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Nota de prensa

Antonio Herrera recibe la insignia de oro del Colegio de Agentes Comerciales de Ciudad Real

El Colegio Oficial de Agentes Comerciales de Ciudad Real imponía a Antonio Herrera su insignia de Oro y otorgaba el premio Mercurio a Cáritas Diocesana de Ciudad Real

La Comarca

07/12/2015

(Última actualización: 07/12/2015 21:40)

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Antonio Herrera Bastante, colegiado desde hace 35 años, recibía la insignia de oro del Colegio de Agentes Comerciales de Ciudad Real y durante el acto de la imposición del galardón destacaba que el Colegio de Agentes Comerciales de Ciudad Real está desarrollando una gran labor desde hace años en defensa y proyección de esta profesión. Experto en todo lo relacionado con enfermedades del campo es un auténtico “embajador” de su sabiduría en este capítulo, no sólo en la provincia sino fuera de ella, ya que solventa problemas graves que sufre este importante sector.

Nacido el 15 de marzo de 1947 en Mestanza, a los 7 años se desplaza junto con su familia a Llanos, donde se crió y de donde partió, más tarde, para estudiar Capacitación Agraria en Mollerusa (Lérida). Tras su paso por tierras catalanas, donde tiene un hijo trabajando en el sector aeronáutico, junto a otro que ahora le acompaña en su labor profesional, vuelve a Ciudad Real para comenzar su andadura laboral en una empresa de insecticidas (Iciceltia), para luego pasar a ser delegado de Explosivos de Río Tinto en la región. En ese momento se hace agente comercial, “porque vi la necesidad de profesionalizar mi trabajo y desde ese primer momento, vi la importancia de estar colegiado, de estar unidos y de formar parte del mismo, ya que ofrecen todo tipo de servicios y asesoramientos”.

Experto en Fitopatología, además de ser un gran conocedor en solventar enfermedades de todo tipo en el campo, también administra y asesora en varias fincas de la provincia y fuera de ella, así como, junto con su hijo Carlos, es representante de distintas empresas de insecticidas.

Desde Manzanares, donde ahora reside y con recuerdos a su mujer por el apoyo que ha tenido, habla de “su campo” por el amor que siente por él y son un gran número de anécdotas a lo largo de su trayectoria profesional, como la que pasó en Bolaños cuando una madre y sus hijos decían que a las 12 de la noche y desnudos las guindillas picaban más, luego al recogerlas; u otra que al sembrar patatas la luna tenía que estar de una forma u otra, o ingestas de insecticidas por equivocación, etc.

Para Antonio Herrera, el Colegio es de suma importancia, “los compañeros deben saber que es vital tener alguien detrás de nosotros que nos defienda, un Colegio que ofrece una formación exquisita, de calidad y casi a la carta; por eso creo que el Colegio debe seguir con su función de asesoramiento y apoyo, porque es cada vez más necesario ante la competitividad que existe en la actualidad en todos los sectores y donde la preparación es muy importante, sobre todo, en nuevos capítulos como las nuevas tecnologías”.

Por último, agradeció este premio al Colegio, que hizo extensivo a sus colegiados y a su familia, “el Colegio de Agentes Comerciales siempre me ha respondido a cada cuestión o necesidad que he requerido, ha estado siempre ahí, durante los casi 102 años que llevo ya cotizados, comentó sonriendo, entre el Régimen Agrario, Seguridad Social y autónomo”, finalizó y así seguirá trabajando, concluyó.

Premio Mercurio para Cáritas Diocesana de Ciudad Real

Por otra parte, el Premio Mercurio este año ha sido para Cáritas Diocesana de Ciudad Real, que tiene por objeto la realización de la acción caritativa y social de la Iglesia en la Diócesis de Ciudad Real. Para ellos se pone al servicio del Pueblo de Dios con el fin de promover y coordinar la comunicación cristiana de bienes en todas sus formas, y de ayudar a la promoción humana y al desarrollo integral de todas las personas, preferentemente de las más empobrecidas, mediante el desarrollo de diferentes programas de acción social.

La acción de Cáritas se desarrolla por personas voluntarias, miembros de las comunidades cristianas que, como animadoras de la acción socio-caritativa de la Iglesia y mediante un compromiso responsable prestan su servicio a favor de los más pobres.

En total, un grupo humano formado por 1.345 voluntarios y 71 liberados que durante 2014 han acompañado a un total de 9.738 personas y ha prestado un total de 92.939 ayudas en los diferentes programas de acción social que Cáritas Diocesana de Ciudad Real desarrolla.

Desde el Programa de Acogida y Acompañamiento a personas y familias en situación de exclusión, escuchamos la situación que nos plantean, orientándolos y ofreciéndoles algún tipo de ayuda o respuesta para cubrir necesidades básicas, de recuperación, educativas y de dinamización en sus barrios. También se desarrollan talleres educativos y espacios comunes de encuentro, diálogo y participación, en los que se promueve el crecimiento integral y la autonomía de las personas participantes.

Desde el Programa de Atención a Personas sin Hogar se acoge y acompaña a las personas sin hogar en sus procesos individuales de recuperación y reinserción, favoreciendo su participación en el desarrollo de su itinerario así como en la sociedad. Para ello Cáritas Diocesana de Ciudad Real cuenta con seis puntos de información, cuatro centros (Ciudad Real, Daimiel, Alcázar de San Juan y Puertollano) y un piso de autonomía.

El Programa de Atención a Personas Drogodependientes, que se desarrolla en el Centro de Día Siloé de Ciudad Real, proporciona acogida y acompañamiento a personas con problemas de drogodependencia, motivando en ellas la adquisición de pautas educativas, favoreciendo su crecimiento personal y facilitándoles el acceso a los programas terapéuticos específicos, así como a los recursos socio-sanitarios.

El Programa de Empleo dirige sus actuaciones hacia colectivos en exclusión y/o en riesgo de exclusión, trabajando fundamentalmente en dos líneas: la formación pre-laboral y la orientación laboral. Un trabajo coordinado con los servicios de acogida de las propias Cáritas en las que se desarrollan las actuaciones de empleo.

También desde el Programa de Mayores, se acompaña a personas que viven solas en sus domicilios o que están en residencias, especialmente de las zonas rurales, intentando paliar el sufrimiento del aislamiento y la soledad que conlleva ser mayor y dependiente, sin la atención adecuada.

Por último destaca el trabajo de Cáritas en proyectos de cooperación internacional, con total fidelidad a su modelo de cooperación fraterna en los países en vías de desarrollo, trabajando de forma directa con las Cáritas de los países con los que colabora.