Opinión

Artículo de opinión

Degeneración y regeneración democrática

Ángel López Jiménez

29/09/2014

(Última actualización: 29/09/2014 22:21)

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Durante el pasado fin de semana hemos podido leer en algún medio de comunicación provincial unas declaraciones de todo un senador ‘popular’, seguramente dictadas desde una limitada reflexión intelectual. No eran declaraciones sobre su trabajo en el Senado del Reino de España, ni tan siquiera sobre medidas del Gobierno central. Eran sobre la oposición socialista, reiterando el juego semanal de arrear al contrario como trabajo partidista que supongo hará en su tiempo libre.

El sesudo portavoz ha venido a declarar que “el PP se dedica a la regeneración democrática y el PSOE a la degeneración democrática”. Llevo varios años al margen del mundo político, pero estas declaraciones me cargan las pilas para volver a una acción política más directa y comprometida. Estas constantes declaraciones del “tú más”, o ese juicio sin defensa de “tú eres el malo de la película”, desmovilizan al ciudadano que siente su hartazgo desbordado como tormenta en tarde borrascosa. Confieso que a mi produce el efecto contrario.

Arrogarse ser los paladines de la regeneración democrática cuando se bajan salarios oficiales, se recortan servicios básicos y derechos ciudadanos, se gobierna con la vista en el retrovisor y con premisas opuestas a lo que se juró en el programa electoral; cuando se hace todo eso, por lo menos podemos calificarles de ser poco humildes. La regeneración es otra cosa, es dejar participar a los ciudadanos, consultarles, preguntarles, escucharles, buscar el afamado consenso y no el manido recurso de meter el dedo en el ojo a quien discrepe.

Esto sí que es degeneración democrática, término que casi es sinónimo de borrachera de poder. Estas declaraciones de argumentario barato se hacen desde ese absolutismo desbordado, sin pensar que desdicen a quien lo escribe y a quien lo recita, que no aportan nada a la necesaria pedagogía política dirigida a una sociedad que se aleja peligrosamente de sus representantes institucionales, precisamente por culpa de esos mismos representantes.

El senador en cuestión también critica en las declaraciones que comento el modelo de Primarias con el que los socialistas de la capital van a elegir a su próximo/a candidato a la Alcaldía de Ciudad Real. Opina que es una “forma egoísta de hacer política cada vez más alejada de la realidad y de lo que verdaderamente importa a los ciudadanos”. Por lo visto, la dedocracia es más regeneracionista.

Si me permite discrepar de su augurio, tengo la opinión contraria, las elecciones primarias sólo tienen ventajas, ya que conforman equipos desde su convocatoria, se fortalece el sentimiento colectivo de participación democrática, los militantes se sienten útiles y conforman decisiones importantes lejos de cambalaches y peloteos de despacho, son una imagen de credibilidad para el exterior, puesto que se es más creíble cuando se oferta participación externa si previamente se ha practicado en el interior y, desde luego, son un impulso colectivo de autoestima y de legitimación del candidato o candidata.

Decía el antropólogo alemán Virchow que “la libertad no es poder actuar arbitrariamente, sino la capacidad de hacerlo sensatamente”. Ya ve, señor senador, podemos pensar de manera diferente sobre la regeneración y la degeneración democráticas. Y no pasa nada.

Fuente: Ángel López Jiménez