Cultura

Con una nueva ordenación de colecciones

Reapertura de la gran Galería Central en el Museo del Prado

Se completa así una de las etapas más importantes de su plan de reordenación de colecciones

José Belló Aliaga

18/07/2011

(Última actualización: 19/07/2011 14:00)

Imprimir

El Museo del Prado completa una de las etapas más importantes de su plan de reordenación de colecciones con la reapertura de la gran Galería Central. El Museo del Prado ha presentado ante los medios de comunicación uno de los hitos más relevantes de su Plan de Colecciones 2009-2012 “La Colección. La otra ampliación”: la reapertura de la Galería Central de su planta principal con una nueva ordenación de colecciones, tras su remodelación y adecuación arquitectónica en los últimos meses.

Recorrido comentado

La presentación de este importante avance, durante la que se profundizó también en las nuevas conexiones artísticas establecidas en y con otros espacios de la planta principal (también ya remodelados y con novedades en cuanto a la distribución de las colecciones que se exponen ahora en ellos) a través del eje vertebrador de la Galería Central, se desarrolló mediante un recorrido comentado, que contó con las intervenciones de:

- Gabriele Finaldi, Director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo

- Miguel Falomir, Jefe de Departamento de Pintura Italiana hasta 1700

- Javier Portús, Jefe de Conservación de Pintura Española hasta 1700

- Leticia Ruiz, Jefe de Departamento de Pintura Española del siglo XVI y primer tercio del XVII, y

- Alejandro Vergara, Jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte.

Obras de gran formato

A un año y medio de la fecha prevista para la terminación definitiva del proyecto de reordenación de colecciones del Museo del Prado, la remodelación y reordenación de obras en su gran Galería Central, iniciada a finales del año pasado, constituye uno de los hitos más complejos y destacados del mismo. Los primeros tramos de este amplio y luminoso eje del edificio Villanueva acogen ahora obras de gran formato que muestran la distinguida tradición pictórica con raíz en los maestros venecianos - Tiziano, Tintoretto y Veronés -, que tan gran influencia tuvieron sobre el desarrollo del arte europeo, y especialmente sobre la obra de Annibale Carracci, Diego Velázquez, Rubens y Van Dyck, con los que la actual presentación sitúa en estrecho diálogo. Esta historia de conexiones, influencias, admiraciones y rivalidades entre artistas a través de más de un siglo es lo que narran ahora los elegantes y airosos espacios de la noble galería de Juan de Villanueva.

Relación de continuidad

La culminación de esta decisiva fase concluye un largo proceso que ha afectado también a la práctica totalidad de la planta principal del Museo, cuyo recorrido cronológico comienza con la presentación de las colecciones del siglo XVI, con la figura capital de Tiziano, culminando a finales del siglo XVIII, con Goya. La nueva ordenación permite establecer una relación de continuidad entre las dos grandes tradiciones modernas europeas representadas en el Prado -la italiana y la flamenca- y la pintura española, con la figura de Diego Velázquez en el centro. Por primera vez, en un doble recorrido longitudinal y transversal por esta planta, el espectador puede reconocer la influencia de los grandes maestros, como Tiziano o Rubens -ahora en la Galería Central- sobre los españoles, desde El Greco hasta Goya.

Principales protagonistas

Por su parte, en el ala norte de las salas que flanquean la galería, Ribera y la particular versión española del naturalismo -con Maíno, Zurbarán y el primer Velázquez- se conectan con la pintura barroca italiana del Museo. En la sur, tras Velázquez y en paralelo a los mayores ejemplos de Rubens y la tradición flamenca moderna, se presenta la obra de los maestros españoles de la segunda mitad del siglo, con Murillo, Cano o Carreño de Miranda como principales protagonistas.

Goya

Finalmente, y no ajeno a este doble contexto español y europeo, se muestra a Goya junto a la obra de los pintores que trabajaron para la nueva dinastía borbónica en el siglo XVIII, como Mengs o los Tiépolo.

Por otra parte, las grandes salas consagradas al retrato de corte funcionan como rótula de esta nueva disposición de las colecciones en la planta principal del edificio de Villanueva. Frente a la sala de las Meninas, en la que se reúnen los principales retratos de Velázquez, se han instalado los tres grandes retratos de Tiziano de los primeros Hasgburgos, Carlos V y Felipe II, presididos por una de las obras más célebres de la colección del Museo, Carlos, a caballo, en Mülhberg. Y, en el ala meridional, la sala dedicada al retrato de corte de los primeros Borbones, presidida por el monumental retrato de La familia de Felipe V de Van Loo, tiene su contrapunto con la rotonda en la que se presentan los retratos reales de Goya, presididos por La familia de Carlos IV.

La Galería Central

La Galería Central acoge ahora 59 obras, casi todas de gran formato -como requiere este amplio espacio arquitectónico bañado con luz natural-, que constituyen la columna vertebral de la nueva presentación de las colecciones.

Una vez traspasado el umbral de la sala 24, antesala de la galería desde la Rotonda de Goya, se presenta la pintura veneciana del siglo XVI, empezando por los retratos reales de los Austrias Felipe II e Isabel de Portugal de Tiziano y su gran composición religiosa devocional, La Gloria, encargada por Carlos V, que incluye retratos de la familia imperial y un autorretrato del propio artista (sala 24). Ya en el primer tramo de la galería (salas 25-26) se continúa con obras maestras de la pintura veneciana, como los Entierros de Cristo de Tiziano, el gran Lavatorio de Tintoretto, o el Venus y Adonis de Paolo Veronese. Seguidamente, se pueden contemplar algunas de las piezas maestras de los artistas italianos del siglo XVII, como Venus, Adonis y Cupido de Annibale Carraci, Moisés salvado de las aguas de Orazio Gentileschi o La Virgen de la silla de Guido Reni.

El corazón del Museo

En el centro de la galería (sala 27) se encuentra el corazón del Museo, desde el que Velázquez entronca con la tradición veneciana (dispuesta en los primeros tramos de la galería) y con las obras de Rubens (en los últimos). La nueva ordenación ofrece tal vez aquí uno de sus más llamativos resultados, con el encuentro visual de Las meninas y los demás retratos reales de Velázquez, en la sala 12, con el principal retrato de Tiziano en el Prado, el de Carlos V en la batalla de Mühlberg, y los retratos de Carlos V con un perro y Felipe II, que evidencian la deuda velazqueña con el retratista veneciano.

Luz natural

Tras la pintura veneciana de las dos primeras salas de la galería (salas 25 y 26), especialmente favorecida por la entrada de luz natural que proporciona este espacio, y el magnífico trío de Tiziano citado (sala 27), la parte final de la misma (salas 28 y 29) muestra la pintura flamenca del siglo XVII, con 31 pinturas de Rubens, desde los pequeños bocetos para la decoración de la Torre de la Parada -de pocos centímetros y expuestos en vitrina-, hasta su mayor composición en el Prado, La Adoración de los Reyes Magos, de casi cuatro metros de largo, y, por supuesto, su obra más célebre, la gran pintura sobre tabla de Las tres Gracias. La única excepción en cuanto a obras de Rubens en este espacio, la constituye la Coronación de espinas de Van Dyck.

Esculturas

Al margen de las novedades descritas respecto a la nueva disposición de la colección de pinturas que acogen ahora estas salas, el recorrido por la Galería se continúa complementando con las esculturas tradicionalmente visibles en la misma y con el Tablero de mesa de Felipe II y la Mesa de don Rodrigo Calderón sobre los leones de bronce adquiridos por Velázquez en su segundo viaje a Italia para la decoración del Alcázar.

Mejoras arquitectónicas

Por otra parte, la intervención en este gran espacio, que ha contado con el asesoramiento de Rafael Moneo, ha permitido el rescate de varios elementos arquitectónicos perdidos en remodelaciones del pasado. Se ha descubierto, en el tramo norte, la ventana dieciochesca que abre al patio de la planta baja y que permanecía tapada desde hace años, permitiendo así una nueva aportación de luz natural a este espacio expositivo. Se ha recuperado la puerta que daba a la llamada Galería Jónica (pendiente de renovar en 2012 y en la se expondrán esculturas) que había sido demolida ocultándose su vano, y se ha eliminado el cierre sobre la gran puerta que da paso a la Rotonda de Goya, lo que permite la visualización de los grandes capiteles jónicos de Villanueva desde la Galería Central. En el otro extremo de la Galería se han recuperado las puertas originales que dan a los pasillos (que se abrirán próximamente) y que comunican las salas de Goya y pintura europea del siglo XVIII.

Otros diálogos

Entre otras claves de particular interés para poder apreciar el discurso expositivo que ha guiado esta nueva ordenación de colecciones en la primera planta del Museo, se pueden destacar dos interesantes encuentros: el de Adán y Eva de Tiziano con la versión realizada por Rubens, que se presenta en la parte de la Galería Central dedicada a la pintura veneciana, y el de la copia de Rubens del Rapto de Europa de Tiziano (cuyo original se encuentra ahora en Boston) con Las Hilanderas de Velázquez, obra que incluye su particular homenaje al cuadro de Tiziano al representarlo en el tapiz hecho por Aracne en competición con la diosa Minerva, expuestos ahora en una misma sala (sala 15a).

Tres retratos

Otra de las visiones que posiblemente causen más impacto al visitante podría ser la que proporciona la encrucijada de vistas que se producen en el tramo central de la Galería (sala 27), con la perspectiva de tres de los retratos más importantes de la historia de la pintura: Carlos V en la batalla de Mühlberg, de Tiziano, situado justamente en este tramo; Las meninas de Velázquez, mirando de frente a esta obra desde su sala (sala 12); y La Familia de Carlos IV de Goya, que se puede apreciar a distancia en la sala que conecta con el tramo final de la Galería (sala 32).

Pintura italiana

En cuanto a la pintura italiana que ocupa el primer y segundo tramo de la Galería Central (salas 25 y 26), podría destacarse también el enfrentamiento de dos extraordinarios cuadros de Venus y Adonis: el de Paolo Veronese, de hacia 1580, y el de Annibale Carracci, pintado apenas diez años después, en su momento más “veneciano”.

Respecto a la escuela española que se distribuye en las salas adyacentes a la Galería, cabe citar la proximidad que permite el diálogo, aunque en salas distintas, entre las dos principales representaciones de la Trinidad del Museo del Prado, la del Greco, pintada en Toledo en 1577-79, y la de Ribera, realizada en Nápoles en la década de 1630.

“La Colección. La Otra Ampliación”. Avances 2009-2011

En 2009, recién inaugurada la ampliación de Jerónimos, el Museo dio inicio a un programa de recuperación de espacios en el edificio Villanueva con el triple objetivo de reordenar las colecciones, mejorar su exhibición y mostrar un mayor número de obras. El proceso se inició en la planta baja, con la incorporación de las colecciones del siglo XIX (octubre 2009), prosiguiendo después con las nuevas salas dedicadas a las colecciones medievales y renacentistas españolas, en cuya intervención se incluyó también la reforma y nueva disposición de la sala de Pintura Románica (marzo 2010).

A continuación, comenzó la reordenación de las colecciones en la planta primera del Museo, cuyo primer avance fue la nueva disposición de las salas de Velázquez (junio 2010), continuando con las del Greco, Ribera y Zurbarán hasta completar las etapas de este año con las salas de Murillo, la sala de Pintura Flamenca (sala 16B), las salas venecianas y la Galería Central, que se reabre ahora.