En el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid

Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia

Abierta hasta el próximo 10 de octubre, la exposición invita a un recorrido por el arte florentino del Quattrocento

José Belló Aliaga

26/06/2010

(Última actualización: 26/06/2010 14:00)

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La Baronesa Carmen Thyssen- Bornemisza asistió el pasado martes, día 22, a la rueda de prensa para presentar a los medios la exposición temporal Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia, acompañada por el Comisario de la exposición, Prof. Gert Jan van der Sman, del Instituto Universitario Olandese di Storia dell'Arte (Florencia, Universiteit Utrecht) y Universiteit Leiden, Guillermo Solana, Director Artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, y Juan Gallardo, Director Comercial de Loterías y Apuestas del Estado, patrocinadora de la exposición.

La exposición

La exposición Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia, ofrece un recorrido por el arte florentino del Quattrocento, que tiene como punto de partida uno de los iconos de su colección permanente: el Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni pintado por Doménico Ghirlandaio entre 1489 y 1490.

En torno a esta obra maestra del arte florentino, la muestra reúne un conjunto de 60 obras, tanto pinturas como esculturas, dibujos, manuscritos iluminados, medallas y objetos diversos, para ilustrar tres ámbitos del arte y la cultura en la Florencia de finales del siglo XV: el género del retrato, el tema del amor y el matrimonio, y la iconografía religiosa del ámbito privado. Obras de Pollaiuolo, Botticelli, Verrocchio, Filippo y Filippino Lippi, además de Ghirlandaio y otros grandes maestros florentinos, están presentes en este recorrido, un viaje en el tiempo para conocer con detalle cómo era la vida en la floreciente ciudad italiana del primer Renacimiento.

Giovanna degli Albizzi Tornabuoni (1489-1490)

La historia que se esconde tras la imagen de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni representada por el maestro italiano resulta tan cautivadora como la propia obra de arte. Más de 500 años después, la tabla sirve ahora para abrir una ventana a la civilización florentina del primer Renacimiento; un viaje en el tiempo para conocer con más detalle cómo era la vida en la Florencia del siglo XV, las relaciones sociales y comerciales, las creencias religiosas, la vida doméstica,…

La pintura del Museo Thyssen es el único retrato femenino del siglo XV que ha llegado hasta nuestros días del que se conoce su ubicación original. Además, en él se representan algunos detalles, como las joyas o el libro de horas, que hacen referencia a momentos cruciales de la vida de la joven dama, entre ellos la historia de su boda.

En 1486 Giovanna degli Albizzi, nacida en 1468 en una de las familias más importantes de la ciudad, contrae matrimonio con Lorenzo, otro jovencísimo noble de la localidad, de la familia Tornabuoni y emparentado con los Médici. El enlace se celebra por todo lo alto, augurando una vida llena de fasto y de felicidad que, sin embargo, se vería prematuramente rota tras la muerte de Giovanna, embarazada de su segundo hijo. El joven y apenado viudo encarga entonces a uno de los grandes maestros del momento y amigo de su familia, Doménico Ghirlandaio, un retrato que le permita recordar y honrar para siempre la memoria de su esposa, y que reflejara no sólo su belleza exterior sino también la interior.

El retrato

El Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni es, sin duda, uno de los mejores ejemplos que se conservan de retrato femenino, género que tuvo un importante auge en la Florencia de finales del siglo XV.

La representación de la figura en riguroso perfil sigue un modelo arcaico, basado en ejemplos de la Antigüedad clásica y en la medallística, y responde a una voluntad evidente de idealización y dignificación del personaje representado; a ello contribuye también el tratamiento lineal de la figura y de la composición, el estilizado cuello o las inexpresivas y perfectas facciones de la retratada, todo ello acorde con el carácter póstumo del cuadro y con las características del encargo.

Aunque existen numerosos ejemplos de retratos del Quattrocento realizados según este modelo, su uso ya no era tan frecuente en la fecha en la que fue realizada la tabla, siendo el retrato de medio perfil o tres cuartos, de influencia flamenca, el que triunfa principalmente entre la alta sociedad del momento. La exposición reúne un significativo conjunto de obras que muestran ambos modelos: Retrato de una mujer de perfil (c.1475) de Piero del Pollaiuolo, procedente del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, o Perfil de una mujer de Sandro Botticelli, cedido por la Galleria Palatina (Palazzo Pitti) de Florencia corresponden al tipo idealizado y arcaico, mientras que Retrato de una mujer (c.1485) de Ghirlandaio y taller, conservado en el Lindenau Museum de Altenburg, es un magnífico ejemplo del segundo, más realista y próximo al espectador.