Miércoles 3 de Septiembre de 2014
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A orillas del lago Nahuel Huapi, y rodeada por el parque del mismo nombre

Ricardo Vallmitjana y Bariloche: Un lugar para visitar

Vallmitjana es historiador, fotógrafo, de ascendencia catalana, ojos vivaces, fuerte, recio, profundo conocedor y enamorado de su tierra, con quién es un placer charlar

José Belló Aliaga 25/12/2009

Nada más llegar a San Carlos de Bariloche ya oí hablar de Ricardo Vallmitjana; fue cuando solicité información sobre libros de la zona; todos me recomendaron “Bariloche, Mi pueblo” de éste autor. Pero, también que, “parece que el libro está agotado”, tal es el éxito de ventas obtenido, a pesar de que su autor, a la sazón, contaba tan solo 18 años. Ahora tiene 63. Efectivamente, en la Librería situada exactamente enfrente de la Asociación Mutual Española, en la calle Sargento Rolando, me confirmaron que no tenían existencias de tal libro ni opción de conseguirlo. Sin embargo, me brindaron la posibilidad de conocer a su autor, porque tiene una tienda de ropa, jerséis,..etc. muy cerca, no llega a “media cuadra” de la librería, exactamente en la esquina con la calle Bartolomé Mitre.

Vallmitjana, al que visité reiteradamente durante mi estancia en Bariloche, es historiador, fotógrafo, de ascendencia catalana, ojos vivaces, fuerte, recio, profundo conocedor y enamorado de su tierra, con quién es un placer charlar. Y con quién alcancé a tener un trato muy cordial. Por ello, prometió, antes de que yo abandonara Bariloche, conseguirme un ejemplar de su libro, siquiera fuera en inglés “Bariloche, My Home”. Promesa que cumplió sobradamente porque además me consiguió la edición en español, que siempre es mucho mejor.

Bariloche y Vallmitjana son inseparables y, a través de sus amplios conocimientos, realiza la ingente y noble tarea de conocer la historia exhaustivamente, para comprender el presente y construir y cimentar el futuro.

“POR LOS CAMINOS DEL QUIJOTE”: EN EL CUARTO CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE D.MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA

Al conocer mi procedencia manchega, Ricardo Vallmitjana me hizo saber que con las fotografías de su abuelo, Augusto Vallmitjana, se había editado en el año 1947, un libro-sobre El Quijote- en el cuarto centenario del nacimiento de D. Miguel de Cervantes Saavedra y lo que para mí es muy importante- por halagador- consideraba que yo era la persona indicada para hacérmelo llegar por e-mail. Siempre cumplidor, como un perfecto caballero que es, días después de mi regreso a España tras mi largo viaje por Argentina, recibí extractado el citado libro.

Se titula “Por los caminos del Quijote” y es una verdadera joya. Una delicia. En él quedan plasmadas innumerables fotografías, muy antiguas, y todas excelentes, realizadas por su abuelo fotógrafo siguiendo los pasajes y recorridos de la inmortal obra de Cervantes.

En el prólogo, Juan Sampelayo dice: “Es toda esa geografía cervantina de lugares con más fama en el mundo que puedan tenerla las grandes rutas del turismo internacional, la que ahora para ser alegría y honor de unas fiestas centenarias ha fijado Augusto Vallmitjana en las más bellas imágenes obtenidas por su máquina de artista”.

Prosigue Sampelayo: “Augusto Vallmitjana, este hombre generoso y simpático de ancha sonrisa y noble corazón que ahora caballero en moto de muchos ruidos, tantos como los armaban los cascos de Rocinante, vuelve de correr la ruta del Caballero de la Triste Figura…No son las fotografías de Augusto Vallmitjana estampas para turistas, no son tampoco fríos documentos de archivo, son eso sí, con aire y con luz pedazos arrancados de los lugares que recorriera el caballero…Y si los campos son los suyos en toda su integridad más aún lo son las gentes. Esas que dijimos y ese caballero que a pié firme es el mismo Quijote, esa moza garrida y de buen ver que no puede ser otra que la muy hermosa Señora Doña Dulcinea…. Geografía y personajes estaban salvados en el verso y en la prosa. En uno y otra quedaban fijados para los tiempos presentes y los días futuros. Ahora, se han salvado también con aire más campesino y corporal en las fotografías que forman este libro. En esas estampas con aire, color y hasta olor que nos dan las imágenes de las tierras que anduvo Cervantes y de las gentes que tuvieron la alegría- ellos no la conocían- de verle andar por los caminos de una gran España”

SAN CARLOS DE BARILOCHE

Es en la zona norte de la Patagonia donde la cordillera de los Andes ofrece su aspecto más dulce y suave. Aquí se encuentran algunos de los lugares más turísticos de Argentina, verdaderos iconos argentinos. Entre ellos, la ruta de los Siete Lagos, un recorrido por los rincones lacustres más bellos del país, entre las poblaciones de San Martín de los Andes y Villa la Angostura. Es sin embargo San Carlos de Bariloche la capital turística de la Patagonia andina, que conserva el aspecto alpino que le dieron los primeros colonos centroeuropeos. Ubicada en la costa meridional del lago Nahuel Huapi, dentro del Parque Nacional del mismo nombre es la puerta de entrada a esta bella zona de lagos, ríos, cumbres nevadas y ventisqueros.

Mucho antes que en las estaciones de los Alpes o de los Pirineos se planteasen esquiar fuera de la temporada invernal, Bariloche ya era un destino de los amantes de la nieve durante casi todo el año. Las pistas de esquí permiten deslizarse por un entorno natural maravilloso, sin que nada permita pensar que este centro turístico tan prodigioso toma su nombre de la belicosa tribu de los vuriloches- en mapuche, “gente que come gente”-.

Nieve en verano. Principal razón para atraer visitantes a San Carlos de Bariloche. Además de un clima opuesto al del hemisferio norte, San Carlos ofrece otra diferencia importante con respecto a las capitales europeas: Bariloche es una ciudad joven, tiene poco más de cien años.

EL ESPAÑOL JUAN FERNANDEZ, DESCUBRIDOR DEL NAHUEL HUAPI

En mayo, se habrán cumplido ciento seis años de su fundación, tomando como referencia el día en que el general y luego presidente, Julio Argentino Roca, levantó una colonia a orillas del lago Nahuel Huapi. Roca fue el artífice de la Campaña del desierto, entre 1879 y 1883, durante la cual la mayor parte de la población indígena fue masacrada.

Según nuestro entrevistado, hasta donde hay documentos que lo corroboren, el primer español en llegar al lago Nahuel Huapi fue el capitán Juan Fernández. El puerto de Calbuco, frente a la isla de Chiloé, fue su punto de partida. De allí salió, en 1620, con cuarenta y seis hombres, cuando el gobernador de Chile le encargó cruzar los Alpes para, capturar indígenas- como esclavos- y buscar la “Ciudad de los Césares” que supuestamente se encontraba en algún lugar de la Patagonia, y que fue buscada en vano por varias expediciones, además de la de Juan Fernández.

Posteriormente, en 1670, los jesuitas establecieron una misión a orillas del lago. Allí trataron de convertir a los tehuelches, que acabaron matando a los misioneros en 1717, incluido el padre Mascardi, fundador de varias misiones y fascinado, como el capitán Fernández, por la posible visión de la cruz de oro que corona el brillo de una ciudad utópica.

Hoy, las tierras por las que cabalgó el general Roca constituyen la provincia de Rio Negro, una zona de nieves glaciares, los llamados campos de hielo continentales, que junto con extensas cuencas lacustres cortan el muro de los Andes y abren pasos naturales entre Chile y Argentina.

También en esta región se alzan grandes montes de origen volcánico protegidos en sus faldas por espesos bosques subantárticos. El cerro Tronador es uno de ellos. Su imponente estampa de más de tres mil metros domina los alrededores de San Carlos de Bariloche. En esta ciudad, los tejados inclinados de pizarra, las chimeneas y los campanarios con forma de reloj de cuco del centro urbano recuerdan las aldeas alpinas de los primeros colonos, alemanes y austriacos, mientras que los hoteles junto al lago Nahuel Huapi o en la avenida Bustillo tienen un aire más mediterráneo.

BARILOCHE, PUNTO DE PARTIDA

A orillas del lago Nahuel Huapi, y rodeada por el parque nacional del mismo nombre, Bariloche también es el punto de partida para realizar recorridos terrestres y fluviales por las principales reservas naturales del sur. El Cerro Campanario (1.050 metros) y el Cerro Otto (1.405 metros), accesibles en teleférico, ofrecen soberbias panorámicas y son la mejor introducción a la belleza de estos paisajes. Desde las barcas que recorren el lago Nahuel Huapi y recalan en la Isla Victoria se llega hasta el Parque Nacional Los Arrayanes.

A unos 100 kilómetros al sur de Bariloche, en un valle angosto, está el pueblo de El Bolsón, que se proclamó en 1984 Localidad No Nuclear y a favor de la Vida. Resguardado por una carretera tortuosa y las estribaciones del cerro Piltriquitrón- en araucano, “el que cuelga de las nubes”- El Bolsón es un remanso de paz y por eso en los años 60 y 70, atraídos por la belleza y el aislamiento del lugar, comenzaron a llegar a El Bolsón trotamundos, bohemios, pacifistas y jóvenes desencantados de la vida urbana. Tal como sucedió en esa misma época en Ibiza o Katmandú, en El Bolsón surgieron comunidades hippies que vivían en cabañas de madera en medio del bosque y se dedicaban a la agricultura, la artesanía…o a la contemplación. Hoy, de aquella época sólo queda un aire de nostalgia y algún hippy de coleta blanca cultivando su pequeña granja.

IV SIMPOSIO DE BANDOLEROS EN LA PATAGONIA

El aislamiento del valle no sólo atrajo a los hippies, mucho antes también a los forajidos Butch Cassidy y Sundance Kid, junto a su compañera Ethel Place, quienes, seguramente apreciaban más lo inaccesible del paraje que sus valores paisajísticos.

A finales del año 2007, se celebró el IV Simposio de Bandoleros en la Patagonia, en donde cien años después, los descendientes de muchos vecinos que habitaban el valle de Cholila y alrededores se reunieron primero en Bariloche y luego en Cholila(Chubut), con la participación de descendientes de los propios bandoleros e historiadores, entre ellos Ricardo Vallmitjana.

Estos asaltantes de bancos, Santiago Ryan, alias Butch Cassidy y Sundance Kid, tras obtener un botín de lo que hoy representarían 700 mil dólares americanos del Banco de Winnemuca, Nevada, partieron desde Nueva York hacia Buenos Aires y luego, por recomendación de George Newbery (vicecónsul de los Estados Unidos en Buenos Aires), se instalaron en el valle de Cholila como buenos vecinos y honrados ganaderos. Allí vivieron desde 1901 a 1905.

En este Simposio dieron una charla el sobrino bisnieto de Sundance, Paul Ernst y su esposa Donna, autora del libro “Sundance mi tío”, y que está preparando además la segunda parte. Mostraron fotografías de la familia y exhibieron una exhaustiva búsqueda de documentos en varios viajes por los que siguieron los pasos de su antepasado. El público asistente se sorprendió cuando relataron que descubrieron la vinculación del Sundance como pariente siete años después de ver la película “Dos hombres y un destino”, protagonizada por Paul Newman, Robert Redford y Katherine Ross, estrenada en 1969. Y fue en una cena en la Iglesia del pueblo que compartían con un tío, cuando una señora se levantó de la mesa y les dijo que no se sentaba con los familiares de un bandolero.

En una mesa redonda se debatió sobre por qué el trío abandonó Cholila y volvió al mundo del delito. Se polemiza todavía si el famoso trío asaltó o no aquel banco en Rio Gallegos en febrero de 2005.

Siguieron más conferencias, mesas redondas y seguirán en años futuros. El próximo simposio se celebrará en El Bolsón.

“HISTORIAS DE MI PUEBLO”

Vallmitjana opina al respecto que: “estas historias son bastante conocidas por nosotros. Y no solamente estuvieron los yanquis por acá. Hubo otros pistoleros. Como ese bandido chileno, Basilio Pozza, que con su banda se apoderó de El Bolsón. También hay otras, espeluznantes, como la de los indios caníbales, que tras la Campaña del Desierto, sin alimentos, atacaban a los pioneros.” “La indiada prefería a los turcos. Porque la carne de un turco, decían, era más sabrosa.”

La hostilidad de los indios y el rigor del clima impidieron un asentamiento estable, aunque la llegada de los españoles significó la introducción del manzano y varios tipos de ganado y la tribus tehuelches supieron aprovechar los cultivos que el hombre blanco iba introduciendo. En poco tiempo la cuña fértil formada por los ríos Negro y Limay se convirtió en “el país de las manzanas” poco antes que el gobierno incorporase los territorios de Nahuel Huapi a la Nación.

Ricardo Vallmitjana nos explica que en el sitio preciso que hoy ocupa San Carlos de Bariloche moraba el cacique Modesto Inacayal con sus familias, que se trasladaron más al sur a petición del ejército en 1881. La propuesta económica natural era el desarrollo de la ganadería y el primer hacendado del Nahuel Huapi fue el arreador Jarred Augustus Jones- un auténtico cowboy tejano, dice Vallmitjana- que en 1889 formó su estancia amparado en la Ley del Hogar, que otorgaba tierras gratuitamente a quién las poblara y mantuviese en producción. Para 1902 se habían establecido veinte hacendados en las riberas del Nahuel Huapi, donde pacían ya 10.000 cabezas de ganado vacuno. La fundación de Bariloche fue ese año, 1902.

El libro “Bariloche, Mi Pueblo” que le dio reconocimiento internacional a Ricardo Vallmitjana fue publicado por la Fundación Antorchas y traducido al inglés. Es un libro excelente plagado de fotografías que ilustran muy bien lo narrado por el autor que aporta también abundante bibliografía. Es director del Archivo Histórico Regional que lleva su nombre y en la actualidad cuenta ya con más de 20 títulos publicados, de la serie “Historias de mi pueblo”. El mismo escribe, corrige e imprime sus ediciones, fuera de los canales comerciales u oficiales.

Ricardo Vallmitjana, una persona excepcional.

LA ESTATUA DEL JARDIN DEL HOTEL TRES REYES

En uno de los hoteles frente al famoso lago Nahuel Huapi estuve alojado durante mi estancia en San Carlos de Bariloche. En el Hotel Tres Reyes. Allí, en su bonito jardín hay una magnifica estatua. Su autor es Osvaldo Lauersdorff de origen alemán, que llegó a San Carlos de Bariloche en la década de los veinte. Vivía en una casa llamada “Gloria”, junto al actual Hotel Vuriloche, en la Avenida Bustillo. El señor Lauersdorff era amigo del dueño del Hotel en aquellos tiempos- padre del actual dueño- y le regaló la estatua con la condición de que la dejase en el jardín del hotel para poderla ir a ver siempre que quisiese.

Lauersdorff fue profesor de dibujo y escultura en la Escuela de Bellas Artes de Rosario.

La técnica utilizada es “fuso e refuso”, cera perdida- sobre cera, es decir el bronce sobre cera. El moldeo a la cera perdida es un procedimiento escultórico de tradición muy antigua que sirve para obtener figuras de metal- generalmente bronce- por medio de un molde, el cual se elabora a partir de un prototipo tradicionalmente modelado en cera de abeja. Este modelo previo es rodeado de una gruesa capa de material blando que se solidifica. Una vez endurecido, se mete en un horno, que derrite la cera de la figura de cera, saliendo esta por unos orificios creados al efecto- de ahí su denominación- y, en su lugar, se inyecta el metal fundido, que adopta la forma exacta del modelo. Para extraer la pieza final es necesario destruir el molde. Gracias a esta técnica de vaciado es posible conseguir figuras metálicas, sólidas y duraderas con detalles que sería imposible lograr por otros medios.

La estatua representa al dios de la Mitología Griega Pigmalión en el momento en que la mujer que él estaba esculpiendo cobra vida, dada la perfección con la que fue creada.

Para la creación de esta obra se necesitaron cuatro modelos, una para las manos y las tres restantes para la cara, busto y piernas.

ABUELA GOYE

Hace más de un siglo, la Familia Goye, originaria del Cantón de Valais, en los Alpes Suizos, partió rumbo a la Argentina con el exquisito secreto del Chocolate Artesanal, Cuando se afincaron en San Carlos de Bariloche, a orillas del lago Moreno, fundaron Colonia Suiza. En este bello rincón de la Patagonia Argentina, generación tras generación continuaron elaborando chocolates, masas, tortas, dulces y licores con las recetas secretas de la Abuela. Hoy algunos descendientes de aquellos pioneros siguen preparando los más deliciosos productos con los métodos y costumbres atesorados por la familia. La calidad de los productos Abuela Goye es fruto del respeto a la tradición y del homenaje que, día a día, cada nueva generación hace a sus ancestros.

Bariloche: un lugar para visitar.

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