Patrioteros

Félix Calle

25/04/2014

(Última actualización: 26/04/2014 09:08)

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Si definimos el patriotismo como un pensamiento del ser humano que lo vincula con su patria, puede asaltarnos la idea de estar generando un espíritu de unidad. Pero no es menos cierto que éste sentimiento está tan manoseado históricamente por Gobiernos y personajes que lo único que hacen es desvirtuarlo de tal manera, que algunos de ellos pasan de patriotas a patrioteros, no sé si con plena consciencia, en menos que canta un gallo.

Ello no es óbice para que vayan luciendo signos externos como banderas, pulseras, colores o iconos (hasta en el collar del perro, los he visto) para poner de testigos al resto de los humanos de cuanto cariño y amor profesan a su patria, región o comunidad, en detrimento de quienes de verdad exhiben éstos símbolos como autentico sentimiento hacia su tierra.

Pero cuando hablamos de dinero y se atisba la amenaza hacia su bolsillo, estos patrioteros no les sobreviene ningún rubor en levantar el vuelo y poner sus caudales a buen recaudo, mientras entonan aquellos de “Suiza patria querida”.

Eso sí, todos ellos, sean nacionalistas, independentistas o regionalistas coinciden plenamente en su ideología favorita: Coge la pasta y evade.

Les importa un bledo lo que los demás pensemos o suframos, son incapaces de salir de todos los desvaríos y volver a la honestidad, a pagar impuestos en su amada patria y, ellos, potentados económicos, contribuir a la salida de ésta crisis y sofocar el fuego indolente de los recortes. No es necesario dar nombres, pues diariamente los medios de comunicación nos lo recuerdan y por otra parte, si hiciéramos una relación, la dirección de éste diario tendría que realizar una inversión extra en papel y no está en mi ánimo ocasionar gastos.

Lo penúltimo que he escuchado y leído. Un informe de las autoridades universitarias de Sevilla revela, que los alumnos que son beneficiarios de un abono para comida, reservan el segundo plato para llevárselo a casa y así poder paliar, en lo posible, el hambre a la hora de cenar. ¿No es triste?

Mientras tanto, volvamos a los patrioteros, aquellos que son pillados en su indecencia, tienen la osadía de solicitar el correspondiente indulto. Para estos especímenes, el delito económico no es tal delito, con devolver lo robado, evadido o dejado de tributar, es más que suficiente. De encarcelamiento, ni hablar, eso puede quedar para los universitarios que “roban” un plato de comida. Para vomitar.