Puertollano

Artículo de Santiago Sánchez Serrano, astrólogo de Puertollano

Los enigmáticos círculos en torno al río Jabalón

Santiago Sánchez

09/05/2016

(Última actualización: 10/05/2016 19:33)

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Todos los que somos de la zona en algún momento nos hemos topado con ellos y justamente por eso, no nos llaman la atención, pensamos que es algo que está ahí, pero nunca nos hemos detenido en analizar.

Los más espabilados o los más campestres, saben que les llaman "toriles" y por lo tanto, es fácil pensar en un origen ganadero, parecen pequeñas construcciones circulares de piedra seca, a manera de corral para reunir el ganado.

Aunque hay que matizar bastante más:

- Primero, en que estas "majadas", en algunos casos están muy cerca de poblaciones y en la mayoría no existe un refugio para el pastor.

-Segundo, es que la ganadería de la zona es mayormente ovina y caprina.

-Tercero, es que por su altura -entre 0,5 y 1 metros- no parece ser idónea para proteger a estos animales de las alimañas y especialmente del lobo.

-Y cuarto y más significativo por ahora es, ¿por qué son tan abundantes en esta zona en concreto, y en otros lugares colindantes, de más arraigo ganadero, no aparecen?

Estas preguntas exigen unas respuestas razonadas, o sea en algún momento puntual pudo ser aprovechado por algún pastor para controlar el ganado, pero estas misteriosas estructuras exigen más minuciosidad a la hora de darles una completa explicación, por lo tanto, vamos a analizar estos círculos con más detalle.

En principio estas construcciones de piedras sueltas son difíciles de datar "per se" sin embargo, están muy cerca o en las inmediaciones de importantes yacimientos arqueológicos, especialmente de la edad de los metales y tienen un aspecto prehistórico innegable, por eso, me resulta increíble que a nadie se le haya ocurrido la idea de estudiarlas dentro de ese contexto.

Otro dato importante, es su forma circular exenta, pensemos que no es una figura cómoda. Hay que marcar con alguna cuerda la perfecta circunferencia con un diámetro, por lo general de entre 25 y 35 m y después desempedrar, alisar y despejar la superficie, aunque el suelo se deja por lo general sin nivelar. Por otro lado, sabemos que los ganaderos y más los antiguos, eran muy dados a economizar esfuerzos inútiles e incluso estéticos. Me explico, si un poco más adelante hay una roca o la pared de montaña, que sirve de protección de vientos, lluvias y animales salvajes y que además te evitan hacer tanto muro, pues no se te ocurre decir, voy a hacer corrales bonitos en lugares abiertos y visibles a todos los transeúntes.

Además de lo ya expuesto, al observar estas construcciones con el Google maps o el Iberpix, desde lo alto, descubrí otra serie de cualidades que me dejaron muy sorprendido.

Yo conocía unos 40 círculos más o menos, pero me asombré al ver que hay miles de ellos(1) y como acabo de exponer anteriormente, y esto es muy significativo, se dan solo en un franja muy concreta de la provincia de Ciudad Real, exactamente en torno al rio Jabalón, en concreto en los pies de monte, de ambos lados del valle por donde transcurre el río (aunque también los hay más altos), lógicamente en los lugares más llanos y agrícolas están más deshechos o perdidos. Esta excepcionalidad me hace pensar en el rasgo visible de alguna cultura ancestral ligada a este territorio.

También llama la atención como se agrupan y se amontonan en algunos tramos e incluso se superponen, unos a otros, llegando en determinados casos a formarse bonitas estructuras dobles, triples o múltiples, de nula utilidad aparente.

En algún momento, también me plateé la posibilidad de que fueran pretéritos colmenares (cortines, bolaos, talameiros ), de hecho por la zona de Arroba de los Montes a esas defensas de piedra para las abejas se las llama toriles, aunque esto, debe ser una superposición semántica debido al parecido de sus estructuras, pero claro, la altura de nuestros toriles, sus dimensiones y la cantidad enorme de los que estamos estudiando, hacen que rápidamente salgamos del error pues no servirían para defensa natural, ni de hombres ni de animales salvajes.

Traté de preguntar a la gente que encontraba por el campo cuando hacía estas excursiones, aunque son lugares poco frecuentados y habitados, por lo que fue difícil dar con personas conocedoras de esos terrenos. Lo único que logré es que me dijeran que parecían corrales. Otros lugareños no los tenían identificados, creían que se trataba de montones de piedras para despejar campos a la manera de majanos, solo que en vez de montones de piedra, formaban pequeños muros.

La única referencia escrita, muy de pasada la encontré en el historiador Corchado Soriano quien explica : "Toriles en las laderas de los cerros de la zona oeste del Campo de Montiel, continuando por el de Calatrava, son paredes circulares de piedra suelta, perfectamente redondas oscilando su diámetro entre 25 y 75 m. su altura no pasa del metro, su situación no parece coincidir con las conveniencias ganaderas vacunas, una de estas sierras, que tiene numerosos "toriles" en sus laderas es llamada de las lunas, lo que sugiere algún culto ancestral".

Con esta descripción estoy bastante de acuerdo, aunque yo añadiría que también podría tener una dedicación solar y taumatúrgica y que a buen seguro, nuestros antepasados utilizaban en sus ritos propiciatorios, curativos o funerarios.

Da la sensación de que una vez utilizado uno de estos círculos, volvían a construir otro en un lugar próximo, como si el anterior quedara invalidado por haber acogido anteriormente una actuación intensa y por tanto, era mejor para sus propósitos, levantar otro para conseguir una energía o trascendencia más pura.

Por eso, considero que se trata de lugares sagrados donde hombres de una cultura olvidada, elaboraban sus rituales mágicos y tradicionales. Baste recordar que los círculos de piedras de culturas prehistóricas reciben el nombre de crómlech (literalmente corona de piedras) y que los expertos suelen datar entre el 3500 a 2000 a. C.

La wikipedia dice claramente: "Los crómlech, como todos los monumentos megalíticos, eran esencialmente de carácter funerario, es decir, necrópolis. Sin embargo, su peculiar disposición y la extraordinaria monumentalidad y complejidad de algunos de ellos hacen pensar a muchos estudiosos en otro tipo de funciones complementarias, quizá templos o lugares de reunión para la comunidad. Algunos investigadores llegan a sostener tesis astronómicas, sugiriendo que podrían haber sido observatorios de las estrellas o de los ciclos de la Luna ", de hecho, es curioso ver como algunos de estos crómlech oficiales se asientan en lugares cuya toponimia hace referencia a la luna.

Creo que con esto queda meridianamente claro que no tienen un origen ganadero y menos bovino, pero no por eso, debemos huir del topónimo, a veces nos cuesta entender lo evidente; es muy posible que sirviera como lugar de sacrificios, quedando allí, las cabezas, las pieles y los cuernos de estos animales, con el paso del tiempo, llegaron otros hombres con otras costumbres, que al ver estos restos y sin saber la causa, imaginaron lo más fácil, que se trataba de reses que se encerraban en esos "corrales". De hecho, en el mismo entorno de estos toriles, encontramos el yacimiento de la Encantada, único lugar de occidente donde aparece un altar de cuernos de la edad del bronce (2).

Por cierto, y para situarnos mejor en el horizonte del que hablamos, tenemos que comentar que junto a estos toriles del rio Jabalón, encontramos la zona arqueológica más importante de Ciudad Real, estamos hablando de Oreto la capital norte de la Oretania (un pueblo prerromano de gran extensión geográfica) Alarcos, Cerro de la Encantada y el Cerro de las Cabezas... además de otros muchos de menor importancia.

Incluso existen actualmente en convivencia con estos círculos, enclaves todavía sagrados de carácter mágico, siguiendo todo el recorrido del Jabalón, desde la ermita de Alarcos, la leyenda de la Encantada, el santuario de Zoqueca -sede episcopal de la Oretania- y el santuario de las Virtudes.

También mencionaremos que el circulo es una figura geométrica, una idea de redondez, un símbolo que siempre ha estado asociado a la protección, a la trascendencia, al embarazo, a la divinidad, al sol, a la luna, a la danza y al fuego, por ello, si no las estudiamos ahora a fondo que todavía hay tiempo, será difícil saber con el paso de los años, si se trataba de lugares de iniciación, de sanación, de relatos, de fiestas, de nacimientos, de cremaciones o simplemente de pudrideros.

Por último, solo me resta comentar la similitud entre estas estructuras con el “calendario de Adán”, situado en Mpumalanga, una región de Sudáfrica que algunos creen el calendario más antiguo del mundo, con los recientemente descubiertos, círculos de piedra en Jordania de 2000 años de antigüedad y las figuras que podemos ver en muchos petroglifos (baste con referenciar alguno, como los petroglifos do promontorio de Corme) o los famosos círculos de las hadas vegetales.

Solo espero que estas reflexiones nos lleven a respetar y conocer mejor, una parte de nuestro abandonado patrimonio.

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(1) aunque no descarto que algunos sean observaciones erróneas, al no poder verlas directamente

(2) incluso hablan los investigadores de templos funerarios

Santiago Sánchez