Opinión

Compartiendo diálogos conmigo mismo

A la gloria del amor todo es poesía

Víctor Corcoba Herrero

28/08/2015

(Última actualización: 29/08/2015 15:37)

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Pretendo desprenderme de este mundo

y reanimarme con el verso que fui,

pues me siento solo, la soledad me mata,

prendido de una quimera, sin compañía,

sin nadie en quien abrigarme,

y poder así descansar de este invierno.

Necesito sentir la voz de un amor

que me guíe al compás de la vereda.

Requiero del amor para poder amar

y perdonarme a mí mismo,

poniéndome en camino, situándome

a salvo, asentándome en las manos de Dios.

Hace tiempo que mi alma suspira

de tristeza y no hallo consuelo

para seguir este camino sin espíritu;

dame la gracia Jesús de todos,

para volver a ser la esperanza

que no encuentro, y correr tras ella.

Abridme las puertas del amor

de par en par y seré otro distinto,

ponedme un manantial de gozos

en el camino, para saciar

esta desértica morada en la que muero,

y así poder crecerme en la palabra.

Deseo proclamar el amor que no tuve,

y que el firmamento pregona

con las obras que embellecen

nuestro interior, mi ilusión ser día

para recrearme y noche

para fundirme en la bóveda del verso.

Baje a nosotros la paz del camino,

para que podamos subir esta cumbre,

tapiada de cerrojos y clavos,

que nos encierran la vida con desamores,

que nos hacen querer y no poder elevarnos.

Haya horizonte para levantar vuelo.

Todo se posa y reposa en la hermosura

del amor, quien lo alcanzó lo sabe,

porque a la necesidad de amar se alzan

los sueños, a su gloria todo es poesía,

a la luz de este deleite el corazón se colma,

y en su entrega todos los vientos se calman.

Ese amor es el que busco y no hallo,

quizás porque aún no soy el que debo ser,

he de refugiarme más en las alturas

de la pureza, porque la diestra del Redentor

es óptima para abrazar la cruz amando,

¡qué amar es donarse hasta dolerse!

Víctor Corcoba Herrero

corcoba@telefonica.net