El domingo despues del domingo de Resurrección

PUERTOLLANO CELEBRA SU TRADICIONAL DÍA DEL HORNAZO

El hornazo es una deliciosa torta dulce elaborada por pasteleros adornada con huevos cocidos.

La Comarca

30/03/2008

(Última actualización: 25/08/2008 14:00)

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Puertollano celebra la festividad del hornazo este domingo, día 30 de marzo, una semana después del domingo de Resurrección, como manda la tradición. En los últimas 48 horas panaderías, hornos y pastelerías de la ciudad han trabajado intensamente para tener listos los cientos de hornazos que se van a consumir a lo largo de la jornada del domingo. También diversas panaderías de la comarca están ofreciendo este singular producto.

Los puertollanenses aprovechan ese día para pasar unas horas en el campo en los alrededores, como la Dehesa Boyal, cerros de Santa Ana y San Sebastián, Valle de Alcudia y Sierra Madrona. Después de la comida se suele degustar el hornazo, consistente en una torta con un huevo cocido en el centro protegido con dos líneas entrelazadas de masas. Algunas pastelerías los decoran con almendras y anises e incluso pintan los huevos.

El hornazo simboliza el huevo de Pascua de Resurrección, la vida, la renovación.

Puertollano y el hornazo

En Puertollano y su entorno se denomina hornazo a la torta de bizcocho confeccionada amasando harina, aceite crudo, huevo batido y azúcar, coronada con uno o varios huevos cocidos, fijados con un lazo de la misma masa, todo ello horneado y luego bañado con una sencilla mermelada compuesta de clara de huevo y azúcar, para luego ser espolvoreado todo con azúcar glassé al enfriarse. En el pasado era un dulce confeccionado por las mujeres en sus hornos de leña, pero en la actualidad se fabrica en casas particulares, hornos artesanos o industriales. En otras localidades manchegas, como Piedrabuena o Villanueva de los Infantes también existe este pastel casero, aunque es conocido como torta de San Marcos, por ser tradicional comerse el día de la onomástica de este Evangelista, el 25 de abril. El nombre de hornazo es común en La Mancha y Murcia, en tanto que en Cataluña se llaman monas y se adornan con figuras de chocolate; en Aragón, se conoce como culecas a una especie de pan quemado adornado con huevos duros; mientras que en Valencia los dulces típicos de estas fechas son los borreguitos, que adoptan forma de media luna o reproducen a distintos animales domésticos.

En nuestra ciudad la popular festividad del Hornazo tiene lugar el domingo siguiente al fin de la semana santa, coincidiendo con la celebración de la Virgen de la Cabeza en Andújar (Jaén). Sus orígenes se remontan seguramente al siglo XVI, cuando esta singular devoción mariana alcanza una extraordinaria difusión en ambas vertientes de Sierra Morena, extendiéndose las ermitas y cofradías bajo su advocación por todo el Campo de Calatrava. Además, coincide con el interés de los predicadores eclesiásticos para que los fieles celebrasen con gozo la Resurrección de Cristo Redentor y la culminación del ciclo de la Pasión, que arranca con la Cuaresma y culmina el Domingo de Cuasimodo.

Existe una interpretación más profunda a esta fiesta de primavera, propuesta por sesudos antropólogos, y que haría retroceder esta costumbre mucho en el tiempo. Según sus teorías, Pascua coincide con el Equinocio de Primavera, que siempre se ha asociado con el resurgir de la vida, tras el invierno. Asimismo, que también los huevos representan el origen de la vida, por los que se les relaciona con esta fiesta de la naturaleza y de los sentidos.

Mucho más prosaica es mi hipótesis. Predicadores franciscanos habían recalado por Puertollano desde fines de la Edad Media con motivo de las misiones populares y los tiempos de mayor significado espiritual para los católicos (Advientos, Cuaresma y Semana Santa). No sería descabellado que los lugareños ofreciesen como regalo a estos reputados frailes algún bollo con los ingredientes que tenían a mano, añadiéndoles huevo de adorno, porque es precisamente en primavera cuando la puesta de las gallinas está en pleno apogeo. Cuando una comunidad de franciscanos descalzos decidió fundar un convento en las afueras de la villa, esta costumbre se convirtió en tradición. Tanto es así que, ya en el siglo XIX, nos consta que los mejores oradores de San Pedro de Alcántara, conocidos por todos como los Gilitos, se encargarán de pronunciar un sermón en la parroquia de la Asunción el Domingo de Cuasimodo, siendo gratificados por el ayuntamiento y agasajados por las beatas.

Así pues, en los últimos siglos, Puertollano y sus antiguas aldeas (Cabezarrubias del Puerto, Hinojosas de Calatrava, El Villar de Puertollano y Ventosillas) celebran este entrañable festejo comunitario. Olvidado ahora su trasfondo religioso, pagano o cristiano, el hornazo suelo consumirse como merendola, en compañía de familiares o amigos, por lo general en el campo, siendo la excusa perfecta para pasar una agradable tarde de campo en algún paraje emblemático de nuestro entorno natural como la Dehesa Boyal, la Chimenea Cuadrá, las Pocitas del Prior o el Valle de Alcudia. Confiemos que esta seña centenaria de nuestra identidad local siga acompañando a las generaciones futuras.