimiento. El animal, al igual que el cachorro, también agonizaba y había perdido sangre, por lo que su destino, por desgracia, era idéntico al de su compañero.

Los propios voluntarios de la protectora destacan que “respetamos y amamos la vida de los animales con los que compartimos nuestra existencia, y además somos muy pocos los voluntarios que activamente intentamos salvar y encontrar familia a animales abandonados, que han sido desechados por insensibles, por ‘personas’ que no saben apreciar el amor auténtico, que dejamos nuestra piel día a día en la protectora, que con recursos mínimos de todo tipo, les limpiamos, les curamos, les llevamos al veterinario; hacemos mil tareas a cambio de ver sus ojos felices, pero estas cosas nos hunden, nos dejan con el ánimo por los suelos, nos flaquean las fuerzas de tanto dolor y rabia. ¡Hasta cuándo vamos a poder soportar tanto dolor!”.