HISTORIA

Cartas desde Toledo
Algunas noticias (más) sobre el Doctor Don Alfonso Limón (VII)


La Fuente Agria de Puertollano a finales del siglo XIX
José Domingo Delgado Bedmar

Una vez tratado el tema de la formación académica del Doctor Limón, es necesario analizar el de su carrera docente en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Alcalá de Henares, y para ello nada mejor que conocer, en primer lugar, la estructura interna de dicha Facultad. Cisneros dejó estipulado en sus Constituciones de la Universidad que en la Facultad de Medicina debía haber tan sólo una Cátedra de Prima y otra de Vísperas, pero pronto se vio que esto era manifiestamente insuficiente y se ampliaron con otra de Anatomía y otra de Cirugía. Por fin, en 1564 se aumentaron con otra de Prima y otra de Vísperas, situación que se mantenía en época del Doctor Limón, del que sabemos por sus dos libros que detentaba una de las Cátedras de Vísperas en el momento de escribirlos. Hay que aclarar que “Vísperas” hace alusión a que eran clases vespertinas, que tenían lugar por la tarde, al contrario de las de “Prima”, que se daban por la mañana. En ambas se impartían exactamente las mismas enseñanzas, pues se leían en las dos los mismos libros de Hipócrates, Galeno y Avicena, aunque las de Prima tenían la ventaja de darse en las mejores horas y, sobre todo, con un sueldo muy superior: mientras los catedráticos de Prima eran retribuidos con 200 ducados, los de Vísperas se debían conformar con tan sólo 80, por lo que era muy frecuente que los catedráticos de Vísperas optasen a las vacantes de Prima cada vez que se convocaban. Todas las plazas se dotaban por oposición, se concedían por seis años, y una vez transcurrido este plazo vacaban y se convocaban de nuevo, pudiéndose renovar. La materia sobre la que debía demostrar sus conocimientos se le asignaba a cada opositor el día anterior al que le correspondía leer, y se hacía en una “toma de puntos”, que consistía en que un niño o persona sin sospecha señalaba con un punzón de hierro por tres sitios diferentes el libro de Avicena del que se tomaban los temas. De esos tres, el opositor elegía finalmente uno para exponer al día siguiente durante una hora, aunque para obtener finalmente la plaza solían tener más “peso” los méritos aportados por los candidatos. Los datos que nos aclaran el camino seguido por Alfonso Limón en su carrera profesional como profesor universitario, los podemos encontrar en los expedientes de la propia Universidad Complutense, hoy conservados en el Archivo Histórico Nacional. Concretamente en el expediente 21 del legajo 40 de la sección de Universidades se hallan los documentos generados por la convocatoria de una Cátedra de Vísperas de Medicina, que estaba vacante por haber renunciado a ella su titular, el doctor don Alonso de Morales, el 7 de noviembre de 1666. La correspondiente oposición, en la que ya hemos dicho que tenía parte fundamental la aportación de méritos, se convocó el 11/3/1667. El primer opositor de los seis que optaron entonces a esta cátedra por la cantidad de los méritos aducidos era “el Doctor don Alfonso Limón Montero, residente en la Villa de Paracuellos. Fue Colegial Artista, año de 48. Bachiller en Artes, año de 49. Bachiller en Medicina, año de 53. Hizo seis actos en dicha facultad para graduarse de Licenciado y Doctor, y lo es por esta Universidad en enero de 58. Ha sustituido las Cátedras de Vísperas del Doctor D. Miguel de Alba, Médico de Cámara, y las de Cirugía que tuvo el Doctor don Gregorio Castel y Don Juan de Peribáñez. Está examinado de Médico, y Cirujano por el Real Protomedicato. Leyó a la Cátedra de Vísperas de Medicina, año de 1662. Y a la Cátedra de Cirugía el de 66. Y ha leído a esta Cátedra de Vísperas”. El resto de opositores casi no tenían opciones de conseguir el puesto, pues apenas si aportaban otros méritos que el de ser médicos en localidades cercanas a Alcalá, algo habitual para los aspirantes que allí habían estudiado y pretendían optar en lo sucesivo a impartir clases en la Complutense: el Doctor don Juan de Ayesa era médico de Ciempozuelos; el Doctor don Juan de Torralba lo había sido de Loranca de Tajuña y entonces lo era de Loeches; el Bachiller Antonio de Castro era médico de Fuentelsaz de Jarama; el Bachiller Francisco Ruiz del Campo lo era de Camarma de Esteruelas; y el Bachiller Francisco de Sayas era el galeno de Algete. El Doctor don Alfonso Limón Montero, por su parte, no era aún profesor de la Facultad, todavía no había publicado ningún libro, y tan sólo era entonces el médico titular de Paracuellos del Jarama, pequeña población situada a unos 15 kilómetros al oeste de Alcalá de Henares, conocida hoy por los tristes sucesos en ella acaecidos en la pasada Guerra Civil. En su condición de médico de la villa se veía obligado a residir en esta localidad, aunque, como hemos podido comprobar, sin por ello desvincularse totalmente de la Facultad de Medicina. En ésta había impartido algunas clases sustituyendo a profesores titulares (don Miguel de Alba, don Gregorio Castel y don Juan de Peribáñez), pero hoy sabemos que fue rechazado en dos oposiciones anteriores: en 1662 a esa misma Cátedra de Vísperas, en la oposición que entonces ganó don Alonso de Morales; y el 4 de junio de 1666 a la de Cirugía, que fue ganada por el doctor don Francisco de Ordoñana, médico entonces de la cercana localidad de Torrejón de Ardoz y que partía a priori como segundo opositor en méritos, tras nuestro paisano. Por fin, la plaza de Catedrático de Vísperas de Medicina fue ganada en buena lid por nuestro doctor en su tercer intento de ser profesor universitario. El 29 de abril de 1667, a los 38 años de edad, Alfonso Limón Montero tomaba posesión de su plaza. Dice literalmente el documento de toma de posesión (que se halla en el folio 212, del libro 403, de la Sección de Universidades del Archivo Histórico Nacional) que “proveiola el Real Consejo con calidad que hiciera desistencia del Partido de Paracuellos, y lo hizo para tomar posesión”. Las muchas pérdidas de documentos que tuvo el archivo de la Universidad en sus sucesivos traslados nos han impedido conocer muchos otros datos interesantes sobre Alfonso Limón, pero afortunadamente para nosotros, se conserva otro documento que nos da noticias sobre un nuevo fracaso -el tercero- en su actividad como profesor universitario. El 24 de noviembre de 1676 renunciaba a su Cátedra de Prima de Medicina el Doctor don Gregorio Castel, al ser nombrado Médico de Cámara de Carlos II. El 25 de enero de 1677 se convocaba oposición a la misma y se presentaban diez candidatos, aunque seis de ellos (Miguel Martínez, Juan de Valencia, Juan Antonio de Losa, Juan Domínguez, Gabriel Serrano y Diego Fernández Portalegre) no tuvieron ninguna opción a conseguirla al no presentar ningún título. Por el contrario, los otros cuatro aspirantes aportaban como mérito fundamental el ser catedráticos (aunque de una menor categoría) en la misma Facultad: don Sebastián Jaroso de Vera, de Anatomía; don Juan de Torralba, de Cirugía; don Alfonso Limón Montero, de Vísperas; y don Diego Madrid y Jaras, también catedrático de Vísperas. Alfonso Limón sólo quedó por detrás de la experiencia y los méritos aportados por este último, que era titular de su cátedra desde el 17 de diciembre de 1661 y había opositado en nueve ocasiones a cátedras, la primera de ellas en el año 1653; mientras que nuestro doctor lo había hecho en sólo cuatro, la primera en 1662 como hemos visto. Hubo de contentarse nuestro paisano con ser catedrático de Vísperas de Medicina hasta su fallecimiento. Un último documento (expediente 29 del legajo 40) del archivo de la Universidad nos aporta un dato creemos que fundamental y hasta ahora desconocido: la fecha aproximada de su muerte. El 8 de enero de 1683 se remitían los títulos aportados por trece opositores que optaban a la Cátedra de Vísperas de Medicina, “que vacó por muerte del Doctor Alfonso Limón”. Tendríamos, por tanto, y teniendo en cuenta los plazos habituales para las convocatorias, que moriría en el segundo semestre de 1682, quizá poco antes de cumplir los 54 años de edad, aunque es algo que no hemos podido corroborar documentalmente al haber desaparecido los archivos parroquiales de Alcalá de Henares en la Guerra Civil. Como dato curioso, digamos que su plaza la consiguió finalmente Sebastián Jaroso de Vera, al que veíamos más arriba como catedrático de Anatomía, que desde el 17 de junio de 1681 lo era de Cirugía, y que aportaba también como méritos haber sido médico sucesivamente de Fuencarral, Brihuega, Torrejón de Ardoz y Paracuellos.

<<< Página Anterior Página Siguiente >>>