Cultura

En el Centro Cultural del Círculo de Lectores, en O'Donnel 10, de Madrid

Presentación del libro La gruta de las palabras de Vladimír Holan

Por primera vez en español su obra esencial

José Belló Aliaga

03/02/2011

(Última actualización: 04/02/2011 13:00)

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El lunes, día 2, ha tenido lugar en el Centro Cultural de Círculo de Lectores, situado en la calle (O'Donnell, 10, de Madrid) la presentación del libro La gruta de las palabras, del checo Vladimir Holan, realizada por Clara Janés, Traductora de los poemas y autora del prólogo, Vera Zapotkova Directora del Centro Checo y Tarrida, Director Editorial del Círculo de Lectores, que ha coordinado el acto.

La gruta de las palabras

Este volumen reúne por primera vez la obra esencial de uno de los grandes poetas del siglo XX: Vladimir Holan. Se incluyen aquí ocho de sus libros: Sin título, Avanzando, Soldados del Ejército Rojo, Miedo, Dolor, Una noche con Hamlet, Toscana y Una noche con Ofelia; además de una selección de sus poemarios En el último trance y Un gallo para Esculapio.

Clara Janés: poeta y amiga

Esta edición, en la traducción de Clara Janés, poeta y amiga de Holan, es fruto de una sensibilidad exquisita y de casi cuarenta años de frecuentar la obra del poeta checo, consciente de que tenía que traspasar en verso su, no fácil, oscuridad transparente. Gracias a este esfuerzo se ha podido conseguir lo esencial de un poeta comprometido con su tiempo y con la poesía; un poeta que pudo decir con meridiana claridad: “Siempre he sentido que me atañe el hombre, su drama humano, la condición humana en general y su desgraciado destino que soporta en todo momento”.

El ángel negro

Jaroslav Seifert, premio Nobel de Literatura 1984, dice en sus memorias (Toda la belleza del mundo): “Como tendréis curiosidad por saber quién de nosotros era el mejor poeta, os lo revelaré directamente: era Vladimir Holan, el ángel negro”.

Vladimir Holan

Vladimír Holan nació en Praga, en 1905, y se trasladó con su familia, a los seis años, a Podolí, una pequeña aldea de Bohemia central. Cuando regresó a su ciudad natal, cursó sus estudios de secundaria y, una vez concluidos, trabajó en una compañía de seguros durante siete años. En 1933 fue redactor de la revista Život, desde donde pasó, en 1939, a Program D 40, publicación del teatro de E.F. Burian, que dejó en 1940, para dedicarse por completo a la literatura.

En su vida sólo realizó dos viajes: a Toscana (Italia), en 1929, y a París, en 1937. De su primera época son sus libros: Abanico en delirio (1926), Triunfo de la muerte (1930), Soplo (1930), Arco (1934), Piedra, vienes (1937) y Trueno (1940).

Acontecimientos

Hay una serie de acontecimientos que dan un giro tanto a su vida como a su obra: la ocupación nazi (1938), la Segunda Guerra Mundial (1940), la liberación (1945) y el establecimiento de un gobierno comunista en Checoslovaquia (1948). Dentro del ámbito literario, Holan pasa de un hermetismo, del que se decía que era propio de un «alquimista de las palabras», a un compromiso inmediato con los acontecimientos históricos del momento, de los que da testimonio en obras como Respuesta a Francia (1938), Septiembre de 1938, Canto de los tres reyes (1946), Sueño (1939), Primer testamento (1939-1940), Terezka Planetová (1943) y Soldados del Ejército Rojo (1947).

Encerrado

En 1948 se le acusa de estar inmerso en un «formalismo decadente», y su obra se deja de publicar. Como reacción ante esta miopía agresiva del Estado, se encierra en su casa de la isla de Kampa, para no volver a salir sino en contadas ocasiones. De esta época data la escritura de sus libros esenciales: Sin título (1939-1942), Avanzando (1943-1948), Dolor (1949-1954), Una noche con Hamlet (1949-1956, 1962), Historias (1948-1955), Toscana (1958-1963), En el último trance (1961-1965) y Un gallo para Esculapio (1966-1967).

Durante años, Holan estuvo condenado al silencio, y sólo a partir de 1963 se le permitió la publicación de sus obras. Desde entonces llegan los reconocimientos oficiales: el Gran Premio del Estado Checoslovaco, el premio de la Unión de Escritores y el título de Artista Nacional. En 1966, se le otorgó el premio Etna-Taormina, en Italia. Rompió su silencio, publicó sus libros, pero nunca quiso salir de su casa para recibir estos premios.

Su mejor premio

Como bien dice su traductora: «Este permanecer en un determinado espacio, como un árbol, tenía el sentido de mejor ir al fondo, de mejor arraigar». En 1982, tras su muerte acaecida en 1980, se publica su libro Abismo de abismo, que reúne algo más de cuatrocientos poemas.

Su mejor premio, tal vez, se lo dio, de manera póstuma, Jaroslav Seifert, cuando en 1984 recibió el premio Nobel, y dijo que lo aceptaba en nombre de los poetas de su generación, «de la que era el último superviviente, pues otros, como Holan, lo habían merecido».