Personajes

Continuamos en este número con la serie de personajes célebres de Puertollano, dibujados por F. Gutiérrez “Curro”, siempre representados con un matiz cómico y nostálgico. Estamos seguros de que a las personas mayores les vendrán infinidad de recuerdos acerca de los dos personajes protagonistas en esta ocasión, a los que seguramente conocieron. Asimismo este testimonio “comiquero” se hace extensible al resto de personas, que quizás de oídas, conocen pequeñas pinceladas acerca de estas personas.


Honorio “El Afila”.

- Este gran personaje que se ponía en la puerta del Mercado Municipal con su rueda y pedal, afilaba casi todos los cuchillos y navajas del pueblo, pero era también un gran jugador de dominó, quizás por aquella fecha el mejor, así que por la mañana afilaba cuchillos y por la tarde “afilaba” los cafés a los amigos. Tiene en su haber la anécdota siguiente: Jugaba una partida importante y ese día no daba ficha con bola, y el compañero de partida estaba extrañadísimo de su mal juego, y le echó una regañina en un momento dado. Él le contestó que se equivocaba porque estaba pendiente de la “pelliza”, que la tenía colgada en la percha del bar. El compañero le contestó: “También la tengo yo”. El Afila con mucha calma le contestó: “La tenías, pues hace tiempo que te la han espantao (robado en calé)”. Los últimos días del año le gustaba jugando la partida hacer muchos cierres, pues decía que era la manera de celebrar la terminación del año, como las grandes empresas sus cierres anuales.



El “Tío La Ruta”.

- La Casetilla ha sido y será una institución en Puertollano, como “papelería y objetos de escritorio”, para bastantes generaciones. Este personaje se llamaba José Martínez, aterrizó en Puertollano allá por los años 20, ya que murió en el 1936. Pero el fundador de esta dinastía era un hombre inquieto y dispuesto a ser comerciante en cualquier sitio, ya que nacido en Linares, a Puertollano llegó de las minas de Río Tinto en Huelva. Primero puso una caseta pequeñita en el Paseo San Gregorio, por eso cuando se trasladó a la Calle Calzada le puso al negocio “LA CASETILLA”. El “Tío La Ruta” se le llamaba, porque una vez hecha la compra, como era una pizarra o pìzarrín o una libreta con la tabla de multiplicar u otro objeto escolar, sacaba un cajón con unos cartuchos de cartón envueltos en papel que se llamaba la sorpresa y en su interior se encontraba un anillo de bisutería, un soldadito de plomo, etc. Un tesoro para todos los “filios” que iban a comprar allí. Vendía belenes recortables, que era una manera de tener en Navidad en casa un Nacimiento, pues aunque había figuras de barro no estaban al alcance de una gran mayoría.

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