Opinión

Artículo de opinión de Manuela López Romero

Entre presuntos y aforados…

Manuela López Romero

11/02/2016

(Última actualización: 12/02/2016 09:31)

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Cualquiera de ustedes ha desayunado esa mañana escuchando, otra vez, que un Alcalde, un Presidente de Diputación o de Comunidad Autónoma ha amañado, presuntamente, contratos y adjudicaciones a cambio de mordidas, hasta aquí, todo inquietantemente normal.

Lo que me inquieta y repugna, respetando siempre la presunción de inocencia, es la permisividad con la que han actuado estos presuntos “GOLFOS DEL DINERO PÚBLICO”. Me asalta una duda ¿ Acaso nadie ha tenido constancia de esa factura de, por ejemplo, un viaje en jet privado, un reloj de alta gama, un bolso o una obra de arte, como presente y mordida a cambio de adjudicaciones de obras amañadas?

¡Creo que en este y otros muchos casos, no están todos los que son!

Lo cierto, es que tengo claro que muchos ciudadanos dirán a posteriori de estos turbios asuntos, que siembran de porquería la gestión pública, que tal o cual caso era un secreto a voces. Sería interesante que aquellos que posean pruebas de cualquier índole, las presentaran ante la justicia, porque si no, se convierten en cómplices de todas estas actuaciones presuntamente delictivas que nos asquean a la mayoría.

El asunto de las lámparas leds relativo a la Diputación de Valencia es un hilo muy interesante al qué invitaría a la justicia a investigar en todos aquellos lugares donde se hayan producido gestiones de ese tipo, quien sabe quizás, y solo quizás, se encuentren con algunos casos similares.

A muchos de estos políticos, les hemos oído exclamar en muchas ocasiones eufóricos de poder.

“El voto de los ciudadanos me legitima” y es cierto, pero no para gestionar dinero público con un ojo en las arcas de las administraciones y otro en algún paraíso fiscal.

¡Contemplamos atónitos, como a muchos sinvergüenzas, el hecho de ser reelegidos en las urnas, les genera una dependencia al dinero público bastante insana e ilegal!

En fin, el tiempo y la justicia tienen la palabra y si alguien tiene algo que decir, que hable ahora y no calle para siempre.

Manuela López Romero