Región

Nota de prensa

CCOO recuerda a Juan Ávila que el pasado día 15 no acudió a los juzgados de lo Social de Cuenca como espectador sino como demandado

La Comarca

23/05/2014

(Última actualización: 26/05/2014 09:09)

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La responsable de FECOHT-CCOO de Cuenca, Laura Garrote, ha salido al paso de las declaraciones con las que el alcalde de Cuenca, Juan Ávila, y el restaurador Manuel de la Ossa se lavaban las manos respecto al juicio laboral por la situación de los siete trabajadores del Mesón Casas Colgadas de Cuenca que tuvo lugar el pasado día 15 en los juzgados de Lo Social de Cuenca.

“¿A qué fueron los señores Ávila y de la Ossa a los juzgados? ¿A disfrutar de un espectáculo? ¿Fueron como espectadores o fueron como demandados?”, cuestiona Garrote.

“El alcalde faltó a la verdad al decir a los medios de comunicación que el juicio era meramente un conflicto laboral entre Mercedes Torres y los siete trabajadores afectados. El propio alcalde y el señor de la Ossa, junto con sus abogados, acudieron también citados por la magistrada como parte demandada”.

“Será la Justicia, y no el señor alcalde, la que determine la responsabilidad de cada cual. Pero en todo caso el señor Ávila no puede desentenderse de un conflicto que originó él mismo, al omitir en el pliego de condiciones para la concesión del Mesón la subrogación de los trabajadores”, recuerda Garrote.

“Pliego que, por cierto, tampoco contemplaba la posibilidad de que la empresa que resultara adjudicataria transfiriera a otra empresa la concesión municipal. Y, sin embargo, el señor de la Ossa, que logró la concesión con la estrella Michelín de su empresa Las Rejas; ha transferido la concesión a otra empresa, Alma del Huécar, que acaba de crear junto a otra persona”.

“Esperamos una resolución judicial positiva para los siete trabajadores que se han visto en la calle, sin carta de despido, sin indemnización ninguna, sin causa ni motivo”, indica Garrote; “pero también vemos, con pesar, que el asunto tiene otras derivaciones”.

“Para mí, como ciudadana, como trabajadora y como sindicalista, lo más acuciante y grave es el sufrimiento que se les ha ocasionado a siete trabajadores y a sus familias. Pero también como ciudadana conquense me duelen otras cosas. Cada vez que veo cerrado y abandonado el Mesón de las Casas Colgadas, uno de los edificios emblemáticos de nuestra ciudad, me invade la pena y se abren muchos interrogantes”, concluye Garrote.