Un gran mayo toca desde anoche el techo de Fuentenovilla

Ayer, los fuentenovilleros levantaron a pulso el palo, un chopo de buena estatura, sin otra ayuda que la fuerza de la mocedad y unas fábricas de madera. Por la noche, le cantaron los mayos a la Virgen a la puerta de la Iglesia, y después salieron de ronda por las calles del pueblo

La Comarca

01/05/2015

(Última actualización: 01/05/2015 21:15)

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La Fiesta de los Mayos es sin duda la más tradicional y arraigada de cuantas se celelbran en la localidad alcarreña de Fuentenovilla. En la tarde de ayer, la última de abril, la mocedad local, acompañada de muchos animosos veteranos, se dirigió hacia la chopera de la carretera de Escariche, donde la cercana humedad del Arroyo del Torrejón deja crecer los chopos. Para esta ocasión, la juventud elige siempre un árbol grande y recto, que ponga a prueba sus fuerzas y hombría a la hora de ponerlo derecho en el centro de Fuentenovilla.

Después de cortarlo a mano, los mozos lo transportaron hasta la espalda de la Plaza de Mayor, detrás de la Iglesia, en la que se levanta. Desde hace unos días, los mozos habían cavado allí el hoyo en el que en la tarde de ayer plantaron el palo. Allí permanecerá hasta el próximo día 31 del mes presente.

Los fuentenovilleros alzaron el mayo a pulso, haciendo gala de experiencia, coordinación y sabiduría, sin otra herramienta que unas fábricas de madera. Como es habitual, todo el pueblo asiste a esta ceremonia de la primavera y colabora para que la operación llegue a buen puerto, como muchas veces lo hiciera el capitán de fragata Blas de Salcedo, con los navíos que sabiamente dirigió.

Es tradicional que ese día, los quintos, es decir, los mozos, y desde hace unos años también las mozas, que cumplen su mayoría de edad en el año en curso, preparen una limonada con la que invitan, refrescan e infunden ganas a quienes participan de la acción de la corta, transporte y plantación del palo.

La fiesta de los mayos continuó a las doce de la noche, cuando Fuentenovilla se reunió de nuevo a la puerta de la Iglesia, junto a la picota, para cantarle el mayo a la Virgen. Después, los quintos pidieron permiso a la alcaldesa, Montserrat Rivas, para iniciar la ronda por el pueblo, que siempre empieza por la casa del regidor fuentenovillero correspondiente. La tradición dice que la alcaldesa debe invitar a la ronda a moscatel y bollos. Después, los músicos callejeros recorrieron las casas en las que hay mozas solteras, cantándoles sus sones hasta altas horas de la madrugada.

Esta mañana, día primero de mayo, los quintos han salido de nuevo de casa en casa a cobrar el mayo. Cada vecino ofrece la voluntad, y, con ese dinero, la mocedad organiza una comida en la que la juventud invita a a familiares y a quienes han colaborado en la fiesta o cantando durante la noche.