Cuando hay obstrucción congénita

LA JUNTA INCORPORA EN ‘LA MANCHA CENTRO’ UN NUEVO TRATAMIENTO DE LA VÍA LACRIMAL PARA PACIENTES INFANTILES

La inserción de un sondaje monocanalicular a cargo de los servicios de Oftalmología y Otorrinolaringología de esta Área de Atención especializada se adapta más a la anatomía del niño, evitándole numerosas molestias.

La Comarca

19/10/2008

(Última actualización: 20/10/2008 12:00)

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El Gobierno regional, a través del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, (SESCAM), ha incorporado una nueva técnica quirúrgica dentro de la cartera de servicios del Área de Atención Especializada ‘La Mancha Centro’ indicada para el tratamiento de la obstrucción congénita de la vía lacrimal de la que, sobre todo, se están beneficiando niños.

El Servicio de Oftalmología del Área de Atención Especializada ‘La Mancha Centro’, en colaboración con los miembros del Servicio de Otorrinolaringología, resuelven esta patología mediante la implantación de un sondaje o prótesis monocanalicular.

Este dispositivo es especialmente útil cuando la obstrucción congénita de la vía lacrimal no ha respondido a las técnicas tradicionales, como son el sondaje convencional de los conductos nasolacrimales o el masaje del canto interno del ojo con el dedo para que se abran los conductos.

Si ninguno de los dos citados tratamientos funcionaba, se recurría a la intubación o sondaje permanente para desobstruir la vía. Para ello, se le introducían dos canalículos por ojo (prótesis bicanalicular) que, al ser dos tubos más grandes que el conducto común del niño, dilataban la vía más de lo necesario.

La principal ventaja de la nueva técnica implantada por el Servicio de Oftalmología de ‘La Mancha Centro’ es su mejor adaptación a la anatomía del niño, ya que sólo se inserta una única prótesis monocanalicular por ojo especialmente diseñada y con un calibre más fisiológico y acorde con el diámetro del conducto nasolacrimal del niño, que suele ser de unos 3 milímetros.

Gracias a la colaboración del Servicio de Otorrinolaringología del área sanitaria, cuyos miembros realizan un control endoscópico vía nasal, se comprueba la localización perfecta de esta sonda monocanalicular en la salida del conducto nasolacrimal. Del mismo modo, al quedarse insertada a ras del párpado, esta técnica provoca menos problemas y molestias al niño, evitando además que éste se la pueda quitar con facilidad.

Este avance fue el tema principal de una de las comunicaciones presentadas en el 84 Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología, que tuvo lugar en Sevilla el pasado mes de septiembre, y en el que los miembros del Servicio de Oftalmología del Área de Atención Especializada ‘La Mancha Centro’ obtuvieron, por otra comunicación, el primer premio en el II Certamen de Casos Clínicos en Superficie Ocular.

Obstrucción nasolacrimal

Muchos niños nacen con un sistema de conductos nasolacrimales insuficientemente desarrollados, un problema que puede provocar obstrucción de dichos conductos, lagrimeo excesivo e infección. La obstrucción del conducto nasolacrimal es un problema bastante frecuente en los lactantes (hasta un tercio de los bebés nacen con este trastorno).

Afortunadamente, más del 90% de todos los casos se resuelven alrededor del primer año sin tratamiento alguno o con uno muy sencillo. Sin embargo, cuanto antes se diagnostique esta afección, menos probabilidades habrá de que se desarrollen infecciones y de que sea necesario intervenir quirúrgicamente.