Pareja celebró el Jueves Lardero

Los niños del CRA de Santa Lucía, concretamente los de Budia y Pareja, han decorado en las últimas semanas viejas vasijas y pucheros que en la mañana de hoy han roto, rellenos de sorpresas, en la Plaza Mayor durante la tracional celebración de Jovelardero

La Comarca

27/02/2014

(Última actualización: 27/02/2014 22:18)

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El devenir cotidiano de Pareja se ha detenido hoy, de la mano de los niños, en la Plaza Mayor de la villa, para celebrar el tradicional Jueves Lardero, o Jovelardero, como es popularmente conocido en La Alcarria. Todos los pueblos de la comarca lo celebran, con algunas tradiciones comunes y otras particulares.

A partir de las diez de la mañana, llegaban a la Plaza Mayor 43 niños y niñas de entre tres y doce años del CRA Santa Lucía de Budia, al que pertenece el colegio Vírgen de los Remedios de Pareja. Lo primero que han hecho ha sido combatir el frío de la mañana con un chocolatito con churros, invitados por el Ayuntamiento. El chocolate lo ha preparado el Bar Tomás, que está en la misma Plaza Mayor, y los churros, la cafetería Angui de Sacedón. Todos aquellos parejanos que se han acercado al Centro Social han desayunado con los niños y los profesores en este día tan especial, que desde siempre les pertenece a los más pequeños.

Los alumnos del CRA Santa Lucía han aprovechado su hora de Plástica en las últimas tres semanas para decorar tiestos, vasijas y botijos, preparando así la Rotura de pucheros en la Plaza Mayor. A última hora, los profesores del colegio, habían introducido sorpresas en los recipientes para que a la hora de romperlos cada uno lo hiciera de una manera original. Todos los recipientes han sido colgados por los operarios municipales en la Plaza Mayor componiendo una piñata multicolor. Para que los chiquitines también pudieran participar, para ellos se ha colocado otra especial, hecha de globos.

Colegio y Consistorio han cooperado para subrayar el contenido de esta celebración peculiar, que todos los parejanos llevan en el corazón. “Es importante no sólo recordar, también explicar y mantener las costumbres que forman parte de la idiosincrasia de Pareja. Desde el Ayuntamiento pensamos que la colaboración con el Colegio siempre, también en este sentido, nos une en el propósito de ser escuela de ciudadanía. Además, realzar la tradición de los pucheros es también una manera de que dos generaciones distintas, abuelos y nietos, compartan una mañana de convivencia”, afirma Javier del Río, alcalde de Pareja.

Esta de los pucheros es sólo una de las tradiciones parejanas del Jovelardero. Hay otras, como la de comer empanada rellena de todos los productos del cerdo que sea capaz de acoger, el almuerzo, a base de tortilla y de chorizo, o la del sorteo de un conejo y un gallo, para el que los niños organizan una rifa. Con el dinerillo que sacan, también es costumbre comprar las sardinas para su entierro, el próximo miércoles.

Sobre todas ellas han aprendido estos días los niños en el colegio, según comentaba esta mañana Marco Campos, director del CRA: “Les hemos explicado qué celebramos hoy, por ejemplo que la palabra lardero proviene del latín y significa tocino. También les hemos contado que se celebra siempre el jueves antes del miércoles de ceniza. De esta manera los niños aprenden cómo es su pueblo y las tradiciones que tiene, que son importantes”.

Bien abrigados, recompuestos con el desayuno y plenos de actividad, los niños salían a la calle. A las nueve de la mañana caía aguanieve, pero a la hora de la celebración, las nubes dieron un respiro para que los parejanos disfrutaran de lo lindo con las evoluciones de los niños. En las caras de los mayores se adivinaban los recuerdos de cuando eran ellos quienes pedían a sus madres alguna vieja vasija o botijo, para decorarla primero y tirarla luego en la plaza, junto a la Olma.

Poco a poco globos y botijos fueron desperdigando su contenido sobre la plaza, entre los gritos de ánimo y orientación de los padres y abuelos a los niños, mientras estos, con los ojos vendados trataban de romperlos garrote en mano. Cuando terminó la actividad, cada uno de los niños recibió un pequeño obsequio de recuerdo.

Después, fueron los propios niños los que llevaron a cabo el sorteo del gallo y del conejo, para el que han estado vendiendo papeletas estos días. En la balconada del Ayuntamiento compusieron los números, sorteados con una baraja. Por último, niños y mayores compartieron el almuerzo, a base de tortilla, chorizo y empanada, en el entorno del Polideportivo Municipal, adonde hubo que trasladarlo en lugar del merendero por motivo del tiempo.