Los idiomas y la motivación

Antonio Carmona

02/01/2013

(Última actualización: 02/01/2013 13:00)

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Comienza un nuevo año. Es el momento oportuno para tomar una de esas decisiones que podrían marcar nuestro futuro: dejar de fumar, comenzar a hacer ejercicio, APRENDER INGLÉS… Para cualquiera de ellas hace falta una buena ración de fuerza de voluntad. Pero la fuerza de voluntad por sí misma no es suficiente, nunca se retroalimenta, necesita de un complemento esencial llamado “motivación”. Es decir, necesitamos tener unas razones muy claras para saber por qué decidimos hacer algo, durante cuánto tiempo vamos a ser capaces de hacerlo y hasta qué punto estamos dispuestos a sacrificarnos para conseguir nuestro objetivo.

Ni que decir tiene que hay personas con unas facultades especiales para aprender idiomas, de las que otras carecen (igual que otras muchas poseen dotes para las matemáticas, el arte, el deporte, etc.). Sin embargo, estoy dispuesto a asegurar que a la hora de aprender un idioma puede resultar más determinante para el éxito una motivación firme y decidida que cualquier otro factor. Alguien puede estar motivado para comenzar o mejorar un idioma por una diversidad de razones y algunas de ellas no tan obvias como podríamos suponer. En una encuesta llevada a cabo por la UNED con el fin de sondear los motivos por los que alguien decide comenzar sus estudios universitarios, sorprendía comprobar el número de personas que lo hacía simplemente por tener la oportunidad de desenvolverse en un ambiente nuevo, completamente diferente a su rutina diaria.

Por supuesto hay otros factores mucho más convencionales que nos empujan a aprender un nuevo lenguaje. Uno de los más importantes es la posibilidad que nos brinda para encontrar un empleo en nuestro propio país o fuera de sus fronteras. De este modo, un idioma hasta ahora minoritario en nuestro país, como era el alemán, ha adquirido un protagonismo inédito en los últimos tiempos. También a alguien con empleo le facilita la posibilidad de promocionarse, de mejorar sus condiciones de trabajo, de encontrar información útil o de asistir a cursillos impartidos en otros idiomas.

Es importante considerar, así mismo, que aprender otra lengua va mucho más allá del mero hecho de saber cómo se dice una expresión determinada en otro idioma. Detrás de una lengua existe todo un legado histórico, cultural, artístico que nos acerca a una nueva dimensión y a la posibilidad de mirar al mundo desde una perspectiva diferente. Aprender y estudiar una lengua derrumba clichés e ideas preconcebidas sobre cualquier nacionalidad.

Pensemos en la imagen estereotipada de nuestro país basada en el flamenco y las corridas de toros. Qué sorpresa no experimentará quien de verdad se aproxime a nuestra cultura aprendiendo nuestra lengua, al comprobar que esas dos actividades culturales (que nos merecen el mayor respeto y admiración) solo son la punta del iceberg de una escenario social mucho más complicado, variado y con una oferta cultural inmensa y rica en matices. La realidad de nuestra sociedad es que hay millones de habitantes que nunca escuchan flamenco o jamás han asistido a una corrida de toros.

Para otros, el hecho de comenzar a aprender un idioma puede estar motivado por el simple placer de superar un desafío personal. Está más que demostrado que estudiar otra lengua ejercita la mente y te ayuda, entre otras cosas, a comprender mejor y a reflexionar sobre tu propia lengua. Sin lugar a dudas, El dominio de otra lengua te da seguridad en ti mismo, autonomía e independencia.

¿Quiere esto decir que el niño, el adolescente, el adulto que no sienta esta motivación está avocado al fracaso? La motivación puede surgir espontáneamente en nuestro interior o puede ser sacudida por alguien que ya la haya sentido antes. Aquí es donde entra el importantísimo papel del docente. Vivimos en un país que parece haberse tomado por fin en serio el aprendizaje de otras lenguas. Pero mucho más importante que colgar en los colegios etiquetas, como las de “Educación Bilingüe”, o equiparse de artilugios electrónicos, más prácticos de cara a la galería que para un aprendizaje efectivo, es el hecho de esforzarse por conseguir un equipo humano realmente comprometido y dispuesto. Profesores bien formados, que verdaderamente hablen y disfruten hablando el idioma que enseñan, y que eviten ciertas actividades y metodologías pasadas de moda y ciertamente desmotivadoras.

Siguiendo esta filosofía, se celebró el pasado 17 de noviembre en el Museo Municipal de Puertollano el primer encuentro regional de profesores de inglés “TESOL-Spain” (Teachers of English to Speakers of Other Languages in Spain). Este acontecimiento sin precedentes en la Castilla-la Mancha fue la culminación de semanas de preparativos llevados a cabo por un equipo dirigido por la profesora Anita Lutterkort. Todo se desarrolló finalmente según lo planeado y los asistentes y participantes quedaron muy satisfechos a tenor de los comentarios y críticas recogidos al final del acto.

En organizaciones como TESOL (formada por voluntarios sin ánimo de lucro) se están creando encuentros precisamente para compartir nuevas ideas y técnicas, así como para que cada profesor explique los problemas con los que se enfrenta e intentar entre todos encontrar una solución. En definitiva, se trata de mejorar la calidad y efectividad de la enseñanza del inglés en nuestra tierra. Sería estupendo que en futuros encuentros de TESOL aumentara la asistencia de profesores de inglés, que en estos momentos están ejerciendo en nuestra comarca.

Antonio Carmona Márquez