Opinión

Orificios

Bibelots y bagatelas

José Rivero

24/01/2013

(Última actualización: 24/01/2013 13:00)

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Hay una creencia, muy vieja, muy antigua y muy extendida, que piensa que nada está inventado y por lo tanto, nada está dicho de antemano. De tal forma y manera, que todo sería nuevo bajo el sol, y no habría lugares para la repetición. Pura novedad.

Cuando bien cierto es que todo está ya dicho y en parte conocido y visto. Y por ello hay una repetición continuada en la historia. Y así, el último Premio Nadal de Sergio Vila San Juan, ‘Estaba en el aire’, quiere descubrir a ‘gente guapa’ en la Barcelona de los años cincuenta.

Esos años ténebres, plomos y largos, fotografiados por Catalá Roca, por Ramón Massats y por Nicolás Müller entre otros, que ahora por mor de la novela premiada en el Nadal quieren ser unos brillantes ‘fifties’ a la americana o a la barcelonesa. Y así el whisky de importación, la cajetilla de Lucky Strike en el bolsillo y los primeros electrodomésticos del frío que sustituyen al botijo. Años de luz rutilante de neones rojos, y brillo en la mirada atónita de los que quieren ser llamados ya como la ‘Droite Divine’. Igual que veinte años más tarde, en esa misma ciudad costera catalana, con otros colores, con otros afanes y con las miradas fotográficas de Colita, de Oriol Maspons y de Xavier Miserachs, se acuñó el casi equivalente sociocultural de la ‘Gauche Divine’. Aunque ya fuera Vázquez Montalbán, el que estableciera esa extraña mutación en su trabajo de enero de 1971 en la revista Triunfo, que llamó ‘Informe subnormal sobre un fantasma cultural’. Donde vino a sentenciar: “Pero la operación política de clarificación se ha invertido por mor de las circunstancias, y ahora, la ‘Droite divine’ y la ‘Droite satanique’ malemplean la expresión ‘Gauche divine’ para desarmar las posibles razones críticas de todo el intelectualado, artistado y profesionalizado del país”. Es decir, que en 1971 ya se había señalado el concepto expuesto por Vila San Juan de ‘Droite Divine’, incluso esa aterradora ‘Droite satanique’, con tufo preconciliar y cilicio en bandolera. Es decir, que en 1971 ya sabíamos de l existencia de una izquierda placentera y bocacciana (por el local de moda, Bocaccio que tanto frecuentaban), de la que algunos irónicos dijeron que mas que ‘di-vine’ sería ya ‘di-whisky’. Luego incluso, hemos conocido expresiones en esa honda descriptiva: desde la ‘beautiful people’ bancaria y bancarizada española de los Mariano Rubio/Solchaga y similares; a la ‘Gauche caviar o champán’ que dicen en Francia con el sátiro Strauss Khan o con Laurent Fabius en la cola del estrépito.

Algunos más, para fijar conceptos como Rosa Regás, fijan la autoría del vocablo sociocultural en boca de Joan de Sagarra, en un lejano artículo publicado en el Tele-Exprés. No hay pues, concepto sociocultural o movimiento artístico sin su correspondiente discurso en las páginas impresas antes y hoy, diríamos en las redes sociales. Por ello, la misma Regas compara la promoción gauchista en Tele-Exprés, el periódico que acogió a los integrantes de la ‘Gauche divine’, como Cahiers de Cinema había arropado a la llamada Nouvelle Vague parisina, Fotogramas a la ‘Escuela de Barcelona’ o El País a la Movida madrileña. Un ‘totum revolutum’ mareante, pero demostrativo de que todo tuvo un pasado. Y de que nada tiene ya futuro.