Provincia

La semana pasada

Manuel Rodrigo visitó Bodegas Centro Española

Esta empresa familiar destaca por el cuidado de su producción que llega a más de 30 países de todo el mundo

La Comarca

24/09/2013

(Última actualización: 25/09/2013 14:27)

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En estas fechas tan señaladas para la economía local, el concejal de Promoción Económica, Manuel Rodrigo, se está interesando por las bodegas y cooperativas inmersas todas ellas en el proceso de recolección de la uva y su posterior transformación al producto estrella de La Mancha, el vino.

La pasada semana fue el turno de Bodegas Centro Españolas, una pequeña pero vanguardista empresa familiar que fue pionera en La Mancha al ser la primera que se aventuró a elaborar vinos de la zona con crianza en madera y en la actualidad es la única de la zona que embotella vino monovarietal procedente de la variedad garnacha. Aunque su principal apuesta pasa por una nueva concepción de los vinos de La Mancha, su gama de productos se ve completada con el brandy. Recuperaron las soleras de la familia Casajuana, que han vuelto a ver la luz después de permanecer durante muchos años en las antiguas bodegas.

La visita a las instalaciones comenzó por la nave donde reposan las centenarias barricas que envejecen el brandy Casajuana, para después realizar el recorrido de las uvas hasta que se convierten en vino, un recorrido que comienza por las tolvas de descarga, para pasar después a unas modernas y limpias instalaciones en las que dependiendo del color de la uva, ésta pasa directamente a los depósitos de acero de fermentación controlada, en el caso de los tintos, o a una prensa neumática donde con una ligera presión se obtienen los mostos. Este néctar se almacena en depósitos de acero, en espera de la mágica transformación que los convierta en vino.

Manuel Rodrigo también tuvo la oportunidad de conocer la nave de crianza entre los depósitos de acero, que a diferencia de la gran mayoría de bodegas de la zona, se encuentran todos bajo cubierto. Contigua a la nave de elaboración se encuentra la sala de barricas, que alberga alrededor de unas 4.000 de las que alrededor del 75% son de roble americano y las restantes de roble francés.

Tras cruzar un gran portón de madera se llega a la última de las naves, donde se encuentra la zona de embotellado y el producto terminado y listo para ser enviado a más de 30 países de todo el mundo.