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Partido de ida de los cuartos de Final de la Copa Diputación

Villarrubia, primer toque de piedra oficial del Puertollano

Andrés Viñas se estrenará en un partido oficial con el cuadro minero este domingo a partir de las 20:00 horas en Villarrubia de los Ojos

Héctor P.C.

16/08/2014

(Última actualización: 16/08/2014 22:46)

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Para cualquiera que no viva el fútbol, ésta sería una buena semana para irse de vacaciones tras un año intenso de trabajo, el que tenga la suerte de tenerlo.

Sin embargo, para quien vive en los medios de comunicación y escribe de fútbol, el mes de agosto se acaba a empujones cuando llega el balón rodando para volver a hacerse protagonista de nuestra vida hasta bien entrado el mes de junio.

Así, con esa precipitación de acontecimientos, llega el primer partido oficial para el Puertollano, que apenas ha jugado dos encuentros amistosos y tiene a sus jugadores aprendiéndose los nombres del compañero recién llegado y que acaba de pasarle la pelota en un entrenamiento. Para empezar, y con la ausencia de Rodri por lesión, este domingo a las 20:00 toca jugar el partido de ida de la Copa Diputación en el campo del Villarrubia.

la vuelta se disputará el próximo miércoles, 20 de agosto, a las 20:15 horas en el estadio Sánchez Menor ya que el de Ciudad de Puertollano se reserva para el partido de la selección sub 21.

A pesar de todo, las sensaciones en el seno del club minero y entre los propios jugadores son muy buenas. Se respira un clima lleno de ganas, lleno de ilusión renovada y esto, era lo más complicado esta temporada, acostumbrarse a ser lo que la Administración obliga ser, o lo que es lo mismo, equipo de Tercera División una temporada más.

Siempre se ha dicho que el fútbol es cíclico, y quizás, el Villarrubia sea la pieza con la que tenía que toparse el Puertollano, para darse cuenta que el pasado 28 de marzo de 2013 comenzaba el proyecto con el que que esta temporada palpó la Gloria con los dedos, renaciendo de la nada.

Era una noche gélida, pero en el Cerrú se sentía el calor de la ilusión, que miraba aquella Copa en el palco, con todas las ganas del mundo, para que fuese la cuarta que adornaba las vitrinas del club.

Y así se hizo, ante la alegría de los congregados, mirando a Kike Reguero alzar los cielos hacia aquel cielo azul oscuro, como si fuese una elongación de nuestra elástica.

Aquel fue el primer paso para volver a creer en un equipo que se empezaba a cimentar, tras caer desde lo más alto, otra vez por culpa de la Administración, y siendo sincero, por las malas gestiones alrededor del equipo años anteriores.

Y ahora, agotando las noches sofocantes del verano, nos reencontramos con la historia, nos topamos con nuestro reflejo, para volver a comprender que todavía toca remar mucho, todos juntos, para volver a saborear la gloria, que seguro aguarda, en no mucho tiempo.

De momento, toca conformarse y alegrarse de lo que somos, que no es poco.