8 de marzo: Día Internacional de la Mujer

La Comarca

06/03/2014

(Última actualización: 07/03/2014 11:00)

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La consecuencia de la crisis por la que actualmente está pasando nuestro país está repercutiendo de forma notable, sobre todo, en las mujeres de la clase trabajadora.

La pobreza, vista desde la perspectiva de género, plantea que las mujeres son pobres por razones de discriminación de género.

El carácter subordinado de la participación de las mujeres en la sociedad limita sus posibilidades de acceder a la propiedad y al control de los recursos económicos, sociales y políticos.

La mayor vulnerabilidad de las mujeres a los procesos de empobrecimiento viene determinada por las condiciones adversas en las que ellas acceden al mercado de trabajo, por su extensa dedicación a tareas no remuneradas, por sus déficits de alimentación, educación y atención sanitaria, y por su menor dotación de activos económicos, sociales y culturales en comparación con los hombres. Además, las políticas de estabilización y los programas de ajuste estructural han impactado negativamente en los sectores femeninos de menores recursos, agudizando tanto su riesgo de empobrecimiento como las desigualdades entre los géneros.

Los sistemas predominantes encubren las desigualdades económicas entre mujeres y hombres, y dificultan la medición del grado de feminización de la pobreza.

Las mujeres se empobrecen por problemas diferentes a los de los hombres, entre ellos los relacionados con la natalidad, las rupturas afectivas, los divorcios, los abandonos de familias, la viudedad, las pérdidas de trabajo del cónyuge o compañero…, en definitiva, los problemas derivados de la dependencia económica de la mujer respecto al varón (mejor hombre).

La mayor intensidad de las situaciones de pobreza padecidas por las mujeres, en el sentido de percibir menor protección social y menos recursos para hacer frente a la condición de pobreza, responden a la existencia de una desigualdad de género.

Y, por si esto fuera poco, en estos momentos estamos sufriendo un ataque político e ideológico sobre los derechos conquistados de las mujeres.

La política para la igualdad de género está sufriendo un duro ataque por la derecha más dura de este país, con el apoyo incondicional de la Iglesia.

Este gobierno cada vez nos pone más trabas para expresar con libertad lo que pensamos. Nos impide adquirir cultura, nos impide pensar, nos impide expresar todo aquello que nos pueda hacer crecer como personas y nos impone decidir en relación a nuestra maternidad y a nuestro derecho al aborto.

Las mujeres son las únicas que deben decidir si quieren o no abortar. La sociedad tiene que respetarlo y el estado debe garantizar esta decisión.

No debemos ser sumisas; tenemos y debemos rebelarnos contra todo aquello que nos haga retroceder en derechos.

No debemos dejar que nuestro estado de bienestar, en lugar de avanzar retroceda, y debemos demostrar nuestra disconformidad con este gobierno que trata de oprimirnos.

María Antonia Ramos Plaza

Secretaria de Mujer e Igualdad de IU Toledo Provincial