Opinión

Artículo de Opinión del presidente del Colegio Oficial de Trabajo Social

de Castilla-La Mancha, Javier Sánchez Morcillo

En el Día Mundial del Trabajo Social

La Comarca

17/03/2014

(Última actualización: 18/03/2014 10:38)

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El 18 de marzo de este año, como cada tercer martes de marzo hasta 2020, los estudiantes y los profesionales del Trabajo Social, a nivel mundial, celebramos el día de nuestra disciplina profesional. En el año 2014, a propuesta de la Federación Internacional de Trabajadores Sociales (FITS), lo hacemos bajo el lema “Crisis económicas y sociales: soluciones del Trabajo Social” y recogiendo en nuestro cartel diversas camisetas de colores que simbolizan las diversas mareas humanas que protestan en contra de los recortes brutales que se están produciendo en distintos ámbitos sociales y económicos.

Hoy es un buen día para recordar o hacer algo de pedagogía social sobre el perfil profesional y quiénes somos los trabajadores sociales, así como de nuestra contribución a la sociedad. También es un buen momento para hacer algo que es inherente a nuestra deontología profesional: la denuncia social de situaciones sociales injustas, de la minoración o recorte en cualquier derecho social o humano y de la desatención social en general. Igualmente es oportuno llamar la atención sobre necesidades emergentes y las posibles soluciones que proponemos desde la intervención social profesional.

El Trabajo Social es la disciplina científico- profesional que promueve el cambio social, la resolución de problemas en las relaciones humanas y el fortalecimiento y la liberación de las personas para incrementar su bienestar (…). Los trabajadores sociales nos ocupamos de planificar, proyectar, calcular, aplicar y modificar los servicios y políticas sociales para los grupos y comunidades (…). Actuamos principalmente en cuatro niveles de intervención: individual, familiar, grupal y comunitario. Nuestros principios básicos o valores superiores son la dignidad, la libertad y la igualdad de todas las personas.

Trabajemos donde trabajemos intentamos cumplir con todas o casi todas de las siguientes funciones deontológicas: información, investigación, prevención, asistencia, atención directa, promoción e inserción social, mediación, planificación, gerencia, dirección, evaluación, supervisión, docencia y coordinación. Para cumplir con esta misión nos apoyamos e intentamos hacer operativos decenas de principios y criterios de actuación, entre ellos, el respeto activo, la empatía, la aceptación, no categorizar, la ausencia de juicios de valor, la individualización, la personalización, la promoción integral, la solidaridad, la autonomía, , la coherencia profesional, la colaboración activa, la justicia social, la responsabilidad, la integridad… teniendo siempre presentes la lucha por el reconocimiento, defensa y concreción de los de los derechos humanos y sociales, así como la igualdad de oportunidades, de derechos, de equidad y de participación.

Los trabajadores sociales contamos con cientos de técnicas, herramientas, modelos teóricos y enfoques metodológicos compartidos con otras disciplinas profesionales, y con cinco instrumentos específicos y exclusivos de nuestra profesión: el informe social, la historia social, la ficha social, el proyecto de intervención social y las escalas de valoración social.

No solo trabajamos en todas las áreas y con todos los colectivos que se atienden desde los Servicios Sociales. En menor medida, también los hacemos desde muy diversos ámbitos de las políticas sociales donde también se hace o se puede realizar intervención social: sanidad, educación, vivienda, empleo, justicia, prisiones, protección ciudadana…sin olvidar que también ejercemos la profesión en empresas muy diversas y como autónomos.

Dicho esto, también es el momento de mencionar que nuestro desempleo profesional se ha casi triplicado en los últimos 30 meses y que del medio centenar de compañeros que han finalizado sus estudios en la región desde 2011 apenas trabajan unos pocos ejerciendo la profesión. Los responsables políticos y técnicos no terminan de ver o entender que estamos especialmente para una cosa: las crisis personales, familiares y estructurales. Y que si en algún momento y lugar somos necesarios o imprescindibles: es aquí y ahora.

Pero el desempleo masivo es algo común a otras muchas disciplinas y profesiones sociales, sanitarias y sociosanitarias en Castilla- La Mancha. En algunas de ellas, como la enfermería, el paro se quintuplicó en los últimos tres años. Se ha expulsado o despedido del sector de los Servicios Sociales y de la Atención sociosanitaria, en nuestra región y en los últimos tres años, a alrededor de 23.000 profesionales, dejando, en el peor de los casos, a cientos de miles de personas y familias sin ninguna atención, y en el mejor de los casos, con una calidad asistencial que deja mucho que desear. Muchos profesionales que fueron despedidos a lo largo de 2012 ya hacen cola en bancos de alimentos y otros pocos sitios.

Los servicios sociales comunitarios y de atención residencial serán el gran yacimiento de empleo en Castilla- La Mancha en un futuro no muy lejano, a pesar de que en los últimos tres años el Gobierno regional ha recortado o suprimido el 89% de los recursos sociales existentes en 2011. Cientos de miles de personas y familias necesitan que el sector de los Servicios Sociales y de la Atención Sociosanitaria cuide de ellos y que se les ayude de una forma profesional y con unos servicios públicos y sociales de calidad, y no solo de la forma caritativa y benéfico- asistencial que se impone en los últimos años y que sirve de bien poco.

En los últimos tres años el presupuesto para prestación de Servicios Sociales se ha reducido un 50,87% y todos sus programas de gasto y atención social han visto aminorados de una forma muy notable. Los recortes han sido brutales en todos y cada una de los colectivos y ámbitos globales del sector, ante una demanda más que triplicada desde que comenzó esta crisis económica, social y de valores que vivimos muy peligrosamente. Hoy no vamos a recordar esos datos, pues ya lo hemos hecho en numerosa ocasiones. Nos vamos a centrar en atisbar o sugerir soluciones a esas situaciones sociales y económicas dramáticas en algunos casos, penosas en muchos supuestos, e indignantes en cualquiera de ellos.

Urgen respuestas sociales y de otros muchos tipos para evitar los muchos miles de desahucios que se producen cada año en Castilla- La Mancha por hipoteca o alquiler. Se hacen necesarios, ahora más que nunca, programas de vivienda social para familias ya desahuciadas y hogares en situación de emergencia social o alta vulnerabilidad. También se hace imprescindible articular medidas e iniciativas para eliminar la pobreza energética que afecta a más de 70.000 familias en nuestra región, así como atender rápida y eficazmente desde lo público todos los casos de desnutrición infantil que se detecten. Somos casi el único territorio de España que no tiene desarrollada reglamentariamente y como derecho de ciudadanía la Renta Básica, prestación que aliviaría y/o evitaría buena parte de las situaciones anteriores, así como otras muchas de extrema necesidad social. Igualmente, se precisa un Plan de Vivienda que priorice de hecho y de verdad a colectivos vulnerables y en riesgo social, así como medidas de lucha contra la infravivienda y el hacinamiento.

Se precisan, asimismo, de forma urgente, un plan regional especial de empleo para parados de larga duración y mayores de 45 años; acciones contundentes para reducir la enorme tasa de desempleo juvenil en Castilla- La Mancha; programas de formación con obligación de contratación temporal posterior; recuperar el Plan de Integración Social para personas y familias en riesgo o exclusión social; y un acercamiento desde los Servicios Sociales públicos a las más de cien mil familias con todos sus miembros en paro.

En el ámbito sanitario imploramos la reapertura de plantas en hospitales para evitar la imagen y la atención bochornosa que suponen las urgencias saturadas. Igualmente pedimos la contratación temporal del personal necesario para reducir las masificadas listas de espera sanitarias y que nadie tenga que ir a ningún centro privado y menos fuera de la región. Urge, tanto en el ámbito sanitario como educativo, la creación de equipos interdisciplinares específicos de intervención social, pues hay que actuar sobre problemáticas muy complejas.

Ya en el sector propiamente dicho de los servicios sociales se hacen convenientes y muy necesarios dispositivos, programas y servicios de prevención y promoción social; la creación de la figura del gestor de casos trabajador social de personas en situación de dependencia que garantice la continuidad de cuidados y un seguimiento profesional constante, que evite que la mayoría de estas personas caigan en el olvido, como actualmente; la implantación masiva en nuestra región de centros, programas y servicios de promoción de la autonomía personal (…). En cuanto a la atención social domiciliaria urgen sobremanera dos cosas: garantizar que la ayuda a domicilio llegue a los 921 municipios de la región y no solo a los 670 actuales, y crear sin más dilación en la región la atención domiciliaria especializada.

En un espacio más transversal entre lo social y lo sanitario, es conveniente y oportuno un gran pacto o plan de coordinación y atención sociosanitaria que garantice la atención integral interdisciplinar necesaria; programas sectoriales en todos los ámbitos y colectivos atendidos por los servicios sociales suficientemente dotados; un cumplimiento total de la ley de servicios sociales por responsables políticos y técnicos; hacer ver a éstos responsables que la atención comunitaria de servicios sociales y a la dependencia es el gran yacimiento de empleo regional; y desde el ámbito profesional oponerse, utilizando los medios que sean precisos, a normativas y planes que supongan un claro retroceso social para la ciudadanía.

En resumen, en este día mundial del trabajo social, conectado con lo anterior y tal como rezan los lemas de las cinco camisetas de nuestro cartel a nivel global, los trabajadores sociales reclamamos: promover la igualdad, la equidad y la dignidad de las personas; permitir vivir una vida sostenible; desarrollar la participación; facilitar el cuidado entre comunidades; respetar la diversidad y conectar a la personas.

Javier Sánchez Morcillo

Presidente del Colegio Oficial de Trabajo Social de Castilla-La Mancha